Descubre la discapacidad invisible y rompe barreras

¿Te gustaría descubrir cómo una increíble mujer está cambiando vidas y rompiendo barreras en el mundo de la discapacidad? Sigue leyendo y déjate inspirar por esta impresionante charla TEDx.

Hola, ¿cómo estás? Hoy quiero compartir contigo una charla Tedx que me dejó realmente impactado. Se trata de la historia de Verónica Lencina, una valiente madre que ha pasado por muchas dificultades y aprendizajes desde que descubrió que su hijo Agustín tiene autismo.

Un sueño hecho realidad

Verónica comienza su relato hablándonos sobre la emoción y felicidad que sintió al enterarse de que estaba embarazada. Como toda madre primeriza, tenía temores pero también grandes ilusiones. Y cuando supo que iba a tener un niño, se llenó aún más de alegría porque siempre había soñado con ser madre de un varón.

Imaginaba cómo sería su vida juntos: qué escuela elegirían, qué profesiones podría tener Agustín en el futuro. Pero las cosas no salieron como ella esperaba.

Los primeros signos

A los tres años, Agustín aún no podía dejar los pañales ni hablar con fluidez. Además, tenía dificultades para interactuar con sus compañeros y se escondía ante personas desconocidas. Estas señales preocuparon a Verónica y decidió buscar ayuda profesional.

Sin respuestas

Durante cuatro largos años, Verónica llevó a Agustín de especialista en especialista sin obtener un diagnóstico claro sobre lo que le ocurría a su hijo. Psicólogos, psicopedagogos y neurólogos no lograban darle respuestas concretas.

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Fue entonces cuando el pediatra de Agustín recomendó a Verónica que visitara a una neuróloga en particular. Esta médica, después de hacerle una serie de preguntas y observar al niño, le dio un diagnóstico que cambió la vida de ambos: Agustín tenía trastorno del espectro autista (TEA).

El impacto del diagnóstico

El momento en que Verónica recibió la noticia fue devastador. Sentía como si tuviera una bomba en sus manos y no supiera qué hacer con ella. Además, no tuvo el valor para contarles a sus padres sobre el diagnóstico de su nieto.

La aceptación no fue fácil. Verónica confiesa que se echó culpas y repasó todas sus acciones, creyendo que había hecho algo mal para merecer esto. Muchas veces pensamos así cuando enfrentamos situaciones difíciles: creemos que es un castigo por algo que hicimos o dejamos de hacer.

Aprender a ver a través de los ojos de Agustín

Pero poco a poco, Verónica comenzó a aprender cómo era el mundo desde la perspectiva de su hijo. Descubrió cómo los ruidos fuertes le molestaban tanto que él se tapaba los oídos, cómo ciertos olores le causaban náuseas y cómo podía recitar películas enteras sin omitir ningún detalle pero aún no podía atarse los cordones solo.

También descubrió las dificultades diarias con las tareas más simples, como cambiarse si se mojaba un poco la ropa porque no toleraba estar mojado, o ir a la peluquería porque el ruido de la maquinita le dolía en el cuero cabelludo.

La creación de una comunidad

Verónica se dio cuenta de que no estaba sola en esta situación. Muchos padres y familias también enfrentaban los mismos desafíos. Por eso, junto con su compañera Luciana, decidieron crear TIGRE A SOLTERA, una asociación para apoyarse mutuamente y compartir experiencias con otros padres y familiares de personas con autismo.

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El objetivo era claro: fortalecerse unos a otros y recordar que no están solos en este camino. Y es cierto, somos muchos los que conocemos a alguien con autismo o tenemos un familiar cercano que lo padece.

Inclusión y aceptación

Pero Verónica también hace hincapié en algo muy importante: las personas con discapacidad no son eternas ni ángeles enviados por Dios. Son seres humanos como tú y yo, con sueños e ilusiones propias.

Ella espera que Agustín pueda vivir en una sociedad inclusiva donde todos seamos parte. Una sociedad donde buscar colegio no sea un problema porque los colegios nos elijan a nosotros por encima de nuestras diferencias.

Y aunque Verónica ya no aspira a que su hijo sea un profesional exitoso, solo quiere verlo feliz haciendo lo que él quiera hacer en la vida.

A través del relato inspirador de Verónica Lencina, hemos aprendido sobre la importancia de aceptar y comprender a las personas con discapacidad, especialmente aquellas que tienen autismo. No debemos juzgar ni estigmatizar, sino incluir y apoyar en su desarrollo.

El camino no es fácil, pero juntos podemos construir una sociedad más inclusiva donde todos tengamos oportunidades iguales. Sigamos aprendiendo y creciendo junto a personas como Agustín, porque todos somos parte de esta gran historia llamada vida.

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