Crecer sin límites: Aprende a sobrellevar la imperfección con 4 pilares

¿Alguna vez te has sentido como un completo desastre rodeado de una sociedad aparentemente perfecta? Déjame contarte lo que aprendí en una increíble charla TEDx. Te animo a que sigas leyendo y descubras las lecciones de Pepe Relo sobre cómo sobrellevar la imperfección.

Hola, ¿alguna vez te has sentido terriblemente imperfecto en una sociedad obsesionada con la perfección? Es tan fácil ver los mejores momentos de nuestros amigos, conocidos, famosos e incluso personas de nuestra misma edad y pensar que ellos no tienen problemas, solo éxitos. Relaciones perfectas, cuerpos perfectos, momentos increíbles en los que nos gustaría formar parte. Vidas perfectas. Y eso nos lleva a preguntarnos: ¿por qué soy el único que no se siente bien todos los días? ¿Por qué no soy tan atractivo como las personas a mi alrededor? ¿Por qué no tengo la pareja ideal o la vida perfecta? Pero sobre todo, ¿por qué soy tan imperfecto?

Estas son preguntas que se hace la juventud hoy en día. El miedo a perderse cosas importantes debido al constante bombardeo de información y el fácil acceso a filtros y aplicaciones de edición fotográfica han contribuido a esta sensación de insatisfacción constante. Pero lo que más nos afecta es compararnos constantemente con otras personas.

Mi experiencia personal

Permíteme presentarme: Soy José Ángel Rendón López, pero me conocen como Pepe Reloj. Nací en 1996 y durante muchos años fui considerado el niño perfecto: buenas calificaciones, consentido por mis padres y popular en la escuela. Sin embargo, la realidad es que nunca fui perfecto.

A una edad muy temprana me diagnosticaron déficit de atención y tuve que lidiar con ello desde pequeño. Mis padres se divorciaron cuando tenía 8 años y pasé de ser el niño consentido a convertirme en el mensajero entre ellos. Tuve que tomar hormonas de crecimiento en mi prepubertad y cuando ingresé a la secundaria, los mismos compañeros que me hicieron bullying en la primaria continuaron haciéndolo. Me vi obligado a cambiarme de escuela, donde no conocía a nadie, y no podía ser completamente yo mismo porque temía que las cosas salieran mal.

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Pero creo que mi mayor error fue aferrarme a un concepto idealizado de la infancia que simplemente no existió para mí. Tenía una idea exagerada basada en caricaturas y películas para lidiar con todos estos cambios. Hasta que un día, mi hermana usó mi amor por los videojuegos como metáfora para ayudarme a entender.

Me dijo: “Imagina que te quedas atrapado en un nivel del juego por miedo a lo que vendrá después. Al principio puede ser divertido dominar ese nivel sin enfrentar nuevos retos, pero llegará un momento en el que te aburrirás, no avanzarás y no lograrás el objetivo final del juego: salvar a la princesa. En cambio, si sigues avanzando y enfrentando nuevos niveles, es posible que te equivoques varias veces, pero podrás intentarlo nuevamente con nuevas estrategias o incluso tomar otro camino y tendrás experiencias emocionantes e inesperadas”.

Esa metáfora me hizo reflexionar sobre cómo estaba viviendo mi vida hasta ese momento. Decidí crecer imperfecto pero decidí crecer.

El poder de crecer imperfecto

Gracias a esa decisión, logré entrar en la carrera que quería, hacer mi servicio social en un lugar que me fascinaba y crear mi primer videojuego en tan solo tres días. También tuve el coraje de presentarme en una noche de micrófono abierto con mi propia rutina de comedia. Estas son solo algunas de las cosas que para el chico tímido e inseguro que solía ser hubieran sido imposibles.

Tenía 18 años cuando tomé la decisión de crecer imperfecto, pero creo firmemente que cualquiera puede hacerlo sin importar su edad o condición. La clave está en tomar esa decisión todos los días y enfrentar cada nivel del juego de la vida, sabiendo que algunos serán más difíciles que otros.

Aceptando nuestra imperfección

El primer paso para crecer imperfecto es aceptar nuestra propia imperfección. No somos perfectos y nunca lo seremos. ¿Qué es algo perfecto? Algo sin defectos, con todas las cualidades deseadas y adecuado para un determinado fin. Pero aquí está la pregunta: ¿qué pasa con lo que no puede mejorar? Se queda atrás.

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Vivimos en un universo cambiante donde nada es perfecto. El sol, la tierra y todos los planetas no existieron desde el principio; han estado creciendo durante miles de millones de años al igual que nosotros. Y al igual que nosotros, no somos perfectos ni nuestras creaciones deben serlo.

Aprendí una frase muy poderosa: “Es mejor hecho que perfecto”. Tomemos como ejemplo el videojuego que hice en tres días: no tiene los mejores gráficos ni una historia grandiosa, simplemente es un mago defendiendo el santuario de un palacio mágico de otros magos malvados. No tiene sonido, música o incluso una forma de pausar el juego. Pero lo hice. Podría haber hecho algo mejor si hubiera tenido más tiempo, pero lo importante es que lo hice. Un 1 es mejor que un 0 siempre.

Conociéndonos a nosotros mismos

Otro paso fundamental para crecer imperfecto es conocernos a nosotros mismos. Esto implica mirarnos honestamente en el espejo, tanto física como mentalmente. Debemos reconocer nuestras fortalezas y debilidades, nuestras vulnerabilidades e imperfecciones.

En mi caso, tuve que aceptar mis dientes chuecos, los granos en mi cara, mis músculos flácidos y las oportunidades que no tomé por miedo o falta de confianza en mí mismo. Aceptar estas imperfecciones nos permite corregirlas y mejorar aquello que está en nuestras manos cambiar.

Renunciando a las expectativas

Otro aspecto importante del crecimiento imperfecto es renunciar a las expectativas. Cuando me dijeron que iba a dar esta charla al principio me emocioné mucho y luego sentí como si no mereciera estar aquí. Pensaba que no había hecho lo suficiente para ser considerado un orador inspirador.

Esto se conoce como el síndrome del impostor: esa sensación de no ser suficiente o merecedor del éxito alcanzado. Es normal tener estos pensamientos cuando comenzamos a tener resultados en nuestro crecimiento. Pero debemos entender que cada oportunidad que se nos presenta es una prueba de lo que hemos aprendido o una oportunidad para aprender algo nuevo.

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Compararnos con otras personas solo nos hace daño. Las oportunidades vienen a nuestra vida por razones únicas y no debemos poner a nadie en un pedestal, ni siquiera a nuestras familias, amigos o parejas. Renunciemos a las expectativas y tomemos las oportunidades para seguir creciendo imperfectamente.

Aprendiendo de nuestros errores

El último pilar del crecimiento imperfecto es el aprendizaje. He pasado mucho tiempo leyendo y viendo todo tipo de materiales que me ayuden a entenderme mejor: videos, libros, charlas TEDx. El deseo de aprender es lo que me trajo aquí hoy.

Aprender implica cometer errores. Todo conocimiento proviene de un error inicial. No nacimos sabiendo caminar, sumar o escribir correctamente. Grandes matemáticos no nacieron sabiendo resolver ecuaciones complicadas y grandes escritores no nacieron con habilidades literarias innatas.

Todos cometemos errores y eso está bien. Los errores son la base del conocimiento y nos permiten desarrollar nuevas estrategias para evitar cometerlos nuevamente en el futuro. No cometamos el error de ganar conocimientos sin aplicarlos en nuestras vidas; pongamos en práctica todo lo que aprendamos para seguir creciendo imperfectos.

Ser imperfecto en un mundo obsesionado con la perfección puede ser difícil, pero quiero recordarte algunas cosas importantes:

  • Acepta tu imperfección. Nadie es perfecto y nunca lo seremos.
  • Conócete a ti mismo. Reconoce tus fortalezas y debilidades, acepta tus imperfecciones y trabaja en mejorar aquello que está en tus manos cambiar.
  • Renuncia a las expectativas. No te compares con otras personas y no pongas a nadie en un pedestal. Toma las oportunidades que se te presenten para seguir creciendo imperfectamente.
  • Aprende de tus errores. Los errores son la base del conocimiento; no temas equivocarte, aprende de cada experiencia y aplica ese conocimiento en tu vida diaria.

No importa cuál sea tu edad o situación actual, siempre es posible crecer imperfecto. Todos somos valientes, fuertes e inteligentes para aceptar nuestra imperfección, conocernos a nosotros mismos, renunciar a las expectativas y aprender de nuestros errores. Nunca es tarde para crecer imperfecto.

Salgamos juntos a crecer imperfectos.

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