José M. Recuerda (primero por la izquierda) con un grupo de niños, vestidos para la representación de una zarzuela. Víznar (Granada). Año1935.
1922-1934
Primera etapa de la vida del autor José Martín Recuerda nace el diecisiete de junio del año 1922, en el tercer piso de la Plaza de Bibarrambla, en pleno centro de la ciudad de Granada donde la familia Martín Recuerda tenía su vivienda familiar y donde justo al lado, en una casa contigua, su padre -“de origen albaicinero, serio, muy trabajador y muy granadino”- regentaba una frutería como todo sostén económico para sacar adelante una familia numerosa compuesta por ocho miembros -los padres y seis hijos varones-, ardua labor a la que contribuía la madre, mujer de origen muy humilde y de una extraordinaria bondad, entregada totalmente no sólo a las labores domésticas propias de su casa sino que además se desvivía ayudando y socorriendo a sus padres y hermanos, quienes sufrieron mayores penurias económicas. Es este ambiente familiar y en este lugar estratégico de la pequeña, burguesa y provinciana ciudad que es la Granada de principios del siglo XX, frontera con uno de los barrios más populares en el que además de obreros se prodigan personajes del mundo del flamenco y el toreo, transcurre la infancia y juventud del niño José Martín Recuerda. Por demás, decir que esta primera etapa de vida de nuestro autor coincide con un periodo convulso en la España del primer tercio del siglo XX, donde se suceden transiciones y cambios políticos de profunda transcendencia como son el desastre de Annual en la guerra de Marruecos, la implantación de la dictadura del general Primo de Rivera, la proclamación de la II República y el comienzo y desenlace de la Guerra Civil española, esta última de acontecimientos muy relevantes en la ciudad de Granada. Tanto un contexto como otro serán relevantes y definitivos en la conformación de los rasgos fundamentales de la personalidad de nuestro autor. El niño Martín Recuerda es descrito por su biógrafo más autorizado Ángel Cobo Rivas como “un niño tímido, ensimismado, de una delicada sensibilidad y muy impresionable por los hechos y la realidad que lo circunda y, muchas veces, aterrado ante la brusquedad del ambiente tanto familiar como externo. Entre sus pasatiempos y entretenimientos infantiles estaba el de hacer teátricos en la buhardilla de su casa con los niños compañeros del colegio y con los vecinos de su barrio o con otros chiquillos en el pueblo de Viznar donde pasaba algunas temporadas veraniegas”. Asistió al Colegio del Sagrado Corazón de Jesús, en el que también había estudiado el poeta de Fuente Vaqueros, Federico García Lorca, donde aprende las primeras letras.
José Martín Recuerda (centro), junto a su amigo Cándido Navarro Linares (izquierda) y un grupo de amigos más, paseando por la Gran Vía de Colón (Granada). Año 1944.
1934-1951
Infancia y juventud universitaria en Granada aunque el padre de José Martín Recuerda no era muy proclive a que su hijo cursara estudios de Bachillerato -prefería por el contrario que entrara como aprendiz en una zapatería cercana- al final, con la ayuda de un amigo de la familia el niño Martín Recuerda consigue convencer al padre e ingresa con doce años (1934) en el Instituto Ángel Ganivet donde cursa los dos primeros años académicos, pasando posteriormente al Instituto Padre Suárez en el que permanece hasta quinto curso, el cual no concluye debido a una crisis nerviosa que le aparta transitoriamente de los estudios. Su vuelta a los estudios, a la conclusión del bachillerato, al ingreso en la Universidad y a una más llevadera normalidad espiritual la hace José Martín Recuerda bajo la inestimable y benefactora ayuda de un hombre que tuvo en él una vital influencia: el maestro republicano de tendencias librepensadoras, represaliado y apartado de la docencia pública tras la conclusión de la Guerra Civil, D. Benigno Vaquero Cid, quién desde entonces fue acogido por nuestro autor como su principal consejero en lo personal y profesional. La etapa universitaria puede decirse que la “sufre” nuestro autor, pues llega a calificarla como una etapa gris y oscura de la que necesita verse pronto libre. En palabras propias del autor, los estudios universitarios de la Facultad de Letras de la época le “crea demasiados prejuicios intelectuales, nos quita personalidad individual”. No obstante el ambiente familiar y el de la Facultad, poco facilitadores de un estímulo apropiado al estudio, Martín Recuerda concluye, con apuros, en junio de 1951, sus estudios de Licenciado en Filosofía y Letras, sección Filología Románica. Como resumen de toda su época universitaria, Ángel Cobo relata en su libro ”Génesis y evolución de un autor dramático” lo siguiente: “de la Universidad aprendió José Martín recuerda cómo no se debe enseñar, lo que más tarde le habría de producir un verdadero calvario de sinsabores y quebrantos”.
El autor junto a Antonio Buero Vallejo (centro) y Antonio Pérez Funes (derecha). Sierra de Soportújar (Granada). Año 1959.
1952-1962
Primera etapa: Profesor interino y director del TEU Su labor pedagógica, considerada por él como una prolongación y complemento de su labor creadora, comienza en el Instituto Padre Suárez de Granada, en el que, durante diez años (1952-62), fue profesor interino y gratuito. Solapada con su primera labor docente, desarrolla durante ocho años (1952-1960) otra importante labor en su carrera profesional: la de director del Teatro Español Universitario de Granada. Con la dirección del TEU granadino, nuestro autor pudo mantener y desarrollar su gran vocación creadora, además de ser una especie de cordón umbilical que le mantenía unido a toda una generación de jóvenes universitarios, pertenecientes a los distintos eus, que habrían de ser el fundamento del nuevo teatro español que emerge al final de la década de los años cincuenta y principios de los sesenta. Durante esta etapa, además de continuar escribiendo, realizó una importante labor adaptando y poniendo en escena una veintena de obras de autores clásicos y actuales consagrados. Durante esta etapa escribe y/o estrena obras como “La llanura”, “Los átridas”, “El payaso y los pueblos del Sur”, “Las ilusiones de las hermanas viajeras”, “Ella y los barcos” y “El teatrito de don Ramón”. Es precisamente con esta obra, El teatrito de don Ramón, con la que en el año 1958 José Martín Recuerda obtiene su primer Premio Lope de Vega. Este premio supuso la confirmación de su valía como autor.
José M. Recuerda junto a la actriz venezolana María Luisa Lamata (izquierda) y Pilar Salas (Madrid). Año1963.
1963-1966
Etapa madrileña Sin embargo, será en el año 1963, con el estreno de “Las salvajes en Puente San Gil”, cuando nuestro autor granadino decide dejar la provincia y desarrollar, plenamente, su carrera de dramaturgo en Madrid. Pero pese al éxito de Las salvajes… tenía que encontrar un trabajo que le permitiera cierta seguridad económica. La solución vino con la oportunidad de obtener una plaza de profesor de Lengua y Literatura Española en una filial del Instituto Ramiro de Maeztu de Madrid. Buena e inapelable oportunidad de irse a Madrid. Y así fue. El Instituto de Madrid era una filial -espantosa, en palabras del propio autor- del Ramiro de Maeztu, situada en el barrio del Batán. Tres cursos (1963-66) padeció nuestro autor este infierno tres años que, sin embargo, le sirvieron para conocer a fondo el ambiente teatral madrileño, afianzar amistades, hacer nuevos amigos y estrenar en el teatro Español de Madrid, y bajo la dirección de Adolfo Marsillach, “¿Quién quiere una copla de Arcipreste de Hita?” A pesar de la censura, muchos estamentos sociales, políticos y religiosos, se sintieron atacados por dicho estreno la polémica fue estruendosa y los sinsabores, para nuestro autor, grandes. Además de las aludidas, son también de esta época las obras “Como las secas cañas del camino”, y “El Cristo”.
Con un grupo de alumnos en Washington State University. Washington D.C. (U.S.A.). Año1968.
1966-1971
Profesor en distintas universidades norteamericanas Cuando en el mes de febrero de 1966 José Martín Recuerda, harto de luchar con la censura teatral franquista, sentía, más que nunca, la mezquindad de un país y se ahogaba en la mísera atmósfera de un Madrid más provinciano, más pobre intelectual y moralmente que la más gris de nuestras provincias, llegó una carta de Washington State University (U.S.A.) invitándole a ir y enseñar teatro y literatura española en dicha Universidad. Dos años en esta Universidad, y otros dos en Humboldt State University (California), fueron una experiencia inolvidable y enriquecedora en la vida y en la obra de nuestro autor. Volcado casi en exclusividad a una fructífera y enriquecedora labor docente e investigadora, de su etapa norteamericana sólo tenemos una obra, “El caraqueño”.
Firmando ejemplares de “Las arrecogías…”, en el Corral del Carbón de Granada, en 1978. De pie (en primer término derecha) el escritor José García Ladrón de Guevara y, al fondo derecha, el poeta Miguel del Castillo (Miguelón).
1971-1988
Universidad de Salamanca. Director de la Cátedra Juan del Enzina. Pero un creador, un investigador de la sensibilidad de nuestro autor, un poeta dramático como lo es José Martín Recuerda, precisa del contacto de su pueblo y, por tanto, siempre necesita volver a sus raíces. Es por ello que José Martín Recuerda, no pudiendo soportar más esta falta, volvió. Con éstas, sus propias palabras, nos describe su estado de ánimo y los motivos que le llevaron a volver a su tierra: …Pero llegó aquella carta de España y me dispuse a regresar. Venía firmada por Fernando Lázaro Carreter. Escrita desde la Universidad de Salamanca. Me insinuaba en la carta que se iba a crear en esta Universidad nada más y nada menos que el primer Departamento de Drama en una Universidad española. ¿Cómo no regresar? Pensaba y pensaba, sobre todo, ¿cómo estaría España ya? ¿Habría progresado el país o me vería encarcelado otra vez en él? Qué de ilusiones. Qué de esperanzas me sugirió aquella carta. ¿Qué hacer? Cuánta duda tuve para abandonar Estados Unidos y regresar a España. Volvía los ojos atrás y me acordaba de todos los hispanistas que tanta amistad me dieron… Me acordaba de todos mis alumnos norteamericanos con imborrables y hermosos recuerdos…Pero ¿no iba a regresar a mi España? Si regresaba otra vez para sufrir, bueno. Era mi país a donde iba a dejar todo lo aprendido en Estados Unidos, aportando lo poco que pudiera… Un pedagogo y hombre de teatro, como José Martín Recuerda, ¿podía resistirse ante un proyecto tan sugestivo? Y volvió. Y creó la cátedra de teatro Juan del Enzina en la Universidad de Salamanca. Y gracias a él la Universidad de Salamanca fue, desde el año 1971 al año 1988, un verdadero foco de atención teatral en nuestro país. Alcanza el título de Doctor en Filosofía y Letras, Sección Filología Románica por la Universidad de Granada con la calificación de Sobresaliente en Junio de 1975. Su tesis doctoral, “Personalidad y Obra Dramática de José María Rodríguez Méndez” la realizó bajo la dirección del Catedrático Doctor D. Emilio Orozco Díaz de la Universidad de Granada, uno de los pocos profesores en los que nuestro autor había encontrado comprensión y apoyo en su etapa universitaria. Además de su nada desdeñable labor pedagógica como profesor en Salamanca, fue ésta una fructífera etapa productiva para nuestro autor, en la que dio a luz, publicó y estrenó obras de la envergadura de “Las Arrecogías del Beaterio de Santa María Egipciaca”, “El engañao”, “Caballos desbocaos”, “Las conversiones”,“Carteles rotos”, “La Troski”, “La cicatriz”, “Amadis de Gaula”, “La Troski se va a las Indias” y “La duda”. Con su obra “El engañao” vuelve José Martín Recuerda a obtener por segunda vez el Premio Lope de Vega.
El Alcalde de Granada, don José E. Moratalla, entrega el título de Hijo Adoptivo de la ciudad a José Martín Recuerda (Granada). Año 2000.
1988-2007
Ya siempre Salobreña,… Salobreña, Motril, Torrenueva y Almuñécar, pueblos costeros de la provincia de Granada, fueron sus lugares preferidos, no sólo de descanso sino de creación, siempre que sus tareas docentes se lo permitían lugares en los que, desde muy joven, escribió gran parte de su obra. Razón por la que en el año 1988, año de jubilación en sus tareas docentes, José Martín Recuerda establece su residencia definitiva en el Monte de los Almendros de Salobreña. En una humilde y confortable casa acunada en las estribaciones de Sierra Nevada, con vistas al mar y a la vega de cañas de azúcar, sigue creando, con más inquietud que nunca, su obra dramática, la cual continúa, casi hasta su misma muerte en junio de 2007 en una labor de permanente corrección de sus obras. Salobreña es también el lugar que Martín Recuerda eligió para descansar eternamente, su tumba está situada en la parte nueva del cementerio de esta villa, mirando al sureste, cara al pueblo y al mar que tanto amó. De ésta su última etapa son las obras “Las reinas del Paralelo”, “La Caramba en la iglesia de San Jerónimo el Real”, “El enamorado”, “Los últimos días del escultor de su alma”, “La Troski descubre las Américas”, “El Carmen de la Atlántida”y “Queremos la revolución”.