Descubre la conexión entre creatividad y reflexión en el arte

Descubre el impacto del arte en tu vida a través de esta inspiradora charla TEDx. ¡Te prometo que no te arrepentirás de seguir leyendo!

Hace poco tuve la oportunidad de ver una charla Tedx muy interesante sobre el sentido del arte. El conferencista, Gonzalo Rozas, planteó una pregunta que ha sido objeto de debate durante siglos: ¿cuál es el sentido del arte? A lo largo de la historia, se han dado muchas respuestas a esta interrogante, pero parece ser que su significado depende de diversos factores como la época, el lugar geográfico y la función que cumple. Esta última puede ser estética, religiosa, terapéutica, educativa o política.

El arte nos permite explorar y analizar profundamente aquello que no puede ser descrito únicamente con palabras. Es un medio a través del cual canalizamos nuestras emociones y reinterpretamos nuestra realidad. Para lograr un sentir pleno en el proceso artístico, debemos silenciar nuestra mente y despojarnos de ideas preconcebidas. Entrar en un estado sensible nos permite ver a través del sentir tanto a los demás como a nosotros mismos y al entorno.

Este estado de atención sensorial es lo que llamamos contemplación. Es el motor del proceso creativo y la inspiración surge cuando recibimos ese aliento necesario para crear algo nuevo. La inspiración puede provenir tanto de nuestro propio interior como del mundo exterior: desde la grandeza de un volcán recién erupcionado hasta la ternura de un abrazo de nuestro hijo.

Pero además podemos encontrar inspiración en las obras de otros artistas. El arte nos ayuda a ampliar nuestra capacidad para ver y reconocernos en diferentes puntos de vista. Nos ayuda a desarrollarnos como personas conscientes capaces de aceptar más posibilidades e nutrirnos de ellas. El arte es una actividad que nos lleva a expandir nuestra conciencia.

Personalmente, no nací en una familia de artistas, pero sí crecí rodeado de buenos espectadores. Mis padres disfrutaban viendo películas, escuchando música y leyendo libros de arte y arquitectura. Aún puedo recordar a mi padre con los ojos llenos de lágrimas recitando los versos del poeta Jorge Tellier: “Bajo el cielo nacido tras la lluvia, escucho un leve deslizarse de remos bajo el agua mientras pienso que la felicidad no es sino un leve deslizarse de remos bajo el agua”.

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A los 5 años comencé mis clases de piano junto a mis hermanos. Nuestra profesora era muy paciente y nos enseñaba la forma correcta de tocar este instrumento. Sin embargo, para mí como niño pequeño, no era una actividad muy amigable. Recuerdo esconderme debajo de la cama cuando llegaba mi turno para tomar la clase.

En el colegio tampoco fui muy bueno en artes plásticas y manualidades, pero me gustaba realizar ambas actividades. Sin embargo, llegó un punto en el que nos obligaron a elegir entre artes plásticas y música. Esta situación fue completamente inentendible e injusta para mí y muchos otros niños que disfrutábamos realizando ambas actividades.

Más tarde ingresé al conservatorio para estudiar flauta traversa. Pero me encontré con un ambiente demasiado pauteado por exigentes criterios técnicos donde era difícil desarrollar mi creatividad y visión sensible. Por eso, decidí dejar la carrera y estudiar pedagogía musical para replantearme cómo se debe enseñar música.

En mi experiencia como estudiante de pedagogía musical, me di cuenta de que muchas veces nos enfocamos en los aspectos técnicos y en los resultados, descuidando el sentido primordial del arte. La educación artística no debería ser solo una forma de entrenamiento para lograr reconocimientos o complacer a los demás. Debe ofrecer espacios para que niños, niñas y adultos puedan establecer un vínculo significativo con su entorno a través del sentir.

La educación artística nos brinda la oportunidad de explorarnos, observarnos y disfrutarnos desde diferentes perspectivas. Es como una gran casa con muchas puertas y ventanas por donde podemos entrar y maravillarnos con lo que descubrimos dentro. No importa cómo o por dónde entremos, lo importante es entrar y sentirnos parte de esa casa.

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Cuando llegué a vivir a Villarrica, quedé maravillado por su energía y belleza natural. Este lugar tan especial me sumergió en momentos cotidianos de contemplación, como encender el fuego por la mañana o escuchar el sonido de la lluvia cayendo sobre el techo de mi casa.

También tuve la oportunidad de conocer más sobre la cultura mapuche al ser invitado a una ceremonia del wetripantu, el año nuevo mapuche. Esta celebración está llena de rituales, danzas, cantos y juegos en los que toda la comunidad participa activamente.

En una ocasión, me entregaron una física, un instrumento de viento que produce una sola nota, y sin ninguna instrucción previa, todos los presentes nos sumamos a una experiencia sonora maravillosa. Girando y bailando alrededor del rewe, el árbol sagrado mapuche, nos convertimos en un solo sonido marcado por el constante latir del kultrún.

Esta experiencia me hizo comprender que se puede vivir una experiencia artística inclusiva y significativa sin necesidad de habilidades psicomotoras o formación previa. El arte no debe ser visto únicamente como un medio para obtener reconocimiento o resultados; es un fin en sí mismo.

Como dijo Stanislavski, famoso actor y pedagogo teatral: “Ama el arte en ti mismo más que a ti en el arte”. Al igual que en el deporte, no hacemos ejercicio para convertirnos en atletas de élite ni para recibir reconocimientos. Lo hacemos porque nos gusta, porque nos hace bien y conecta con nuestra esencia.

Si mi obra logra la contemplación y aprecio de los demás, es un regalo maravilloso y una motivación para seguir creando. Sin embargo, no debemos condicionar nuestra libertad creativa ni nuestro proceso de exploración al reconocimiento externo. Debemos cuidar nuestra libertad creativa para poder sorprendernos con lo que encontramos y expandir nuestra conciencia.

En su charla Tedx sobre ecología forestal, Suzanne Simard compartió cómo los bosques se comunican a través del subsuelo mediante sus raíces. Existe toda una red interconectada donde los árboles comparten información y nutrientes. Así como los árboles forman un gran organismo, nosotros también estamos conectados entre todos, nutriéndonos y sosteniéndonos mutuamente.

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Al igual que los árboles, cada uno de nosotros es un individuo único con nuestras propias ramas y nudos. Crecemos en lugares diferentes y de maneras particulares, pero estamos interconectados en este gran organismo que llamamos sociedad. El arte nos permite explorar nuestra singularidad y contribuir a la expansión y evolución de esta red.

En resumen, el arte no tiene un sentido absoluto ni una verdad universal. Es a través del arte que exploramos lo que no puede ser descrito únicamente con palabras. Nos ayuda a ampliar nuestra capacidad de ver y reconocernos en otros puntos de vista. La educación artística debe brindar espacios para establecer un vínculo significativo con nuestro entorno, ofreciendo experiencias vivenciales acorde a nuestras capacidades físicas e internas.

El arte es una actividad esclarecedora y sanadora por sí misma. Nos conecta con nuestro cuerpo emocional y nos ayuda a desarrollarnos como personas conscientes capaces de aceptar más posibilidades e nutrirnos de ellas. No importa si nacimos en una familia de artistas o no; todos podemos encontrar inspiración en el mundo que nos rodea.

Así como los bosques se comunican entre sí para crecer juntos, nosotros también podemos conectarnos a través del arte para expandir nuestra conciencia individualmente y colaborar en la expansión colectiva. El arte es la puerta de entrada hacia esta red interconectada donde todos podemos aportar nuestro punto de vista sensible y contribuir al crecimiento y evolución de la humanidad.

En conclusión, el arte es mucho más que una forma de expresión o entretenimiento. Es un medio para explorar nuestra propia naturaleza, conectarnos con los demás y expandir nuestra conciencia. A través del arte, podemos descubrir nuevas perspectivas, nutrirnos de ellas y contribuir a la evolución de nuestra sociedad. Así que no tengas miedo de sumergirte en el mundo del arte y dejar volar tu creatividad. ¡El sentido del arte está esperando ser descubierto por ti!

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