Crecer como chica: Lecciones y desafíos desde una perspectiva feminista

¿Sabías que una adolescente de 14 años puede enseñarnos grandes lecciones sobre los desafíos que enfrentan las chicas mientras crecen? Te invito a descubrir más en un artículo lleno de reflexiones feministas. ¡Sigue leyendo!

¡Hola! Hoy quiero compartir contigo algo que acabo de descubrir y que me ha dejado realmente impactado. Acabo de ver un video de una charla TEDx muy interesante, impartida por Ámbar Gitman, en la cual expone los problemas a los que nos enfrentamos las chicas al crecer. Y déjame decirte que son mucho más graves y profundos de lo que podrías imaginar.

El problema con la estética

Ámbar comienza hablando sobre cómo muchas veces se piensa que los problemas de las chicas se reducen a cosas superficiales como qué ponerse o no tener el último celular o maquillaje de moda. Pero ella nos invita a reflexionar sobre el hecho de que hay muchos otros problemas mucho más serios y preocupantes.

Nos cuenta cómo uno de los factores principales que frustra a la mayoría de las chicas es el tema de la estética. Seguramente has escuchado hablar del famoso “90-60-90”, ¿verdad? Estas medidas perfectas son 90 centímetros de busto, 60 centímetros de cintura y 90 centímetros de cadera. Sin embargo, solo una minoría tiene estas medidas y muchas mujeres siguen dietas estrictas para intentar alcanzarlas, incluso poniendo en riesgo su salud.

Pero eso no es todo, también nos dice Ámbar que tenemos la presión constante de estar perfectamente depiladas. Aunque parezca un factor menor, el tiempo y esfuerzo invertido en depilarnos es considerable: piernas, cavado, axilas e incluso brazos. Todo esto requiere tiempo y dedicación, y lo peor de todo es que lo hacemos porque nos han hecho creer que si no lo hacemos, damos asco. ¿No te parece absurdo?

Leer también:  El camino del autoconocimiento a través de la enfermedad

¿Por qué nos depilamos?

Ámbar comparte su propia experiencia y confiesa que al principio no entendía por qué las chicas se depilaban. Se preguntaba por qué nos sometemos a dolor o incomodidad solo para no tener pelos en el cuerpo. Y la respuesta es simple: la sociedad ha establecido que una chica peluda caminando por la calle es desagradable, algo que deberíamos ocultar. Pero ¿por qué? No tenemos por qué taparnos ni sentirnos avergonzadas de nuestro propio cuerpo.

Ella misma admite haberse autoconvencido de que era incómodo tener pelos, pero llegó a la conclusión de que no lo hace por ella misma ni por los demás, sino porque está influenciada por los estándares impuestos socialmente. Es un tema del cual nunca habló con sus padres ni amigas, ya que estos temas son considerados tabúes.

Tabúes y estereotipos

Aquí Ámbar menciona otro tema tabú: la menstruación. Muchas chicas no saben nada sobre este tema hasta que les llega su primera menstruación y se asustan. En lugar de decir “estoy menstruando”, utilizamos eufemismos como “estoy con Andrés” o “estoy presente”. Además, en las publicidades de toallitas femeninas siempre muestran un líquido azul en lugar del color real del flujo menstrual. ¿No te parece absurdo? Ámbar nos hace reflexionar sobre cómo esto contribuye a que siga siendo un tema incómodo y vergonzoso.

También menciona las publicidades de productos para bebés, donde casi siempre son las mamás quienes aparecen y muy pocas veces los papás. Esto se debe a que desde pequeñas nos inculcan la idea de que nuestro destino es ser madres, sin tener en cuenta nuestras propias decisiones y deseos.

Leer también:  Herramienta inclusiva desde el arte: transformando realidades

La presión social

Ámbar concluye diciendo que crecemos con la idea de que nuestro único objetivo en la vida es ser mujeres y cumplir con el rol de madre. Crecemos pensando que estar menstruando es algo malo, avergonzante, y que debemos ocultarlo. También crecemos sabiendo que ser juzgadas por nuestra apariencia física es algo normal.

Todo esto genera una presión enorme sobre nosotras, dictándonos cómo debemos vestirnos, con quién debemos relacionarnos e incluso qué tipo de persona debemos ser. Y si no seguimos estas normas impuestas, comenzamos a sufrir burlas y críticas en el colegio o en cualquier otro ámbito social.

No te rindas ante la presión

Ámbar finaliza su charla invitándonos a no dejarnos llevar por esta presión social. No tenemos por qué ignorar los comentarios negativos o sentirnos mal por no cumplir con los estándares establecidos. Debemos aceptarnos tal como somos y luchar contra estos estereotipos injustos.

Es momento de romper con los tabúes y comenzar a hablar abiertamente sobre estos temas. Es hora de que las chicas seamos libres para tomar nuestras propias decisiones, sin sentirnos juzgadas o presionadas por la sociedad.

La charla de Ámbar Gitman nos ha dejado una gran reflexión sobre los problemas a los que nos enfrentamos las chicas al crecer. La presión estética, los tabúes y estereotipos impuestos socialmente son factores que nos afectan profundamente, pero debemos resistirnos y luchar contra ellos.

No permitas que te definan por tu apariencia física ni por el rol que te quieran imponer. Eres mucho más que eso. Toma tus propias decisiones, sé auténtica y no te rindas ante la presión social. ¡Tú tienes el poder de cambiar las cosas!

Leer también:  La valiente búsqueda de madres por sus desaparecidos en México

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.