Descubre cómo cambiar la situación de la pobreza

¡Descubre cómo cambiar la situación de la pobreza en un artículo que te dejará asombrado! ¡No te pierdas las geniales ideas de Matías en esta fascinante charla TEDx!

Hace poco vi un video de una charla Tedx que me dejó pensando en muchas cosas. El autor, Matías Lacombes, plantea una pregunta que ha estado rondando su mente durante los últimos 10 años: ¿Qué hacer con la pobreza? A lo largo de su vida, ha tenido distintas miradas y experiencias relacionadas con este tema, y ha construido algunas respuestas interesantes.

Un viaje al pasado

Matías nos lleva a su infancia en el año 1984, cuando vivía en Santiago del Estero. Recuerda cómo a veces sus amigos llamaban a la puerta para jugar, pero otras veces llegaba alguien pidiendo pan. Este contraste entre la alegría de jugar y la tristeza de no tener qué comer lo impactó profundamente.

A los 8 años, una tía le preguntó qué quería ser cuando fuera grande y él respondió que quería tener mucha plata para poder ayudar. Con el tiempo, entendió que no se trata solo de dinero.

Cuando tenía 15 años, un amigo lo invitó a colaborar en un barrio del conurbano bonaerense. Mientras descansaban en un terreno baldío, las personas del barrio los miraban con calor y cierto enfado. Matías se preguntaba por qué ellos no hacían algo por mejorar su situación y por qué no lo hacían juntos.

Más adelante colaboró en una fundación que otorgaba microcréditos sociales y se dio cuenta de que las personas necesitaban más que dinero: necesitaban tener un proyecto definido para acceder a esos créditos.

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Estudiando psicología, descubrió la importancia de trabajar para que cada persona pudiera responder a su deseo. Y en la materia de estrategia de intervención comunitaria, aprendió sobre el protagonismo y el empoderamiento de las comunidades para abordar sus propias problemáticas.

A los 30 años, trabajando en un neuropsiquiátrico en Buenos Aires, se encontró con la locura pero también con la pobreza. Vio claramente que si esas personas hubieran tenido una red mínima de contención en su comunidad, tal vez no habrían sido reinternadas.

En el año 2007, ofreció dar un taller de orientación vocacional a 100 alumnos que estaban terminando el secundario. De esos 100 alumnos, solo 10 creían que podrían desarrollar su vocación en algún momento de sus vidas. El resto vivía tan sumido en sus urgencias y necesidades básicas que no podían pensar más allá.

La pregunta persistente

En el año 2009, Matías se mudó a Bellavista con su familia y se encontró frente a una situación preocupante: familias viviendo al borde del río Reconquista en condiciones muy vulnerables. Esta realidad generó distintas reacciones entre los vecinos: enfado, miedo e incertidumbre.

Pero lo más importante fue que visibilizó un problema mucho más grande: muchas familias viviendo al borde del río sin ninguna protección ni recursos suficientes. Esto despertó nuevamente la pregunta en Matías: ¿Qué hacer?

Un nuevo acercamiento

Matías decidió acercarse al barrio de San Blas, donde se encontraba esta situación, y comenzó a conocer las instituciones que ya estaban trabajando en la zona. Habló con fundaciones, organizaciones barriales, redes y familias referentes del lugar para comprender mejor los problemas y las soluciones que se estaban intentando.

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En una de esas charlas, una maestra les dijo algo revelador: la gente del barrio no quería hablar más, quería cosas concretas, proyectos productivos. Muchas mujeres solas criaban a sus hijos sin trabajo. Así fue como Matías y dos amigos formaron un grupo y decidieron aprender a hacer bolsas con papel reciclado.

Organizaron una capacitación en el barrio y vinieron 25 personas interesadas en aprender. De esas 25 personas, 10 fueron acompañadas para vender las bolsas en locales del municipio durante un año. Parecía que el proyecto funcionaba bien hasta que hicieron una evaluación al final del año.

Aprendiendo de los resultados

Descubrieron que solo una persona quería continuar haciendo bolsas el próximo año. Al preguntarle por qué quería seguir, respondió simplemente: “Me gusta este trabajo”. Pero cuando preguntaron al resto por qué no querían continuar después de haber estado todo un año haciendo las bolsas, la respuesta fue sorprendente: “Porque ustedes le ponen tantas ganas”. Se dieron cuenta de que estaban haciendo el proyecto por ellos mismos y no tenían en cuenta los deseos e intereses reales de las personas del lugar.

Este fue un punto de inflexión en la forma en que Matías se acercaba a las personas vulnerables. En lugar de imponer proyectos desde afuera, comenzó a escuchar y acompañar los deseos y necesidades individuales de cada persona. Empezaron a establecer vínculos de confianza, reuniones periódicas y seguimiento personalizado.

Y así nació la propuesta llamada Espacio Social en el año 2010. Su objetivo principal es acompañar a personas en situación de vulnerabilidad social, estableciendo vínculos a mediano y largo plazo para desarrollar proyectos basados en sus deseos.

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Acompañando el deseo

La pregunta por el deseo es fundamental para dignificar a las personas y motivarlas. Acompañar no significa solucionar la vida del otro, sino estar con él promoviendo procesos de aprendizaje y permaneciendo durante ese proceso.

La vulnerabilidad no se trata solo de falta o escasez de recursos, sino también del desconocimiento de las propias capacidades, derechos adquiridos y oportunidades disponibles. El acompañamiento busca desarmar mitos e imaginar distancias que son más imaginarias que reales.

Cualquier persona puede ser un acompañante: no se necesita ser experto ni tener todas las respuestas. Solo hace falta tener otras oportunidades y miradas para poder ayudar.

Un cambio masivo

El objetivo final es que este tipo de acompañamiento se convierta en una práctica social masiva que cambie la realidad vulnerable de miles y miles de personas. La propuesta está pensada para replicarse en cualquier lugar: en cada ciudad, en cada comunidad.

La realidad es desigual e injusta, y necesitamos más oportunidades. Muchas personas están conscientes de esto y tienen ganas de hacer algo. Si queremos transformar la realidad y acabar con la pobreza, no podemos esperar a que otros lo hagan. Tenemos que acercarnos, escucharnos, conocernos y acompañarnos mutuamente.

Acompañar el deseo de las personas vulnerables es una forma efectiva de ayudarles a mejorar su situación. No se trata solo de solucionar sus problemas materiales, sino también de promover su autoestima, conocimiento y proyección a largo plazo.

El cambio comienza por nosotros mismos: debemos desarmar prejuicios, cambiar creencias limitantes y modificar nuestras prácticas. Si nos animamos a tener nuevos aprendizajes y a acompañar desde un lugar genuino, podremos transformar nuestra realidad y terminar con la pobreza.

No esperemos que otros tomen acción. Todos podemos ser agentes de cambio si nos acercamos, escuchamos y acompañamos el deseo del otro.

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