Descubre cómo las mujeres científicas lideran hacia un futuro sostenible

Imagina explorar ambientes extremos y salvar los océanos. Descubre la emocionante charla TED que cambiará tu perspectiva sobre el futuro sostenible. ¡Sigue leyendo!

Hoy quiero compartir contigo algo que acabo de descubrir y que me ha dejado completamente asombrado. Recientemente, tuve la oportunidad de ver una charla TEDx titulada “La maravillosa resiliencia del océano” impartida por Melania Guerra. No puedo evitar sentirme emocionado al contarte todo lo que aprendí en esta fascinante charla.

El océano: nuestro proveedor de vida

Melania comienza su charla describiendo el océano como una fuente inagotable de vida y nos invita a imaginar que estamos contemplando el mar desde alguna playa paradisíaca. Nos revela un dato sorprendente: la mitad del oxígeno que nos mantiene vivos proviene de los bosques submarinos, formados por grandes extensiones de plancton.

Este plancton, compuesto por microorganismos capaces de absorber energía solar para fijar el carbono atmosférico, necesita ser fertilizado por nutrientes presentes en el excremento de las ballenas mientras migran por todo el mundo a través de las corrientes marinas. Estas corrientes también transportan calor entre los trópicos y los polos, regulando así el clima global.

Pero eso no es todo, resulta que estas mismas corrientes también son responsables del transporte de larvas de peces, determinando así dónde se asientan las especies comerciales importantes y generando millones de empleos en pesquerías alrededor del mundo. Además, estos peces son una fuente vital proteínica para la mitad de la población mundial y generan un comercio global de 150.000 millones de dólares al año.

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La economía azul: un tesoro subestimado

Melania nos abre los ojos a la importancia económica del océano. Nos cuenta que, si consideramos todas las actividades y servicios que nos proporciona, la economía del océano representa cerca del 5% del PIB global y se espera que este número se duplique para el año 2030. Es impresionante pensar en todo lo que recibimos del océano sin realmente reconocer su valor.

Sin embargo, no podemos ignorar el impacto negativo que estamos teniendo en este ecosistema tan valioso. Melania nos revela una realidad alarmante: cada año vertemos alrededor de 8 millones de toneladas de plástico en el océano, lo cual equivale a descargar un camión lleno de basura cada minuto en algún lugar del planeta. Costa Rica es responsable de 42 toneladas diarias, lo mismo que pesa una ballena jorobada.

Pero no solo es el plástico lo que está afectando al océano; también nuestras aguas residuales urbanas están contaminando sus aguas con rastros nocivos provenientes de nuestras acciones en tierra firme. Además, el exceso de dióxido de carbono diluido en el agua está volviendo más ácida a esta última, dañando así los organismos marinos.

La urgencia por proteger nuestro tesoro

Está claro que debemos tomar medidas urgentes para proteger nuestro preciado océano antes de que sea demasiado tarde. Afortunadamente, cada vez más personas y organizaciones están tomando conciencia de esta situación y se están sumando a la lucha por su conservación.

Melania nos habla sobre el despertar global hacia este tema, reflejado en la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, que incluye un objetivo específico (el número 14) para proteger y preservar la vida bajo el agua. Sin embargo, es preocupante saber que cuando se les pidió a líderes mundiales clasificar en orden de importancia los 17 objetivos de desarrollo sostenible, el del océano siempre quedó relegado al último lugar.

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La falta de conexión con el océano demuestra que aún no hemos comprendido completamente su importancia y todo lo que hace por nosotros. El océano es fundamental para una economía sostenible, una sociedad justa y un planeta saludable. No podemos erradicar la pobreza sin empleos generados por el mar ni eliminar el hambre sin sustento proveniente de las pesquerías.

Sumemos nuestras fuerzas

Pero no quiero centrarme solo en los problemas; quiero compartir contigo la esperanza que Melania transmitió durante su charla. Nos habló sobre cómo podemos aprovechar la maravillosa resiliencia del océano para revivir nuestro planeta.

La palabra clave aquí es “sumar”. Melania nos invita a sumar historias, reflexiones e intenciones para ser conscientes cada día de todo lo que el océano significa para nosotros. Necesitamos alfabetización sobre los beneficios del océano tanto para ciudadanos como para representantes, y es hora de sumar esfuerzos individuales y colectivos bajo un enfoque holístico.

Debemos apropiarnos del océano, sentir que es nuestro. Cada molécula de oxígeno que fluye por nuestras venas proviene de allí. Necesitamos internalizar esta conexión profunda con el océano para poder protegerlo adecuadamente.

Hacia un futuro prometedor

Afortunadamente, ya se están llevando a cabo numerosos esfuerzos para conservar y gestionar de manera responsable nuestros océanos. En Costa Rica, por ejemplo, científicos trabajan en técnicas pioneras para reforestar los arrecifes coralinos en el Golfo Dulce. Además, el país lidera la campaña por la descarbonización, transformando su economía y reduciendo las emisiones de carbono que afectan al océano.

En América Latina, Chile y México son líderes en la protección de áreas marinas extensas que generan dividendos naturales aprovechados fuera de sus límites. Sin embargo, más allá de nuestras fronteras nacionales existe un desafío aún mayor: el alto mar.

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Melania nos cuenta sobre las negociaciones actuales en las Naciones Unidas para establecer nuevas reglas sobre cómo proteger y utilizar sosteniblemente la biodiversidad del alto mar. Este tratado tiene como objetivo generar áreas marinas protegidas en estos territorios internacionales sin jurisdicción nacional y exigir estudios ambientales antes de extraer recursos valiosos compartidos por todos nosotros.

Este nuevo tratado es una señal de que el mundo está listo para trabajar unido en la protección del océano y demostrar que comprendemos su importancia. Pero, como Melania nos recuerda, todos estos esfuerzos aún no son suficientes.

El océano es mucho más que agua salada; es nuestro proveedor de vida, nuestra fuente de sustento económico y nuestro aliado en la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, lo estamos dañando gravemente con nuestras acciones irresponsables.

Es hora de sumar nuestras fuerzas y actuar de manera consciente para proteger este tesoro invaluable. Necesitamos educarnos sobre todo lo que el océano hace por nosotros y tomar medidas individuales y colectivas para revertir los daños causados.

El futuro del océano depende de nosotros. Si logramos restaurar su salud, estaremos asegurando un futuro próspero para nosotros mismos y las generaciones venideras.

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