Cómo la tecnología transforma la vida del chico de la computadora

Descubre cómo el ecosistema emprendedor tecnológico en América Latina puede ser tóxico según Jensen Baronville en una charla TED que te dejará sorprendido.

Hace un tiempo estaba leyendo un artículo de Bloomberg que decía que en África hay más innovación que en América Latina. ¿Pueden creer eso? Resulta que, hablando con muchos de mis amigos emprendedores, llegamos a la conclusión de que aquí en América Latina tenemos un ecosistema de emprendimiento tóxico.

Un ecosistema tóxico

Charlando con estas personas, empezamos a mapear cuáles eran las características de los emprendedores aquí en Latinoamérica. Primero, encontramos al clásico “hagotodo”, aquel que quiere hacer tal aplicación pero no sabe programar y el equipo técnico tampoco tiene idea si eso va a funcionar.

También está el emprendedor de las incubadoras, aquel que solo busca qué es lo último para hacer su empresa. Pero ¿creen ustedes que Mark Zuckerberg cuando estaba haciendo Facebook dijo: “Junto a mi mercado van a ser personas de 20 años o más”? No, definitivamente no pasó eso cuando Mark creó Facebook.

Otro tipo de emprendedor es el del “mi mamá me dijo”. Este tipo tiene una idea fantástica según su mamá y luego va con su mejor amigo y le dice lo mismo. Se la pasan vendiendo esa idea una y otra vez pero nunca hacen nada al respecto.

Pero aparece un emprendedor diferente, uno que parece estar dispuesto a hacerlo todo para crear algo magnífico. Sin embargo, este se prepara únicamente para ganar concursos. Y la mayoría de los emprendedores en el ecosistema latinoamericano se preparan solamente para eso: ganar concursos y no para innovar.

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La importancia de la innovación

El hecho de que no estemos innovando nos está dejando en una gran desventaja. La innovación es el motor de la economía del futuro, incluso de la economía actual. La mitad de las empresas más ricas del mundo son tecnológicas, son empresas de innovación.

Entonces, necesitamos hacer algo para cambiar las cosas aquí en Latinoamérica. Tenemos personas capaces, personas muy inteligentes con muchas ideas. Además, tenemos muchos recursos en Latinoamérica, pero no se ve reflejado en ninguna parte en cuestiones de innovación.

Tres puntos para mejorar el ecosistema

Vengo a proponerles tres puntos que podemos aplicar para mejorar nuestro ecosistema:

  1. Nunca paren de aprender: Está bien tener un área de expertise, pero también agreguen lo que necesitan para hacer su proyecto. Actualmente existe internet y no hay excusa para no aprender algo nuevo. Si quieren aprender cómo hacer algo, búsquenlo en internet y podrán encontrar información al respecto.
  2. Enfóquense: Dejen de escuchar todo ese ruido que hay cuando quieren emprender un proyecto. Muchas veces nos distraemos con eventos innecesarios o leemos libros y vemos vídeos sin tener un foco claro hacia dónde queremos ir. Enfoquémonos en lo que necesitamos hoy para lograr nuestros objetivos.
  3. Hagamos productos de calidad: Cuando comparamos productos latinoamericanos con los productos provenientes del Silicon Valley o de China, se nota una diferencia abismal en cuanto a calidad. No nos esforzamos lo suficiente por hacer productos que compitan a nivel internacional. Debemos aprender de los mejores y tratar de ser como ellos.

El por qué detrás de todo

Pero creo que hay algo más importante que debemos tener en cuenta: el por qué. ¿Por qué vamos a hacer algo? No estamos haciendo las cosas solo porque queremos resolver un problema o porque queremos tener mucho dinero. Estamos haciendo las cosas porque queremos ser nosotros mismos.

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Es importante hacernos esa pregunta para descubrir cuál es el propósito detrás de todo ello. Por mi parte, tengo claro que quiero ser Jensen Bardot y, afortunadamente, encontré un problema que me duele muchísimo y estoy dispuesto a resolverlo.

Mi experiencia como desarrollador

Mi área de expertise es ser desarrollador de aplicaciones de software. Y ¿saben para qué sirve ser desarrollador? Se trata de solucionar problemas a través del uso de la computadora. Abstraigo la realidad en datos, los introduzco en una computadora y le digo qué tiene que hacer con esos datos para resolver un problema.

Pero el mundo del desarrollo es muy complejo. Cuando estaba estudiando web en la facultad, el 60% abandonó durante el primer semestre debido a la cantidad abrumadora de conocimientos necesarios. Es muy complicado. Yo quería resolver problemas, pero la complejidad me limitaba.

Hasta que decidí trabajar en un proyecto llamado Doni Toni junto con mis socios. Nuestra misión es ayudar a los desarrolladores a tener más estructura en este mundo de entropía. Queremos que, en el futuro, con la ayuda de la inteligencia artificial, un desarrollador pueda llegar a Doni y decirle: “Tony, ayúdame a crear tal aplicación”. Y Doni le ayudará sin reemplazarlo, simplemente le dará herramientas para resolver problemas y ser más productivo.

El chico de la computadora

Pero para empezar este proyecto ambicioso decidimos irnos a Guadalajara. Es el ecosistema de emprendimiento que se parece al Silicon Valley aquí en México. Nacimos con muy poco dinero, comimos avena por meses y pasamos noches y días sin dormir.

Tuve un punto de quiebre espantoso y todos los días tengo que lidiar con la frustración porque todavía falta corregir muchísimos códigos y solucionar muchos problemas en el software. Hace falta mucho tiempo para que podamos alcanzar nuestra misión.

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Imagínense tirar su trabajo de un mes porque se dan cuenta de que no estaban funcionando lo que hicieron. El software es muy complejo. Pero aquí estoy yo, programando en el lobby de una casa de huéspedes en Guadalajara. Me apodaron “el chico de la computadora”. Pero no soy el único aquí; mi socio también está programando en su cuarto. Y si van a un café en Guadalajara, seguramente encontrarán otro chico o chica de la computadora resolviendo diferentes problemas.

En conclusión, necesitamos cambiar nuestro ecosistema de emprendimiento en América Latina. Debemos dejar de lado las características tóxicas que nos limitan y enfocarnos en aprender constantemente, tener un propósito claro detrás de lo que hacemos y hacer productos de calidad. Si definimos bien por qué queremos resolver un problema, no importa el área en la que estemos, podemos ser la chica o el chico de la computadora y resolver problemas a través del uso de la tecnología.

Así que nunca paren de aprender, enfoquémonos en nuestros objetivos actuales y hagamos productos excepcionales. ¡Juntos podemos cambiar el rumbo del emprendimiento latinoamericano!

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