Descubre cómo adaptarte y liderar en un mundo complejo e incierto

¿Te consideras un líder? En un mundo complejo e incierto, los caminos ya no están definidos y los líderes deben adaptarse. ¿Cómo lograrlo? Stephane Tetreau nos lo explica en su charla TED. Yo he tenido el placer de verla y en este artículo te resumiré lo aprendido. Prepárate para descubrir cómo crear tu camino y generar relaciones auténticas. ¡Sigue

En una galaxia muy, muy lejana y muy famosa que todos conocemos, hay diferentes tipos de líderes. Por ejemplo, estos dos líderes icónicos: Darth Vader y Maestro Yoda. Darth Vader es un líder técnicamente competente. Es un buen piloto, un buen guerrero y tiene un norte estratégico muy claro. Ejerce un control absoluto sobre las personas para lograr sus metas. Tiene seguidores uniformes, iguales, sumisos y dóciles. Sin embargo, también tienen una mala puntería.

Por otro lado, tenemos al Maestro Yoda. Él no pide sumisión ni control absoluto. En cambio, busca que las personas encuentren su propio conocimiento ontológico, su propósito y sus fortalezas para servir a una causa justa. Yoda no es un líder de control, sino un líder de descubrimiento.

¿Han notado que Yoda tiene unas orejas grandes? Bueno, eso representa su habilidad para escuchar genuinamente a los demás. A diferencia de Darth Vader, él permite que cada persona sea quien realmente es.

En la vida real también nos encontramos con ejemplos de liderazgo basado en el control absoluto. Por ejemplo: los jefes autoritarios que imponen su voluntad sin escuchar a los demás; o los profesores que amenazan con sanciones si no se mejoran las notas; o incluso padres que utilizan recompensas para obtener obediencia de sus hijos.

No hacemos esto porque seamos malos o queramos dañar a otros; lo hacemos porque es rápido y fácil hacerlo así por pereza o porque tenemos miedo de no ser suficientes o de que nos juzguen. Sin embargo, el liderazgo basado en el control absoluto tiene más costos que beneficios y es incompleto, ya que no se puede controlar a las personas. Es una ilusión pensar lo contrario.

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Si intento controlar a un grupo para ir de A a B, me quito la posibilidad de ir hacia C o D, donde podríamos obtener mejores resultados. Además, nuestra historia humana está llena de sorpresas y debemos generarlas, disfrutarlas y aceptarlas con una gran sonrisa.

Recuerdo una experiencia maravillosa que tuve el año pasado con mi clase de liderazgo en la universidad. Mis alumnos decidieron escribir un libro sobre nuestra clase como proyecto final del semestre. Eran 26 alumnos y lograron escribir un libro en cinco meses con seis capítulos durante una pandemia. Ahora somos más que solo 26 autores.

Una frase muy poderosa con la que comenzaron sus libros fue: “Enfócate en las personas”. Esta frase me hizo reflexionar sobre algo importante: el liderazgo no es solo un tema empresarial o laboral; es un tema humano. Cada uno de nosotros debe mirar más allá de los puestos, los títulos y los estatus sociales para enfocarnos en las personas mismas.

Cada alumno autor puso su foto y unas frases sabias sobre liderazgo en el libro. Estas frases las leo casi todos los días y las utilizo tanto en mis clases como en talleres motivacionales e incluso en compañías donde trabajo. Mis alumnos se convirtieron en mis maestros y les estoy muy agradecido por eso.

Me pregunté cómo lograron escribir un libro tan bueno, que incluso están negociando para publicarlo. Me dijeron cuatro cosas clave: primero, todos intentaron modelar el líder que querían ser, no a alguien más, sino a ellos mismos. Segundo, hubo confianza entre ellos que les permitió ser auténticos y contribuir con sus fortalezas y debilidades sin pretender ser perfectos. Tercero, mantuvieron una escucha activa incluso cuando había desacuerdos difíciles de resolver. Y cuarto, hubo presencia y solidaridad en momentos de cansancio o dificultades.

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Estos factores crearon una experiencia colectiva extraordinaria y relaciones humanas sólidas. Me hizo pensar si hay una fórmula de liderazgo que funcione no solo en la clase, sino también en la familia, el trabajo y las compañías. La respuesta es sí: es lo que llamo liderazgo intencional de descubrimiento.

Liderazgo intencional de descubrimiento

Esta fórmula se basa en tres factores clave: confianza, escucha y presencia.

  1. Confianza: Es un acto valiente y vulnerable poner nuestra confianza en los demás. Sin embargo, estudios demuestran que la falta de confianza afecta negativamente la productividad en las compañías. Si queremos trabajar con el mejor talento y obtener mejores resultados, debemos confiar más.
  2. Escucha: En la era de la tecnología, nos conectamos más con los dispositivos y nos desconectamos de las personas. Es importante aprender a escuchar genuinamente para evitar divisiones y conflictos. La falta de habilidad para escucharnos mutuamente ha llevado a situaciones en las que medio país no puede hablar con la otra mitad.
  3. Presencia: Un líder debe estar presente y comprometido. No basta con confiar en los demás y dejar que hagan su trabajo. Debemos ser generosos al dar nuestra intención y estar disponibles para apoyar y guiar cuando sea necesario.

Esta fórmula es infinita, como el liderazgo mismo, la vida, el universo, la educación y el aprendizaje. Transforma la escasez en abundancia: relaciones escasas se convierten en relaciones abundantes; soluciones escasas se convierten en soluciones abundantes. Además, este tipo de liderazgo es más alegre ya que nos permite explorar el mundo, conocer nuevas personas y aprender constantemente.

Hoy en día necesitamos este tipo de liderazgo más que nunca. Hay muchas soluciones por descubrir: sociales, políticas, ambientales, climáticas… También debemos resolver problemas como el COVID-19 y las pandemias futuras. El rol del líder es ayudar a las personas a descubrir estas soluciones mediante un liderazgo basado en el descubrimiento personal.

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Mirando ejemplos como las artes marciales podemos ver cómo funciona este tipo de liderazgo. Tanto los principiantes (representados por cintas blancas) como los expertos (cintas negras) tienen un papel importante. La cinta blanca simboliza la valentía de admitir que no sabemos algo y el deseo de aprenderlo.

Por lo tanto, mi invitación es que todos nos pongamos nuestra “cinta blanca” todos los días y nos declaremos eternos principiantes. Es así como podemos practicar un liderazgo intencional de descubrimiento y contribuir a crear un mundo mejor.

El liderazgo intencional de descubrimiento se basa en tres factores clave: confianza, escucha y presencia. Al confiar en los demás, escuchar genuinamente y estar presentes, podemos generar relaciones sólidas, soluciones abundantes y experiencias colectivas extraordinarias. Este tipo de liderazgo es infinito como la vida misma y nos invita a ser eternos principiantes en nuestro camino hacia un mundo mejor.

Ahora te invito a poner tu “cinta blanca” y comenzar tu propio viaje de liderazgo intencional de descubrimiento. ¡El universo espera tus sorpresas!

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