Comprendiendo el cambio y conectando generaciones: La brecha generacional

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Hola, hoy les vengo a hablar de una situación que yo muchas veces he vivido y seguramente también ustedes muchas veces han discutido con sus papás. Argumentos van y argumentos vienen mientras ustedes intentan con todas sus fuerzas que ellos vean su punto, y justo cuando parece que sus padres agotaron su último recurso de convencimiento y ya no pueden rebatir su último y contundente argumento, ellos les dan un fatalista e irrefutable “cuando crezcas me vas a entender”, un golpe mortal. Ya no hay nada que puedas decir o hacer, tus padres entraron en la mentalidad de “así es y punto”.

¿Por qué es tan difícil que tus papás te entiendan? Pero para ser justos, también deberíamos preguntarnos por qué es tan difícil que tú entiendas a tus papás. Pareciera que hubiese un abismo entre tu mente y la de ellos, y es que en realidad así es: hay un abismo real y se llama la brecha generacional. Esta es la distancia que hay entre una generación y otra, no solamente en años, sino también en costumbres, creencias, valores, cultura y conducta.

La Brecha Generacional

Nuestros padres nos llevan en promedio unos 20 o 25 años. Cuando ellos tenían nuestra edad el mundo solía ser diferente… bueno muy diferente. Las costumbres, la cultura y los valores de su época se quedaron grabados en ellos de la misma manera que nosotros los jóvenes nos estamos definiendo cada día por los tiempos que estamos viviendo precisamente hoy.

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Tal vez algún día nos sorprendamos cuando de nuestras bocas salgan las mismas palabras que hoy no soportamos escuchar: “Cuando seas grande me comprenderás”. Y veamos en nuestros futuros hijos adolescentes los mismos ojos que se elevan al techo en un acto de frustración cuando los adultos nos tratan de corregir, nos molestamos o no estamos de acuerdo con ellos.

Un ejemplo en mi caso es mi pelea con mi papá, pero no es cualquier pelea, es una pelea diaria por los hábitos y la forma de vida que yo llevo. Un ejemplo mío: soy constante usuario de algún aparato tecnológico o de la computadora. Mi papá piensa que es una pérdida de tiempo o incluso que la tecnología se está comiendo a mi cerebro. Y aunque yo la use para trabajos o tareas, él lo toma de manera negativa, ya que él creció haciendo sus tareas a mano o investigando en libros. Casi puedo oír su voz en este momento: “Cuando yo tenía tu edad verdaderamente tenía que esforzarme por hacer mis trabajos y tareas. Tenía que ir a la biblioteca y pasar toda la tarde investigando en libros. Los jóvenes de ahora no tienen que hacer ningún esfuerzo, se dedican a copiar y pegar de internet”.

Y por más que yo trate de decirle a papá que la tecnología cambió al mundo y que ahora ese tiempo lo podemos usar para otras cosas, no logro cambiar su manera de pensar y muchas veces acabamos enojados y sin lograr establecer una verdadera comunicación.

Es importante mencionar que mis papás me llevan casi 40 años de diferencia. La brecha son dos generaciones, y si tú tienes problemas de comunicación con una brecha de 20 años, imagínate lo que es hacerte entender cuando la brecha es el doble.

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Los Tiempos Han Cambiado

Los tiempos han cambiado, sí, y no sólo por la llegada de la tecnología. Ha habido movimientos que incluyen la eliminación de visiones negativas o discriminativas como el sometimiento machismo sexismo, por mencionar algunas. Nuestros padres han vivido en un mundo de crisis económicas constantes en el país, cambios políticos monumentales en el mundo y rediseño de la familia y sus dinámicas.

Cuando ellos eran jóvenes las familias solían ser más numerosas y menos madres trabajaban fuera de casa. La vida parece transcurrir más lentamente y según dicen algunos hasta se disfrutaba más. Pero ¿qué piensan los jóvenes? Que los padres se quejan amargamente… Los jóvenes no es cosa nueva ya desde antes era común que los adultos se quejaran demasiado.

Aristóteles escribe en su retórica que los jóvenes son arrogantes porque aún no han sido humillados por la vida, creen que lo saben todo y están tan seguros de ello. Pues bien, no es por contradecir al gran sabio griego pero algo así podríamos decir: los padres son arrogantes porque ya fueron humillados por la vida, creen que lo saben todo y están tan seguros de ello que ni siquiera escuchan a sus hijos. Es el cuento de nunca acabar.

Pero aunque yo sé que quizá nunca convenza a papá de que la tecnología cambió al mundo y que ahora las cosas han cambiado demasiado, pues no cambia viva para siempre, será 40 años mayor que yo y eso no lo podremos cambiar jamás. Nuestras mentes siempre tendrán que sobreponerse a la distancia en los tiempos, las ideas, las convicciones.

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Comunicación y Comprensión

Pero si bien las mentes pueden estar a años de distancia, mi papá y yo estamos cercanos, muy cercanos. Cada vez que hablamos, cada vez que él intenta hacerme ver su punto y cada vez que yo trato de hacer que él reconozca mis argumentos, nos acercamos más. Nos conocemos más. Si no en las mentes, en el corazón.

Hablar y discutir con papá significa que él me importa y que yo le importo. Así que gracias papá por sacarme de quicio tantas veces. Sé que eres realmente firme en tus convicciones porque me quieres y honestamente te preocupas por mí… A veces demasiado.

Eso sí, muchas veces el tiempo me ha enseñado que en muchos de tus ideas tenías razón. Hay otras en las cuales todavía estamos trabajando. Te pido paciencia y estar siempre dispuestos a escucharnos el uno al otro; nunca dejemos de hablar.

A pesar de la brecha generacional existente entre padres e hijos, es posible establecer una comunicación efectiva basada en el respeto y la comprensión mutua. Aunque las mentes puedan estar separadas por años de diferencia, el amor y el deseo de entendimiento pueden acercarnos más de lo que imaginamos. Aprovechemos cada oportunidad para dialogar, escuchar y aprender unos de otros, reconociendo que tanto padres como hijos tienen algo valioso que aportar en esta relación.

Gracias.

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