Descubre el fascinante poder de contemplar el cielo

¡Hey, amigo! Acabo de ver una charla TED fascinante sobre la experiencia de Sofía y su familia viviendo en una casa rodante. ¡Relatos increíbles con conejos, telescopios, frijoles y hasta llamas sedientas! Sigue leyendo para descubrir sus increíbles conclusiones sobre cómo los niños perciben el universo.

¡Hola! Hoy quiero contarte sobre un video que vi de una charla Tedx muy interesante. Se llama “Mirando el cielo: Aprendiendo de las cosmovisiones locales”. En esta charla, Sofía Méndez comparte su experiencia de viajar por América Latina junto a su compañero Sayo, en busca de conocimientos y experiencias relacionadas con la astronomía.

Un viaje lleno de aventuras

Sofía y Sayo decidieron emprender un viaje por toda América Latina para aprender y vivir experiencias que les ayudaran a formarse como personas y a construir colectivamente. Armados con libros astronómicos, dispositivos para enseñar astronomía y telescopios, se encontraron con una comunidad atacameña en el norte de Chile. Allí, además de realizar talleres experimentales en la escuela local, tuvieron la oportunidad de compartir observaciones del cielo durante las noches despejadas del desierto.

En una noche especial, mientras guardaban sus cosas para partir al día siguiente, fueron abordados por la cocinera del comedor comunitario. La mujer les contó cómo solía mirar el cielo cuando era niña junto a su padre. Este recuerdo era muy especial para ella y le traía mucha felicidad. Al verlos observando Saturno a través del telescopio, sintió que volvía a ser niña nuevamente. Este encuentro sencillo pero profundo hizo reflexionar a Sofía y Sayo sobre la importancia de escuchar lo que las personas tienen para decir sobre el cielo.

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Aprendiendo más allá de la astronomía accidental

Con esta nueva perspectiva, decidieron continuar su viaje hacia Bolivia, donde conocieron a los maestros caminantes. Estos maestros recorrían largas distancias entre las montañas para enseñar a quienes deseaban aprender a leer y escribir. Durante su visita, aprendieron que estos maestros utilizaban el brillo de un grupo de estrellas llamado las Pléyades para determinar la mejor noche para confeccionar el chuño, una técnica tradicional para secar papas.

Más adelante, en Perú, se encontraron con un gran astrónomo llamado Manuel de la Torre. Él les contó cómo los antiguos incas podían encontrar constelaciones en las zonas oscuras de la Vía Láctea. Por ejemplo, encontraron una constelación que representaba a una llama y su cría bebiendo agua de los ríos durante la época de sequía.

Replanteando su proyecto

Estos encuentros y aprendizajes hicieron reflexionar a Sofía y Sayo sobre su proyecto inicial como maestros astrónomos viajeros. Se dieron cuenta de que debían dejar atrás la astronomía accidental y enfocarse más en escuchar las historias y conocimientos locales sobre el cielo.

Decidieron indagar, registrar y difundir estas historias para compartirlas con otros. A lo largo del viaje por México, visitaron diversas comunidades como Acteal en Chiapas. Allí realizaron talleres donde los niños tomaban fotografías sobre lo que veían cotidianamente pero con mayor profundidad. A través de estas actividades, aprendieron sobre plantas, animales, insectos y siembra.

El regreso a casa

Después de cinco años de viaje, Sofía y Sayo decidieron regresar a su hogar en Argentina junto a sus hijas Negra y Coral. Durante este tiempo, tuvieron la oportunidad de vivir experiencias maravillosas y aprender de las cosmovisiones locales que encontraron en cada lugar visitado.

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En resumen, esta charla nos enseña la importancia de mirar el cielo y escuchar las historias que las personas tienen para contar sobre él. El cielo es un lugar sin fronteras ni dueños, accesible para todos. A través del conocimiento ancestral relacionado con la astronomía, podemos aprender no solo sobre el universo, sino también sobre nuestra propia humanidad.

Así que la próxima vez que mires al cielo por la noche y veas una luna grande y llena, recuerda que según algunas historias populares puede haber un conejo o incluso un hombre cangrejo. ¡La imaginación no tiene límites!

Fuente: Video Tedx

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