Creando un futuro inspirador con la creencia en los demás

¿Sabías que cambiar el mundo puede empezar por una sola persona? Descubre cómo hacerlo en esta inspiradora charla TED.

Hace poco vi un video de una charla TEDx que me dejó pensando en algo muy importante: la importancia de no sentirnos solos en este mundo. La charla fue presentada por Tessa Henwood-Mitchell, quien nos contó la historia de Gustavo, un joven que tuvo que entrar al sistema de protección a temprana edad debido a que su familia lo abandonó.

Gustavo pasó por diferentes hogares y centros de acogida hasta cumplir los 18 años, momento en el cual debía dejar el centro y enfrentarse al mundo por su cuenta. ¿Te imaginas cómo se siente tener que ser independiente sin tener a nadie a tu lado? Es una realidad cruda y desafiante para millones de niños en todo el mundo.

La soledad como riesgo para la salud pública

Tessa nos hizo reflexionar sobre un dato impactante: la soledad es considerada un mayor riesgo para la salud pública que la obesidad. Sentirse solo en este mundo, sin pertenecer a ningún lugar ni tener un sentido de pertenencia, puede ser extremadamente perjudicial para nuestra salud mental y emocional.

Es común enfocarnos en los niños más pequeños que viven en orfanatos u hogares de acogida, pero pocas veces pensamos en qué les sucede cuando llegan a esa etapa crucial de sus vidas donde deben abandonar estos centros y enfrentarse al mundo exterior. ¿A dónde van? ¿Qué apoyo reciben?

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Acompañamiento como clave del cambio

Tessa compartió su experiencia personal al crecer con una familia amorosa y llena de cariño en Australia. Esto la llevó a creer que tenía el poder y el deber de ayudar a las personas menos afortunadas, pero su experiencia en África le enseñó algo diferente.

Descubrió que no era su trabajo salvar a las personas, sino acompañarlas, escucharlas y ofrecerles recursos y apoyo para que ellas mismas pudieran hacer una diferencia en sus vidas. Con esta mentalidad, llegó a Bolivia hace 10 años para hacer voluntariado en un centro de acogida.

La historia de Gustavo

Tessa nos contó cómo conoció a Gustavo cuando él tenía 17 años y estaba por cumplir los 18. Afortunadamente, Tessa y su fundación estaban trabajando en ese centro en ese momento, lo cual les permitió acompañarlo durante su transición hacia la independencia.

Gustavo era un joven dinámico y divertido, pero también estaba preocupado por su futuro. Gracias al apoyo brindado por Tessa y su fundación, pudo enfrentar los desafíos de dejar el centro con confianza y determinación.

El impacto del acompañamiento

Tessa nos mostró cómo muchos jóvenes que salen de estos centros se encuentran solos e indefensos frente al mundo. Sin apoyo ni orientación, muchos caen en situaciones difíciles como desempleo o explotación laboral, adicciones o embarazos no deseados.

Sin embargo, cuando hay alguien dispuesto a escucharlos, apoyarlos y creer en ellos, todo puede cambiar. El simple hecho de tener compañía puede marcar la diferencia en la vida de una persona, y esto se aplica a todos los seres humanos.

La historia de la estrella de mar

Tessa concluyó su charla con una historia inspiradora: la historia de la estrella de mar. Un día, un hombre mayor ve a un joven lanzando estrellas de mar al mar para salvarlas. El hombre le pregunta cómo puede hacer una diferencia cuando hay miles de estrellas en la playa.

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El joven toma otra estrella y la lanza al agua, diciendo que ha hecho una diferencia para esa estrella en particular. La moraleja es clara: aunque el mundo sea grande y los problemas parezcan insuperables, cada uno de nosotros tiene el poder de hacer una pequeña diferencia en este mundo.

Acompañar a las personas en momentos cruciales de sus vidas puede marcar una gran diferencia. No debemos subestimar el poder del apoyo emocional y el sentido de pertenencia. Todos tenemos la capacidad y responsabilidad personal de hacer del mundo un lugar mejor, incluso si solo podemos ayudar a una persona o cambiar su vida para siempre.

No necesitamos sentirnos superiores ni creer que sabemos lo que es mejor para los demás. Lo importante es escuchar, comprender y acompañar a aquellos que más lo necesitan. Así podremos construir un mundo más solidario y lleno de amor.

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