Arte emocional: el potencial de la Ciencia de Datos

Descubre cómo la Ciencia de Datos puede analizar emociones y generar arte. Prepárate para sorprenderte en este artículo inspirado en una fascinante charla TEDx.

¡Hola! Hoy quiero compartir contigo algo que acabo de descubrir y que me ha dejado realmente fascinado. Resulta que vi un video de una charla TEDx muy interesante en la que Isabel Planells Chicharro habla sobre el arte y el big data. ¿Te imaginas combinar estas dos cosas tan diferentes?

El arte y el big data: una combinación inesperada

Isabel comienza explicando qué es el arte, esa recreación humana de una visión del mundo a través de recursos lingüísticos, sonoros o literarios con la finalidad de transmitir sensaciones a quienes lo ven. Por otro lado, nos introduce al concepto del big data, ese conjunto de herramientas digitales que manejan grandes volúmenes de datos provenientes de distintas fuentes y formatos.

Pero aquí viene lo interesante: Isabel se pregunta por qué no combinar estas dos cosas tan dispares. Si programar es considerado un arte en sí mismo, ¿por qué no convertir los programas en obras artísticas? Esto fue lo que le llevó a investigar más sobre este tema.

Inspiración desde la discapacidad visual

Isabel cuenta cómo hace unos cinco años vio una charla de Neil Harbisson, un chico nacido con una enfermedad que le impide ver los colores. Sin embargo, él creó una antena colocada en su cabeza para poder “escuchar” los colores transformándolos en sonidos audibles para él. Este increíble invento le permitió experimentar el mundo visual desde otra perspectiva.

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A partir del algoritmo utilizado por Harbisson para transformar los colores en sonidos, Isabel se preguntó qué pasaría si hiciera lo contrario. ¿Y si convirtiera los sonidos en colores? Para demostrarlo, mostró una representación de dos canciones famosas: “Rehab” de Amy Winehouse y la “Quinta Sinfonía” de Beethoven. La diferencia entre ambas es evidente y muestra cómo el arte puede manifestarse a través de distintos sentidos.

El arte de reducir novelas a signos de puntuación

Otro descubrimiento que inspiró a Isabel fue el trabajo del artista Nicolás Rojo, quien redujo varias obras literarias clásicas únicamente a sus signos de puntuación. Con estos signos, creó dibujos en forma de espiral que permitían interpretar el estilo y la estructura del autor. Este enfoque tan original despertó aún más su interés por convertir datos en algo completamente artístico.

Proyectos basados en la interpretación artística de datos

Investigando sobre este tema, Isabel encontró otros proyectos fascinantes que seguían esta misma línea. Uno de ellos fue el trabajo final del máster realizado por Stephanie Posabeck llamado “Writing Without Words”. En este proyecto, Stephanie interpretó una novela como un árbol o una flor, donde cada capítulo era una rama y cada frase era otra rama más pequeña hasta llegar a las palabras como hojitas.

Otro proyecto interesante fue el realizado por Georgia Loop junto con Stephanie Posabeck. Ambas artistas se retaron mutuamente durante un año para recopilar datos sobre diferentes temáticas semana tras semana y representarlos en postales enviadas por correo postal. Este proyecto dio lugar a un libro llamado “Día Data”, donde se muestra la evolución de su forma de trabajar y cómo fueron añadiendo colores y recursos plásticos a sus creaciones.

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De lo analógico a lo digital: el arte en big data

Después de realizar estos proyectos analógicos, Isabel decidió llevarlos al ámbito digital. Pero no quería utilizar un simple programa de dibujo, sino que buscaba una herramienta que permitiera tener datos en tiempo real y poder navegar por ellos en 3D. Fue así como descubrió Unity3D, una plataforma para la creación de videojuegos con potentes herramientas de física.

Utilizando Unity3D, Isabel transformó sus proyectos artísticos basados en datos en mundos tridimensionales interactivos. Por ejemplo, convirtió su semana dedicada a las gracias en un jardín virtual donde cada flor representaba un día y los colores indicaban a quién iban dirigidas o de quién venían las gracias.

Conclusiones

A través del video TEDx presentado por Isabel Planells Chicharro, hemos descubierto cómo el arte y el big data pueden fusionarse para crear obras realmente fascinantes. Desde la interpretación sonora de los colores hasta la reducción literaria a signos de puntuación, pasando por proyectos artísticos basados en datos recopilados semanalmente y visualizaciones digitales interactivas.

El arte siempre ha sido una forma poderosa de expresión humana, y ahora, gracias al big data, podemos llevarlo a otro nivel. La combinación de ambos nos permite explorar nuevas formas de representar y comprender la información que nos rodea. ¿Quién hubiera pensado que los datos podrían ser tan artísticos?

Así que la próxima vez que pienses en programar o en trabajar con grandes volúmenes de datos, recuerda que también puedes hacerlo desde una perspectiva artística. ¡El arte y el big data están esperando a ser fusionados por tu creatividad!

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