Arquitectura emocional: Claves para conexiones significativas

Descubre cómo la arquitectura sustentable impacta nuestras emociones y bienestar. Aprende de la inspiradora charla TED de Karen.

En los próximos 10 minutos, alrededor de 75 personas están experimentando por primera vez lo que se le llama amor a primera vista. Un sentimiento que yo experimenté la primera vez cuando tenía 18 años y pisé el Museo Tamayo de Arte Contemporáneo en la Ciudad de México.

Recuerdo claramente ese momento, estar en la galería principal rodeada de luz natural y un ambiente acogedor. En ese momento no supe explicar exactamente qué sentí, pero quedó grabado en mi memoria y me hizo dedicarme a lo que ahora hago: arquitectura.

Puede ser que hoy entre el público haya muchas personas sin ningún interés en arquitectura, algunas con cierto interés y otras a las que les da igual. Pero déjenme decirles algo importante: la arquitectura nos afecta a todos y modifica nuestro comportamiento.

Pasamos un 90% de nuestras vidas dentro de espacios interiores, por lo tanto, la calidad de estos espacios tiene un impacto directo en nuestra salud y calidad de vida. El silencio que acabo de provocar al mencionarlo me hizo sentirme atónita, como si estuviera parada frente al Coliseo Romano en Roma.

La luz natural entraba por encima creando una atmósfera mágica. Me di cuenta entonces de que la luz es un elemento esencial que debe estar presente en todos los espacios. Nosotros como arquitectos y diseñadores somos responsables de crear ambientes así.

Hay un dicho famoso que dice “a todos nos rompen el corazón alguna vez en la vida”. Y esto nos sucede a todos. Pero ¿qué pasaría si justo te acaban de romper el corazón y además tienes que compartir una habitación pequeña con tus dos hermanos? En ese momento lo único que quieres es llorar y sacar todo ese sentimiento, pero no puedes porque probablemente vas a despertar a tus hermanos y al vecino. No sacar esta emoción puede llevarnos a resentirnos y volverse personas violentas en el futuro.

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Nosotros, como arquitectos y diseñadores, somos los responsables de crear espacios que fomenten emociones positivas. Y esto se aplica no solo a las viviendas, sino también a los espacios comerciales. Cada vez hay más departamentos compartidos en grandes ciudades con dimensiones ridículas, lo cual dificulta realizar actividades en ellos.

¿A quién le darían ganas de cocinar en una cocina super pequeña sin iluminación? Probablemente por eso hoy en día solo sabemos hacer cereal con leche y sopas instantáneas con agua. Las repercusiones en la salud mental debido al dimensionamiento de los espacios son evidentes.

Pero esto no solo ocurre en las viviendas, también sucede en los lugares de trabajo. Muchas veces los empleados se ven perjudicados por la falta de espacios destinados a la recreación. Es necesario distraerse un poco para luego volver y desempeñarse mejor.

Empresas como Google, Facebook, Apple y Volaris han implementado soluciones innovadoras para mejorar el ambiente laboral. Espacios que fomentan el trabajo en equipo, la integración de plantas e incluso permiten llevar mascotas. ¿A quién no le gustaría trabajar en un lugar así?

Es necesario replicar este tipo de espacios porque actualmente muchos corporativos y oficinas solo se preocupan por meter al mayor número de personas en un espacio mal iluminado y sin vida. Todo lo quieren resolver con aire acondicionado.

Hace un año tuve la oportunidad de visitar Tokio con mi mejor amigo. Fuimos del otro lado del mundo para ver cómo los japoneses no solo son pioneros en innovación y tecnología, sino también en la integración de elementos naturales en la arquitectura.

Tokio cuenta con más de 80 parques urbanos, un parque nacional y más de 7000 parques municipales. Fue increíble observar cómo cientos de personas acudían a estos espacios para caminar, pasear a sus perros y reconectarse con la naturaleza.

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Encontramos edificaciones altas que aún así tenían árboles y plantas, creando una conexión entre el usuario, la arquitectura y la experiencia natural. Desafortunadamente, en Latinoamérica esta conexión se ha ido perdiendo cada vez más.

Nuestras únicas opciones son ir a centros comerciales o gastar dinero para distraernos. Pero ¿qué pasa con las personas que no tienen estos recursos? Necesitamos recuperar espacios destinados a actividades al aire libre que nos liberen del estrés diario.

Necesitamos espacios que nos inspiren, nos hagan ser creativos y mejores seres humanos. Es tarea de todos nosotros crear las ciudades que merecemos: pensadas para las necesidades y salud mental de los usuarios.

Personalmente he enfrentado muchas respuestas negativas cuando propongo ideas nuevas. Muchas veces me dicen que eso no funciona o que no es rentable. Pero creo firmemente que está en nosotros aceptar estas nuevas ideas para mejorar nuestra calidad de vida.

Estoy convencida de que los espacios que integran elementos naturales, un correcto dimensionamiento y una conexión emocional tienen un impacto positivo en la salud de las personas. Un ejemplo de esto es mi propuesta de rediseñar viviendas a partir de un jardín interior.

Este espacio no solo brinda luz natural a las áreas aledañas, sino que también ha permitido que las familias salgan a jugar y leer juntas. Además, la integración de plantas purificadoras en el ambiente ha mejorado el descanso y fomentado el hábito de la lectura.

Es necesario romper con el paradigma tradicional y apostar por estos espacios. Necesitamos lugares donde las personas crezcan, se desarrollen como mejores seres humanos y mejoren sus relaciones sociales.

Como dijo el arquitecto mexicano Luis Barragán: “Creo en una arquitectura emocional, aquella que no solo resuelve problemas físicos, sino que crea belleza y emoción”. Así es como debemos pensar al diseñar nuestros espacios.

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En resumen, la arquitectura tiene un impacto directo en nuestro comportamiento y calidad de vida. Necesitamos crear espacios que fomenten emociones positivas mediante la integración de elementos naturales, un dimensionamiento adecuado y una conexión emocional entre usuario y entorno.

Está en nuestras manos aceptar nuevas ideas e innovaciones para mejorar nuestra calidad de vida. Es hora de crear ciudades pensadas para nosotros, para nuestras necesidades y salud mental. Juntos podemos lograrlo.

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