Combatiendo brechas de género: suma, no restes

Hola, amigo! Hoy me he encontrado con una charla TED realmente interesante que quiero compartir contigo. Se trata de la brillante economista Luz Karime Abadía, quien nos invita a reflexionar sobre las desigualdades de género en nuestras sociedades.

Abadía, con su sólida formación académica y su experiencia en investigación, nos muestra cómo los fenómenos sociales y económicos contribuyen

Recuerdo cuando era niña y tenía un profesor que solía decirnos a las chicas de la clase que “la cabeza no es solo para ponerse adornos”. No recuerdo su nombre ni qué asignatura enseñaba, pero sí recuerdo claramente esa frase. Seguramente muchos de nosotros hemos escuchado frases sexistas como estas a lo largo de nuestras vidas. Frases que nos dicen cómo debemos comportarnos o qué roles debemos desempeñar por el simple hecho de ser mujeres.

En mi colegio, era común que se dijeran cosas como “pareces una nena” para reprochar algún comportamiento relacionado con falta de fuerza o valentía. En casa de mis abuelos paternos, solían decir “las mujeres son de la casa y los hombres de la calle”. En ese entonces, no era consciente del impacto negativo que estas frases podían tener en el desempeño académico de las niñas, especialmente en matemáticas.

Los estereotipos de género y su influencia

Estas expresiones sexistas reflejan las creencias arraigadas en nuestra sociedad y se transmiten de generación en generación, normalizando estos estereotipos perjudiciales. Los estereotipos no solo se manifiestan a través del lenguaje, sino también en el comportamiento cotidiano. Por ejemplo, en entornos laborales es más común que las ideas expresadas por hombres sean escuchadas y llevadas a cabo que aquellas expuestas por mujeres.

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Además, es común utilizar adjetivos para calificar el trabajo realizado por una mujer haciendo alusión a su apariencia física, mientras que en el caso de los hombres se utilizan adjetivos relacionados con su rol profesional. Esta forma de hablar refleja lo que pensamos y cómo actuamos según nuestras creencias.

Si una niña escucha constantemente que solo sirve para ponerse adornos, es probable que cuando se enfrente a un examen de matemáticas dude de sus capacidades. Como si ser mujer la hiciera inherentemente menos capaz de pensar y resolver problemas con eficacia y confianza.

El impacto del lenguaje sexista

El uso del lenguaje sexista y los comportamientos asociados tienen un efecto negativo en la vida y el bienestar de las niñas y las mujeres. Minimizan su confianza, condicionan su comportamiento y limitan sus aspiraciones. Pero no solo ellas pierden, todos perdemos en una sociedad desigual.

Las matemáticas son consideradas una ciencia dura, asociada a la razón y opuesta a los sentimientos. Por esta razón, erróneamente se cree que no son aptas para las mujeres. Además, se perciben como una disciplina competitiva, ya que generalmente hay una única respuesta correcta ante un problema matemático.

Esto se refleja en los resultados obtenidos por las mujeres en pruebas estandarizadas como PISA (Programme for International Student Assessment). En promedio, las mujeres obtienen puntajes más bajos que los hombres en matemáticas en muchos países del mundo.

Diferencias evidentes

En un estudio realizado por el Laboratorio de Economía de la Educación de la Universidad Javeriana en Colombia, se encontró que no existen diferencias significativas entre el desempeño de niñas y niños en matemáticas hasta tercer grado de primaria. Sin embargo, a partir del quinto grado estas diferencias comienzan a ampliarse en contra de las niñas.

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En noveno grado de secundaria, estas brechas son cinco veces mayores. Y en el último año de bachillerato, las diferencias llegan a ser siete veces más grandes que en primaria. Incluso entre aquellos que están terminando su carrera universitaria, persiste una desventaja para las mujeres en el desempeño de las matemáticas.

Estudios también demuestran que los padres tienen mayores expectativas para sus hijos varones y los impulsan a elegir carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), mientras que para sus hijas tienen expectativas más bajas. Esto influye en la elección profesional futura y contribuye al bajo número de mujeres en campos relacionados con estas áreas.

Otro estudio realizado por una investigadora italiana reveló que las niñas obtienen peores resultados académicos en matemáticas cuando han estado expuestas a profesores o profesoras con fuertes estereotipos de género.

El poder del apoyo y la motivación

A pesar del entorno poco propicio para elegir carreras relacionadas con matemáticas o ciencias, yo tuve la fortuna de contar con unos padres que me inculcaron la importancia de ser competitiva en estas áreas y cómo pueden ayudarnos a resolver problemas cotidianos.

Sin embargo, me pregunto qué sucede con aquellas mujeres que no tienen esa motivación y apoyo. ¿Cuántas más podrían alcanzar su máximo potencial si no se dejaran influenciar por los estereotipos de género? ¿Cuántas más elegirían libremente lo que quieren ser en lugar de lo que la sociedad espera de ellas?

Lograr la equidad de género en el desempeño académico es un imperativo que no debe dejarse al azar. Cada uno de nosotros puede contribuir al cierre de estas brechas.

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Acciones para promover la igualdad

Primero, identifica las frases sexistas que acostumbras a decir y elimínalas de tu lenguaje. Segundo, si escuchas a alguien pronunciar una frase sexista o presencias un comportamiento que refuerza los estereotipos de género, háblale sobre cómo afecta la vida y el bienestar de niñas y mujeres.

Tercero, padres, profesores y todas las personas influyentes en la vida de niños y niñas deben promover un trato igualitario entre ellos. Ayuden a las niñas a fortalecer su confianza en sí mismas e impúlsenlas a participar activamente en actividades relacionadas con ciencias y matemáticas. Motívenlas a ser competitivas en estas áreas.

Si vas a regalarle un juguete a una niña, elige aquellos que despierten su curiosidad por las ciencias o refuercen sus habilidades matemáticas. Regálales libros con historias inspiradoras de mujeres inventoras, matemáticas y científicas que desafían roles tradicionales. Visibilizar modelos femeninos en áreas no tradicionales es fundamental para inspirar a las niñas y mostrarles que sí es posible.

No restemos oportunidades, sumemos. El cierre de estas brechas de género en el ámbito académico no solo beneficiará a las mujeres, sino a toda la sociedad. Sociedades más igualitarias tienen mayores posibilidades de progresar y prosperar.

Las frases sexistas y los estereotipos de género tienen un impacto negativo en el desempeño académico de las niñas y las mujeres. Estas creencias arraigadas se transmiten de generación en generación, perpetuando una sociedad desigual.

Es necesario tomar acciones concretas para cerrar estas brechas. Identificar y eliminar frases sexistas del lenguaje cotidiano, hablar sobre cómo afectan la vida y el bienestar de niñas y mujeres cuando presenciamos comportamientos que refuerzan los estereotipos de género, e impulsar un trato igualitario entre niños y niñas desde temprana edad son algunas formas en las que podemos contribuir al cambio.

No dejemos al azar la equidad de género en el ámbito académico. Cada uno tiene el poder de sumarse a esta causa y promover una sociedad más justa e inclusiva para todos.

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