Afrontando el VIH: Impacto del Color en la Vida

Descubre cómo el cine puede transformar vidas y desafiar los límites. Un relato inspirador que te invitará a reflexionar. Sigue leyendo!

¡Hola! Hoy quiero compartir contigo algo que acabo de ver en un video de una charla Tedx realmente inspiradora. El protagonista del video se llama Juan De La Mar, y su historia es tan cautivadora que no puedo evitar contártela con lujo de detalles.

La vida como un paisaje

Juan comienza su charla comparando la vida con un paisaje. Según él, existen momentos hermosos que queremos recordar siempre, cimas difíciles de alcanzar pero gratificantes cuando lo logramos, y también baches y fragmentos que nos demandan mucha energía. Estos últimos momentos pueden ser causados por enfermedades, pérdidas amorosas o incluso la muerte de un ser querido.

El diagnóstico

En el caso particular de Juan, su momento fragmentado llegó cuando fue diagnosticado como VIH-positivo el 17 de mayo del 2017. Al principio, fue extremadamente difícil para él asimilarlo y cayó en una profunda depresión que duró aproximadamente año y medio. Sentía constantemente que iba a morir y se despedía continuamente de las personas que amaba.

Vivía cada día como si fuera el último, sin poder disfrutar plenamente los momentos presentes. Esta actitud le generó una sensación constante de grisura en su vida, como si todo perdiera color.

Lidiando con estigmas

A pesar de seguir el tratamiento médico adecuado y tener resultados positivos en sus exámenes médicos, Juan aún luchaba contra esa sensación cercana a la muerte. Lamentablemente, el sistema médico no siempre fue de gran ayuda en su proceso de aceptación. Recuerda una cita con un dermatólogo que le recomendó usar crema corporal y bloqueador solar debido a los efectos del VIH en la piel.

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El comentario del médico sobre cómo se pondría gris su piel lo dejó sin palabras, sintiendo vergüenza por ser una persona con VIH. Juan se retiró a un banco cercano al consultorio y lloró desconsoladamente.

El sueño de estudiar cine

A pesar de las dificultades, Juan decidió hacer una lista de cosas que quería lograr en su vida y empezar a cumplirlas una por una. El último punto en esa lista era estudiar cine, algo que había soñado desde pequeño.

Con el apoyo incondicional de su familia, Juan ingresó a la escuela de cine y finalmente pudo cumplir el sueño más grande de su vida. Sentía que las cosas podían comenzar a cambiar para él.

Un documental sobre su historia

Durante sus estudios, tuvo la oportunidad de realizar un documental como parte de una materia sobre documentales. Decidió enfocarlo en su propia historia y relación con el diagnóstico del VIH.

Junto con sus compañeros, buscaron textos e imágenes que transmitieran esa sensación de encierro y ahogamiento que llevaba consigo desde hacía año y medio. Encontraron un texto donde Juan expresaba su deseo de envolverse en látex para no contagiar a otras personas y se preguntaba cómo forrar el amor.

Un performance impactante

Decidieron llevar a cabo un performance donde Juan se envolvió en látex y caminó por las calles de Bogotá, para que las personas pudieran sentir esa sensación de ahogamiento que él había experimentado durante tanto tiempo. El resultado fue impactante.

Posteriormente, como cierre del documental, Juan realizó un ritual psicomágico donde se envolvió completamente en látex y sus seres queridos hablaron sobre lo que habían aprendido con él durante ese tiempo. Después de una hora, lo desempacaron y pintaron su cuerpo con colores vibrantes, simbolizando su regreso a la vida.

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El impacto del documental

A partir de ese momento, la historia de Juan comenzó a llegar a diferentes lugares. Escribió artículos para revistas de salud, fue entrevistado en radio nacional e incluso apareció en canales nacionales de televisión en horarios familiares. Su documental también fue seleccionado y proyectado en varios festivales.

Más allá del reconocimiento público

Pero lo más hermoso para Juan no fueron los logros profesionales ni el reconocimiento público. Lo más valioso fueron las personas que se acercaron a él después de cada proyección del documental o lectura de sus artículos.

Eran personas que le contaban cómo les diagnosticaron VIH, cómo estaban pasando por momentos difíciles emocionalmente y cómo se sentían acompañadas al ver su historia reflejada en el documental. Incluso recibía mensajes preguntando cómo contarle a su pareja o familia sobre su diagnóstico.

Juan comenzó a sentir que compartir su historia era como hablarle a esa parte de él mismo que nunca tuvo alguien que le hablara en momentos difíciles. Se convirtió en el referente que no tuvo y no solo para personas cercanas al VIH, sino también para aquellos que habían enfrentado cáncer u otras enfermedades, así como aquellos que se habían sentido fragmentados en algún momento de sus vidas.

El poder de romper el silencio

Juan se pregunta cómo es posible que todavía exista tanta discriminación y prejuicio hacia ciertos temas, como el VIH. También se cuestiona por qué en nuestro país no hay figuras públicas que asuman abiertamente vivir con VIH, como ocurre en otros lugares del mundo.

Este silencio y estigma alrededor de temas tabúes ha llevado a situaciones trágicas, como la muerte de una mujer trans con VIH debido a la falta de atención médica durante la cuarentena. Además, aún persisten situaciones donde las personas con VIH son discriminadas en sus hogares y trabajos, e incluso sienten que no son consideradas parejas viables únicamente por tener este diagnóstico.

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La resiliencia ante la adversidad

A pesar de todo esto, Juan decidió poner cara al tema del VIH y hablar sobre él en todos los espacios posibles. Él sabe que hay personas ahí afuera pasando por momentos similares y necesitan saber que no están solas.

Para Juan, el VIH no lo define, sino que su resiliencia es lo que realmente lo caracteriza. Es la capacidad de encontrar belleza en medio del caos y convertir una experiencia que parecía el final de su vida en un aprendizaje para compartir con otros.

Un mensaje de esperanza

Después de ver este video, me siento inspirado por la historia de Juan. Nos recuerda que incluso cuando sentimos que nuestra vida se quiebra, puede ser el comienzo de algo nuevo y maravilloso.

Así como él encontró apoyo en su familia y pudo cumplir su sueño de estudiar cine, todos podemos enfrentar nuestras adversidades con valentía y encontrar formas creativas para superarlas.

En resumen

Juan De La Mar nos enseña a través de su historia que compartir nuestras experiencias más difíciles puede tener un impacto positivo en la vida de los demás. Al romper el silencio sobre temas tabúes como el VIH, podemos ayudar a quienes se sienten solos y estigmatizados.

No dejemos que la discriminación y los prejuicios sigan existiendo. Hagamos frente a ellos hablando abiertamente sobre estos temas, ofreciendo apoyo y mostrando empatía hacia aquellos que están pasando por momentos difíciles.

Cada uno tiene dentro esa capacidad resiliente para sacar belleza del caos. No permitamos que las adversidades nos definan; más bien, convirtámonos en referentes positivos para aquellos que necesitan escuchar nuestras historias.

Ahora te toca a ti: ¿qué puedes hacer hoy para apoyar a alguien que está pasando por una situación difícil? Recuerda, tu voz y tus acciones pueden marcar la diferencia en la vida de alguien. ¡No tengamos miedo de hablar sobre lo que importa!

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