Convierte al Diablo en tu Mejor Aliado: Libérate del Pesimismo y Aceptación Personal

¡Prepárate para descubrir cómo liberarte del pesimismo y aceptarte tal y como eres! En esta charla TED, Alejandra Sánchez te invita a un viaje hacia el pensamiento positivo.

Imagínate a una niña pequeña, entrenando duro para poder jugar en un nacional de voleibol. Este siempre ha sido uno de sus más grandes sueños. Se encuentra con su equipo a punto de jugar la final del regional, está a un paso de lograr aquello que tanto anhela. Dentro del auditorio hay muchas personas apasionadas y fuera de él, hay un cielo despejado y soleado. Parece un día perfecto, pero hay un problema: ella no puede concentrarse.

Lo único en lo que puede pensar es que en cualquier momento todo puede salir mal. Se imagina secuestros, aviones cayendo del cielo, olvidar todo lo que han practicado durante años… Y con estos pensamientos se paraliza. Entra al partido casi en automático y aunque por un momento llega a disfrutar lo que es jugar el regional, todos esos pensamientos negativos siguen rondando su mente.

Esa niña era yo a los 14 años. En ese momento pensé que mis pensamientos negativos eran simplemente por los nervios. ¿Quién más se paraliza justo antes de pelear por cumplir sus sueños? Esa fue la primera vez que me di cuenta de que mis pensamientos eran completamente pesimistas, a pesar de ser una persona alegre y enérgica la mayoría del tiempo.

La sombra oscura

Había algo dentro de mí que siempre me empujaba a imaginar el peor caso posible. No tengo idea si fueron los maratones de ‘Mentes Criminales’ o las películas de suspenso desde temprana edad, pero esta sombra siempre me seguía. Estaba en la calle, en el coche con mi familia… Imaginaba todo tipo de situaciones negativas que parecían 100% factibles en un momento y completamente ridículas al siguiente.

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Desde que tengo memoria, siempre he querido que mi vida sea como una serie o una película. No solo porque muestran cosas super fantásticas, sino porque siempre tienen finales felices. En ellos, siempre ganan los héroes y caen los villanos. Siempre hay por lo menos un personaje con el que te puedes identificar. A mí me ayudaron a ponerle voz y rostro a esta sombra oscura que siempre estaba detrás de mí.

En millones de películas podemos ver la típica escena de un personaje haciendo una decisión conflictuada. “Las Locuras del Emperador”, “Los Simpsons” o “Ultimate Spider-Man” son solo algunos ejemplos donde podemos ver este tema. Este esquema fue inicialmente creado por Sigmund Freud: el ello, el yo y el superyó.

Comencé a pensar en mi pesimismo como el ello en mi hombro que me hacía pensar en lo peor, y en mi ángel como ese miedo que me protegía de lo que él me decía. El ello es la parte más profunda, primitiva e innata de nuestra persona; son todos nuestros deseos impulsos y necesidades primitivas del ser humano.

El yo es como un mediador entre nuestro mundo interior y exterior; es quien debe cumplir los deseos del ello pero teniendo en cuenta las consecuencias externas e internas.

Finalmente tenemos al superyó, que es todo lo contrario al ello. Son nuestros valores, pensamientos morales y estéticos; es todo aquello que nuestra cultura y sociedad quieren que seamos. En otras palabras, es nuestro ángel.

Con pensamientos tan pesimistas por parte de mi ello, me era imposible no pensar que había algo mal en mí. Cuando estás creciendo, todos te dicen que no debes escuchar al ello y siempre debes hacer lo necesario para mantenerte seguro. Pero en esos raros momentos en los que la gente realmente trata de hablar acerca de temas de salud mental o trastornos mentales, aunque se haga con el mayor cuidado del mundo, te identificas con algunos de los síntomas de los que hablan.

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Recuerdo haber anotado estos síntomas y reflexionar sobre ellos: tristeza, pérdida de interés, ansiedad… Seguía siendo una de las mejores estudiantes de mi clase y aún tenía amistades duraderas. Tenía la ligera esperanza de que mis pensamientos intrusivos no durarían para siempre. Así que no tenía sentido compartirlo con nadie.

Cuando no te sientes bien contigo mismo pero aún así lo haces, no ves la necesidad de preocupar a los demás con tus problemas. En mi caso, por mucho tiempo fui así con el ángel sobre mi hombro peleando por callar ese molesto pesimismo viviendo dentro mí.

El cambio

Pasaron eventos deportivos importantes, entrenamientos intensos y exámenes difíciles… Todo lo imaginable. Y poco a poco todo lo que me disponía a hacer dejó de hacerlo. Llegó el momento en el que dejé de disfrutar del voleibol, un deporte que en su momento me hacía realmente feliz y sentir viva.

También me separé de aquellos amigos a los que solo buscaba complacer por miedo a dejar de ser una buena amiga. Dejé de ser controlada por la irritante voz del ello y dejé de vivir mi vida para todos, para empezar a vivir una vida para mí.

Hoy todavía tengo ese ángel y ese ello sobre mi hombro. Esta vez creamos sueños juntos en lugar de paralizarme. Aunque mis miedos nunca van a desaparecer completamente, ya no me dominan y me permiten dejar de vivir mi vida en automático.

Ese cómico personaje que antes me atormentaba ahora es mi mejor aliado. Aunque a veces hace que mi vida parezca imposible, también me ha llevado a intentar y experimentar cosas que jamás me atreví a hacer antes.

Si adoptamos esa determinación y valentía hacia nuestros proyectos y sueños, nos volveremos imparables. No estoy diciendo que sea bueno hacer el mal, pero si bajamos nuestras expectativas se reduce la ansiedad.

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El poder del pesimismo defensivo

Joey Nornes and Nastic Under son dos investigadores de la facultad del Western College en Massachusetts quienes defienden el pesimismo mediante su investigación crítica. En su libro “El poder positivo del pensamiento negativo”, Fernando Rojas también explora este concepto bajo el nombre de pesimismo defensivo.

En sus investigaciones, afirman que alguien que adopta el pesimismo defensivo está mejor preparado para un fracaso, ya que en su pensamiento este fracaso ya es algo casi seguro. En otras palabras, cuando te preparas para lo peor, fácilmente te sorprendes agradablemente.

Si todos estos expertos pueden ver los beneficios del pesimismo, ¿por qué nosotros no? He vivido con esta mentalidad durante los últimos tres años de mi vida y la comparación con los otros 15 no suena como mucho. Durante este tiempo he logrado mucho más de lo que jamás imaginé.

Nunca creí que acoger el pesimismo fuera una opción, pero hoy lo hago y estoy mejor acompañada para hacer cosas nuevas. Así que la próxima vez que tengas miedo de hacer algo, piensa en la peor manera en la que podría salir mal. Porque los pesimistas siempre tenemos razón o pueden sorprendernos agradablemente.

A veces nos encontramos atrapados en nuestros propios pensamientos negativos y pesimistas. Pero podemos convertirlos en aliados poderosos si aprendemos a utilizarlos como impulso para nuestra vida. Aceptar nuestras preocupaciones y miedos nos permite enfrentarlos de frente y tomar riesgos valientes.

No hay nada malo en ser un poco pesimista si eso significa estar mejor preparados para cualquier situación adversa. El pesimismo defensivo puede ayudarnos a reducir la ansiedad al bajar nuestras expectativas y sorprendernos positivamente cuando las cosas salen mejor de lo esperado.

Así que no tengas miedo de abrazar tu lado pesimista y convertirlo en una herramienta poderosa para alcanzar tus sueños. Recuerda que los pesimistas también pueden tener finales felices.

Gracias por leer.

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