Claves para el éxito: Formación de campeones

Seguro que has visto muchas coronaciones de campeones del mundo, pero ¿te has preguntado alguna vez cómo se crea uno? En este artículo te presento una charla TED que te revelará todos los secretos. ¡Sigue leyendo y conviértete en un campeón del conocimiento!

En qué momento de su vida una persona sabe qué hacer campeones del mundo? Seguramente algunos ya estarán pensando: “en el momento en que les ponen la medalla, en que les dan su trofeo”. Pero la realidad es que no hay un manual o guía para convertirse en campeón del mundo. No se trata de generación espontánea, sino más bien de un proceso.

Permíteme contarte una historia sobre cómo conocí a algunos campeones del mundo. En 2016, participé en una competencia sin precedentes en Jalisco, donde alrededor de 200,000 niños y niñas compitieron. A medida que avanzaban las fases, los mejores fueron seleccionados hasta llegar a un grupo final de una docena de ellos. Estos niños tenían dos cosas en común: no se conocían entre sí y nunca antes habían tocado un robot.

A pesar de estas circunstancias, comenzaron a trabajar juntos y construir su propio camino. Su arduo trabajo los llevó a ser invitados para representar a México en una competencia iberoamericana de robótica. Se prepararon noche tras noche sin importarles perderse las vacaciones o cualquier entrenamiento. Su determinación los llevó no solo a competir con países como Portugal, España y Francia, sino también a enfrentarse a prejuicios y estereotipos.

Imagínate ser Angie, una niña de 10 años que está a 10,000 km de distancia de su hogar con solo su maestro y compañeros como compañía. Escuchas voces diciendo “compitan con ellos”, “solo vienen por diversión”. Pero estos niños tenían algo más importante que el talento intelectual, tenían la habilidad mental para desafiar esos comentarios.

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Competencia tras competencia, fueron abriéndose camino y al final del día obtuvieron una medalla de oro, una de plata y una de bronce. Pero lo más importante fue el respeto y la admiración que ganaron de aquellos que los subestimaron.

Ahora te pregunto: ¿crees que construimos algún campeón del mundo en esta competencia? Tal vez no muchos, pero ciertamente estamos en camino. En este país nos encanta hablar del privilegio como si todo en la vida fuera cuestión de suerte. Pero se habla muy poco sobre disciplina, trabajo y perseverancia.

Los adultos a menudo subestimamos los talentos indescriptibles que tienen nuestras infancias debido a las limitaciones impuestas por nuestra sociedad latinoamericana. Sin embargo, decidimos soñar mucho más allá de esas limitaciones. Queríamos que México fuera reconocido en todo el mundo por sus logros positivos.

Entonces nos propusimos hacer algo extraordinario: ¿por qué no intentar establecer un récord Guinness? Pero no cualquier récord Guinness, sino uno relacionado con la tecnología. Cuando compartimos esta idea con la gente en México, algunos se burlaron diciendo “¿por qué no hacen el pan dulce más grande del mundo?” o “eso déjenselo a países como Alemania o Japón”. Pero este grupo tenía una fuerza mental increíble.

Así fue como logramos cambiar las noticias sobre México. Obtuvimos el récord Guinness por tener la clase de robótica más grande del mundo y aparecimos en portadas internacionales como China Daily, El País (España) e incluso en Corea, un país al que admiramos. Cambiamos la narrativa y demostramos que México también puede ser reconocido por sus logros positivos.

Después de este logro, podríamos pensar que construimos un campeón del mundo, pero la realidad es que no. Decidimos asistir al mundial de robótica el verano siguiente, con la esperanza de recibir un poco más de respeto. Sin embargo, nos encontramos con una actitud completamente diferente.

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En menos de seis meses pasamos de ser alguien en México a ser “aguas”, “ahí viene México”. Pero sabes qué? Logramos algo sorprendente: obtuvimos varias medallas en ese mundial, incluyendo una medalla de oro en la categoría Sumo Robot 3 kilos. Competimos contra países asiáticos como China, Filipinas y Japón en su propio deporte y disciplina por excelencia: la robótica.

Esto fue algo increíble para nosotros porque era como si organizáramos un concurso de altares de muertos y Finlandia ganara. Fue una victoria inesperada pero muy significativa para nosotros.

Entonces te preguntarás cuál es el truco detrás de todo esto. A lo largo de estos años he identificado cuatro elementos clave presentes en todos los campeones del mundo:

1) El entorno: ¿Tu campeón tiene un entorno saludable o pesimista? En México, muchos estudiantes no consideran carreras relacionadas con ciencia, tecnología, ingeniería o matemáticas (STEM). Además, solo el 4% son mujeres interesadas en estas áreas. ¿Qué estás haciendo para cambiar esta mentalidad pesimista?

2) La comunidad: Todos tenemos derecho a encontrar nuestra tribu, el lugar donde hacemos lo que nos gusta y donde somos buenos. Es importante que tu campeón encuentre su tribu desde temprana edad, ya que esto fortalecerá sus talentos.

3) El líder: El entrenador o maestro de tu campeón debe ser un ejemplo tanto dentro como fuera del campo. Las personas con valores crean personas con valores. Un buen entrenador no solo enseña, sino también inspira y motiva a su equipo.

4) La familia: El apoyo familiar es fundamental en la construcción de un campeón. A menudo escuché historias de madres sacrificando tiempo y esfuerzo para llevar a sus hijos a entrenar, incluso cuando no entendían nada sobre robótica. Pero lo más importante es que vieron la felicidad en los ojos de sus hijos y eso fue suficiente motivación para seguir adelante.

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Estos cuatro elementos son clave para construir un campeón del mundo. No se trata solo del día en que se obtiene una medalla o trofeo, sino de todos los días en los que estos pilares se mantienen firmes.

Antes de despedirme, quiero invitarte a reflexionar sobre algo: ¿has criticado las ilusiones de tu propio campeón? ¿Le has dicho que eso no le llevará a ningún lado? Analicemos nuestras actitudes y convirtámonos en cristalizadores de talento en lugar de trituradores de sueños.

En conclusión, convertirse en un campeón del mundo no es cuestión de suerte ni magia instantánea. Requiere trabajo duro, disciplina y perseverancia todos los días. Si logramos crear un entorno saludable, encontrar nuestra tribu, tener un líder ejemplar y contar con el apoyo de la familia, estaremos en el camino correcto para construir campeones del mundo.

Así que no subestimemos los talentos y sueños de nuestras infancias. Construyamos un futuro en el que México sea reconocido por sus logros positivos en todo el mundo.

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