Descubre la clave para nuestro futuro: las ciencias divertidas y sencillas

¿Te gusta aprender cosas nuevas de forma sencilla y divertida? Entonces quédate, porque esta charla TED sobre ciencia te va a fascinar. Descubre cómo Ed Málaga-Trillo difunde conciencia científica en el Perú y su invaluable contribución contra el COVID-19. Te prometo que te divertirás mientras aprendes, así que no pierdas más tiempo y sigue leyendo.

Hoy les voy a hablar de una de mis dos grandes pasiones: la ciencia. La otra es la música, pero eso es tema para otro día. Parecerá muy obvio si les digo que la ciencia es importante para nuestras vidas, imagino que es algo fácil de entender para muchos, pero ¿realmente comprendemos esto?

Muchas personas confunden a la ciencia con la tecnología, lo que vemos todos los días en nuestras vidas. Por ejemplo, ese celular o esa PlayStation (si es que les gustan las consolas de videojuegos). Pero en realidad, estos productos no son ciencias, son productos tecnológicos. La ciencia abarca todo el conjunto de conocimientos: física, química, informática y matemáticas; que han hecho posible el desarrollo e invención de estos productos.

Todo ese conocimiento se obtuvo gracias a que a lo largo del tiempo muchos investigadores han usado el método científico. ¿Y qué es el método científico? No es otra cosa más que hacerse preguntas y formular hipótesis sobre lo que nos interesa y ponerlas a prueba mediante experimentos. Estos experimentos abren la puerta cada vez más a nuevos descubrimientos.

Cada respuesta obtenida en realidad genera una serie de nuevas preguntas. Y también suena obvio si les digo que para hacer ciencia se necesita científicos ¿verdad? Entonces surge la pregunta: ¿de dónde vienen los científicos?

Yo estoy convencido de que todos podemos ser grandes científicos porque somos curiosos desde que nacemos. Es innegable: nos hacemos preguntas todo el tiempo para comprender nuestra realidad. Entonces, para tener científicos, necesitamos primero a una niña o un niño muy curiosos. Y eso es lo más importante.

Ahora bien, si esta curiosidad es alimentada con ejemplos y experiencias transformadoras, entonces la ciencia se convertirá para ese niño o esa niña en una ocasión para toda la vida. Y eso es precisamente lo que me pasó a mí cuando era muy niño. Sentí una enorme fascinación por la biología y todo lo que estaba vivo.

Mi padre era médico cirujano y me llevaba a ver sus operaciones. Era increíble ver de niño el interior de un cuerpo humano vivo: el corazón latiendo. Por otro lado, mi madre era ginecóloga y tenía ¡imaginen esto! Una colección de fetos humanos preservados de diferentes edades. Era maravilloso poder ver de cerca a una edad muy temprana de dónde venimos y cómo nos formamos antes de nacer.

También me gustaba muchísimo leer sobre astronomía y cosmología; cómo los antiguos humanos descubrieron nuestro planeta, aprendieron a interpretar el cielo, los astros, el universo… Las películas de ciencia ficción también me cautivaban enormemente: los vuelos espaciales y trataba siempre de imaginarme cómo funcionaban esos superpoderes en mis superhéroes y supervillanos favoritos.

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Era un niño con muchas inquietudes, muchas preguntas en la cabeza. Y ese fue el inicio de todo. A la larga, esa curiosidad por los misterios de la vida me llevó a estudiar biología en la universidad y luego hacer una larga carrera como científico e investigador en Alemania. Hoy, después de muchos años, ya estoy de vuelta en Perú y me dedico a estudiar enfermedades del cerebro utilizando embriones de peces cebra.

Los embriones de peces cebra son unos peces tropicales que miden alrededor de cuatro centímetros. Sus embriones miden cerca de un milímetro y son transparentes. Es posible manipular su ADN para que les brinden las drogas necesarias. De este modo, es posible ver en vivo cómo crecen, se desarrollan o funcionan las neuronas y qué ocurre dentro de ellas cuando fallan o se mueren. Esto es exactamente lo mismo que ocurre cuando nuestro cerebro se enferma (por ejemplo, cuando sufrimos de Alzheimer, depresión, autismo o epilepsia).

Quizás algunos dirán: ¿y por qué querría yo estudiar el cerebro? Una buena gran razón es porque en gran medida somos como somos gracias a nuestros cerebros. Nuestros pensamientos, emociones, percepciones y decisiones son producto de la actividad cerebral.

Sin ir más lejos, en este momento nos estamos comunicando y entendiendo porque nuestros cerebros están recogiendo información y trabajando muy activamente para procesarla.

La resistencia y persistencia en la investigación experimental

Ahora bien ¿cómo es esto? ¿Estudiar el cerebro? ¿Explorar el universo? La investigación experimental tiene sus retos también: requiere resistencia y persistencia.

La resistencia porque uno debe resolver problemas superar duros obstáculos. La persistencia porque hay que estar preparado para que la ciencia requiere tiempo y esfuerzo. Algo siempre puede salir mal y uno debe saber insistir y aprender constantemente de los errores, tanto propios como ajenos.

Justamente esa curiosidad de la que hablábamos es la que nos permite superar las dificultades, porque es como un motor que te mantiene haciendo experimentos hasta dar con las respuestas que buscas. ¡Es mucha motivación en realidad! Y cuando un experimento funciona, es fascinante descubrir cosas nuevas y ser el primero en saber algo en el mundo.

También es muy emocionante ser el primero en comunicárselo a la sociedad. Todo este conocimiento que nos da la ciencia ¿para qué sirve? En primer lugar, sirve para explicar el mundo que nos rodea. En mi caso, lo que me dedico a estudiar es el cerebro.

Pero también nos sirve para encontrar soluciones a problemas concretos de la sociedad. Como por ejemplo, hoy mismo: esta pandemia del COVID-19. Para entender al virus, su transmisión, diagnóstico y vacunas.

Personalmente asumí el reto de montar un proyecto para producir aquí en Perú nuevas pruebas de diagnóstico molecular más rápidas y baratas utilizando una tecnología llamada CRISPR-Cas9 (cuyo desarrollo acaba de merecer hace unos días el Premio Nobel de Química otorgado a dos grandes mujeres científicas).

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Quiero aprovechar para contarles la increíble historia detrás del premio Nobel. Hace unos 20 años más o menos se descubrió que cuando las bacterias son atacadas por virus, ellas se las ingenian para copiar un fragmento de los genes y guardar esta información en su interior. Es como si les tomaran las huellas dactilares a sus atacantes y las registraran en un archivo.

Así, si un virus vuelve a atacar, la bacteria ya está preparada y utiliza esta biblioteca de huellas de atacantes para compararlas con las del nuevo atacante. Y eso es CRISPR-Cas9. Es un sistema de reconocimiento y defensa para las bacterias.

Ahora bien, si las huellas del nuevo atacante coinciden con las que la bacteria tiene registradas, entonces el virus es eliminado cortándole el ADN. Para ello, la bacteria cuenta con una especie de tijeras moleculares conocidas como proteínas Cas9.

Estas enzimas son proteínas que utilizan este sistema de huellas para guiarse y llegar hasta el punto exacto donde tienen que cortar y destruir los genes del virus.

Hoy en día podemos replicar este maravilloso sistema genético en el laboratorio de manera artificial para ubicar y modificar cualquier tipo de ADN. Con ellos podemos curar muchas enfermedades corrigiendo mutaciones (cambios en el ADN) que causan males como el cáncer, la obesidad o la diabetes. También podemos detectar y destruir patógenos que nos atacan constantemente: bacterias, virus o parásitos.

Y esto es justamente lo que estamos haciendo hoy en mi laboratorio con el coronavirus: utilizando este sistema CRISPR-Cas9 para modificar el ADN y analizar la saliva de una persona sospechosa de tener COVID-19. De este modo, podemos averiguar si se ha contagiado del virus.

Y esto es solo uno de los muchos ejemplos de lo que la ciencia puede hacer por nosotros en una situación de crisis como la que vivimos hoy. Hay muchos tipos de ciencia para todos los gustos.

La importancia de apoyar a la ciencia

Ahora bien, ¿cómo está la ciencia? Hasta antes de la pandemia, no era un tema muy popular. No se hablaba mucho de ciencia y había poca difusión en los medios. Pero gracias a esta crisis del coronavirus, ahora tenemos una gran oportunidad para cambiar esto.

Por un lado, podemos pedirle al gobierno que por fin apueste por la ciencia y ponga más énfasis en ella dentro del sistema educativo. Por otro lado, podemos involucrarnos nosotros mismos en hacer ciencia si es que vemos futuros científicos entre ustedes.

Es fundamental que persigan sus sueños: esos sueños grandes que les hagan realidad y convenzan a sus padres que esto vale la pena. Porque si los padres también pueden aprender mucho con sus hijos y si no se ven a sí mismos haciendo ciencia, entonces es importante que al menos todos nosotros como sociedad logremos entenderla, apreciarla y compartirla.

Porque el conocimiento obtenido gracias a la ciencia es nuestra mejor arma contra la ignorancia, desinformación y el atraso en general. Es por eso que hace unas semanas hicimos tendencia en redes sociales el hashtag #SinCienciaNoHayFuturo.

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Es un mensaje poderoso con el que queremos decirle a nuestra sociedad que la ciencia es necesaria. Con ella, podemos mejorar nuestro país y eventualmente cambiar el mundo. Si ustedes anhelan ciudades sin contaminación ni tráfico, sin enfermedades ni animales en peligro de extinción, la ciencia es una gran herramienta para lograrlo.

Si ustedes sueñan con viajar al espacio, comprender los secretos de la mente o imaginan medios de comunicación ultra rápidos y mejores alimentos, la ciencia lo hará posible. Estamos acostumbrados a que los grandes inventos y descubrimientos vengan del extranjero. Pero he venido aquí a decirles que ustedes pueden ser quienes logren todo esto.

Aquí hay muchos tipos de ciencia para todos los gustos. Así que háganla suya y disfrútenla. Recuerden que esa curiosidad que sienten ahora de niños y jóvenes no tiene por qué extinguirse cuando sean adultos. Porque les puede llevar a una vida llena de descubrimientos e inventos en beneficio de la humanidad.

Así que recuerden: ¡Sin ciencia no hay futuro! Pero si ustedes hacen suya la ciencia, el futuro será vuestro.

La charla TEDx titulada “Sin Ciencia No Hay Futuro” impartida por Edward Málaga-Trillo nos invita a reflexionar sobre la importancia de la ciencia en nuestras vidas y cómo esta puede contribuir al desarrollo tanto personal como colectivo.

Málaga-Trillo comienza destacando la diferencia entre ciencia y tecnología, enfatizando que la ciencia es el conjunto de conocimientos que ha hecho posible el desarrollo de productos tecnológicos. Explica cómo el método científico, basado en hacerse preguntas y formular hipótesis para ponerlas a prueba mediante experimentos, ha permitido obtener respuestas a lo largo del tiempo.

El conferencista resalta que todos podemos ser grandes científicos debido a nuestra innata curiosidad desde que nacemos. Comparte su propia experiencia como niño curioso y cómo esto lo llevó a estudiar biología y dedicarse a la investigación científica.

Destaca también los retos de la investigación experimental, como la resistencia para resolver problemas y persistir ante dificultades. Menciona la importancia de aprender constantemente de los errores propios y otros.

Málaga-Trillo expone ejemplos concretos sobre cómo la ciencia puede contribuir al bienestar social, como encontrar soluciones a problemas como enfermedades o pandemias. Además, menciona su propio proyecto de producción de pruebas diagnósticas moleculares más rápidas y baratas utilizando CRISPR-Cas9.

Enfatiza en el papel fundamental del gobierno en apoyar e invertir en ciencia, así como también invita a cada individuo a involucrarse en hacer ciencia si sienten esa vocación. Destaca que es importante perseguir los sueños grandes que nos hagan realidad y convencer a nuestros padres de su valor.

El conferencista finaliza invitándonos a comprender, apreciar y compartir la ciencia porque el conocimiento obtenido gracias a ella es nuestra mejor arma contra la ignorancia y el atraso. Nos motiva a perseguir nuestros sueños y nos recuerda que si hacemos nuestra la ciencia, el futuro será nuestro.

En conclusión, esta charla TEDx nos deja un mensaje inspirador sobre la importancia de la ciencia en nuestras vidas y cómo podemos contribuir a su desarrollo y difusión para lograr un futuro mejor.

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