Cómo el cerebro nos ayuda a sobrevivir y encontrar equilibrio

Hoy he visto una increíble charla TED de Jesús, un psicólogo que dirige el gabinete de psicología “En Equilibrio Mental” en Madrid. Junto a su equipo, ayuda a cientos de personas a regular sus emociones y mejorar su bienestar. Y no solo eso! También es autor del libro “Buenos días, Alegría”, un manual para superar la tristeza y potenciar nuestra capacidad

Hace poco tuve la oportunidad de ver una charla Tedx muy interesante titulada “La importancia de abrir nuestros emails emocionales” impartida por Jesús Matos. En esta charla, Matos nos invita a hacer un viaje en el tiempo hasta la prehistoria para entender cómo nuestras emociones han evolucionado y cómo podemos aprender a gestionarlas de manera efectiva.

Señor Felicidad vs Señor Miedo

Matos comienza presentándonos a dos personajes imaginarios: el señor felicidad y el señor miedo. El señor felicidad es como un coach de la prehistoria, siempre pensando en positivo y buscando oportunidades en todo momento. Por otro lado, el señor miedo es todo lo contrario, siempre interpretando las situaciones desde un punto negativo y anticipando catástrofes.

A pesar de sus diferencias, estos dos personajes son amigos y deciden ir juntos en busca de comida por la sabana africana. Cuando escuchan un ruido en los arbustos, el señor felicidad se enfoca en lo positivo y realiza rituales para tener éxito en la caza. Por su parte, el señor miedo entra en pánico y piensa que están siendo atacados por siete dientes de sable.

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¿Quién creen que tiene más posibilidades de sobrevivir a largo plazo? Pues resulta que es el señor felicidad. Aunque pueda tener momentos exitosos ocasionalmente e incluso escribir un libro sobre ello, tarde o temprano será devorado por algún depredador. Y si no te reproduces, tus genes no pasan a la siguiente generación. Por lo tanto, todos somos descendientes de aquellos que tenían miedo.

La importancia de experimentar emociones incómodas

Matos nos explica que necesitamos experimentar emociones incómodas como el miedo, la tristeza, la ira y el estrés. Estas emociones son parte de nuestro código genético y nos ayudan a adaptarnos al medio en el que vivimos. Por ejemplo, estar contento en un entierro puede indicar que no teníamos una buena relación con la persona fallecida o incluso podríamos ser considerados locos.

Nuestro cerebro está diseñado para sobrevivir, no para hacernos felices todo el tiempo. Sin embargo, en nuestra sociedad actual tendemos a evitar estas emociones incómodas y buscamos constantemente la felicidad. Pero ¿qué ocurre cuando tratamos de negar nuestras emociones?

El peligro de evitar nuestras emociones

Según Matos, cuanto más intentemos evitar nuestras emociones incómodas, peor será para nosotros. Él mismo vivió esta experiencia al aceptar un trabajo aparentemente perfecto pero que iba en contra de sus principios y valores personales. Durante mucho tiempo trató de ignorar sus sentimientos negativos hasta que finalmente cayó en una depresión.

Nuestro cerebro funciona como una empresa con diferentes departamentos: las funciones automáticas básicas se encuentran en las plantas bajas; las emociones están un poco más arriba; y finalmente llegamos a nuestra oficina mental donde creemos tener todo bajo control. Pero si no escuchamos lo que nuestro cerebro nos está diciendo, éste subirá el volumen hasta hacernos prestar atención.

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La clave para mejorar nuestra inteligencia emocional es abrirnos a nuestras emociones y dejar de tratar de evitarlas o negarlas. Las personas con alta inteligencia emocional tienen un mejor ajuste psicológico, mayor bienestar, menor somatización y construyen relaciones sociales de mayor calidad.

El camino hacia la plenitud

Matos nos anima a dejar de tratar de evitar nuestras emociones incómodas y comenzar a escuchar nuestros cuerpos. Abrir nuestros “emails emocionales” nos permitirá experimentar las emociones, gestionarlas adecuadamente y evitar que se intensifiquen o prolonguen en el tiempo.

En su propia experiencia, Matos encontró la plenitud al aceptar sus propias emociones y decidir emprender un camino basado en la evidencia científica para ayudar a los demás desde su gabinete de psicología. Y aquí estamos hoy, del otro lado del Atlántico, compartiendo estas enseñanzas con ustedes.

Abrirnos a nuestras emociones incómodas es el camino hacia una vida más plena y saludable. Evitar o negar estas emociones solo nos llevará al malestar y posiblemente a enfermedades mentales. Escuchemos nuestros cuerpos, abramos nuestros “emails emocionales” y aprendamos a gestionar nuestras emociones de manera efectiva.

Solo así podremos alcanzar una verdadera inteligencia emocional y construir relaciones más significativas en todos los aspectos de nuestra vida.

Así que, ¿qué esperas? ¡Es hora de abrir tus “emails emocionales” y comenzar a vivir una vida plena!

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