Descubre la inspiración del arte y alcanza tus sueños

Descubre la inspiradora historia de Javier Andrés y su viaje hacia el éxito a través de una charla TEDx. Enfrentando miedos y creando oportunidades, este talentoso artista te enseñará a encontrar tu pasión y triunfar en lo que amas. ¡Sigue leyendo y déjate cautivar por su increíble arte!

Recuerdo claramente el día en que descubrí mi pasión por el arte. Fue gracias a mis abuelos, quienes eran pintores aficionados, que desde muy pequeño despertaron en mí el interés por dibujar y pintar. Mi abuelo paterno era un cirujano ortopedista de renombre, pero siempre encontraba tiempo para plasmar su creatividad en acuarelas y caricaturas. Mi abuela materna también era una talentosa pintora, y fue ella quien notó mi habilidad desde temprana edad.

Cada Navidad y cumpleaños, mi abuela me regalaba estuches de pinturas y cuadernos para dibujar. Pasaba horas entretenido con ellos, dejando volar mi imaginación sobre las hojas en blanco. Recuerdo con cariño uno de los primeros cuadros que hice cuando tenía solo cuatro años: una copia del bodegón que mi abuela había creado para decorar su comedor. Aunque no era perfecto, estaba orgulloso de él y lo tengo enmarcado hasta el día de hoy.

Por parte de mi padre también heredé la habilidad para dibujar. Aunque nunca conocí a mi abuelo paterno, sus pinturas decoraban la casa de mi abuela materna. Uno de sus cuadros capturaba una escena del centro de la Ciudad de México en un día lluvioso, con la Torre Latinoamericana destacando al fondo. A través de esa obra pude conocer un poco más sobre él y sentir como si su esencia hubiera trascendido a través del arte.

Apreciando el arte desde temprana edad

A lo largo de mi infancia, crecí apreciando el arte en todas sus formas. Recuerdo que mis padres solían llevarnos a comer al restaurante los domingos, y mientras ellos conversaban con sus amigos, yo me entretenía dibujando en los manteles de papel. También jugaba a ser galerista con mi hermana, exhibiendo nuestros dibujos en la sala y vendiéndolos por unos pocos pesos a nuestras abuela y mamá.

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En la biblioteca de casa había una colección de libros sobre la historia del arte que me fascinaba. A pesar de tener solo cinco o seis años, disfrutaba hojearlos y maravillarme con las obras creadas por artistas famosos a lo largo de los siglos. Uno de los cuadros que más me impactó fue “La lección anatómica del Dr. Nicolaes Tulp” de Rembrandt. Ver un cuerpo abierto por primera vez despertó una curiosidad inmensa en mí y dejó una huella imborrable.

El arte como refugio durante momentos difíciles

Cuando llegué a la adolescencia, mi abuela decidió inscribirme en clases de pintura paralelas a mis estudios regulares. Tuve la suerte de contar con un reconocido pintor como profesor, quien me enseñó las técnicas básicas para pintar. Durante esas clases realicé uno de mis primeros cuadros importantes: una copia del personaje “Adán” del techo de la Capilla Sixtina creado por Miguel Ángel.

En esa época, pintar se convirtió en mi pasatiempo favorito. Mientras muchos de mis compañeros encontraban las clases aburridas, para mí eran un oasis de creatividad. Además, fue durante ese tiempo que descubrí el arte pop, un movimiento artístico que se inspiraba en la vida cotidiana y utilizaba la iconografía de los medios de comunicación. Al ser fanático de los cómics y las películas, me identifiqué inmediatamente con este estilo.

El camino hacia convertirme en artista

A pesar de mi amor por el arte, nunca consideré dedicarme a ello como una opción realista para ganarme la vida. Nadie me había dicho que ser artista era una posibilidad viable, ya que vivimos en un sistema educativo que nos enseña a apreciar el arte pero no nos muestra cómo convertirlo en una carrera profesional.

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Así que seguí adelante con mis estudios y decidí ingresar a la universidad para estudiar arquitectura. Pensaba que esta carrera me permitiría ejercer mi creatividad al diseñar sets para televisión o cine. Sin embargo, pronto me di cuenta de que la arquitectura estaba basada en principios matemáticos, algo con lo cual siempre había tenido dificultades.

Mi falta de habilidad matemática generó una gran ansiedad en mí y finalmente tuve que abandonar mis estudios universitarios. Fue entonces cuando llegó uno de los momentos más difíciles de mi vida: mis padres se divorciaron y mi familia se desintegró. Me encontré solo en México sin trabajo ni rumbo claro.

En medio de tanta incertidumbre, sentí una fuerte necesidad de pintar nuevamente. Comencé a decorar mi departamento con colores vibrantes y descubrí que el arte me hacía feliz. Fue en ese momento que me di cuenta de que todo en mi vida había cambiado, excepto mi amor por el arte.

El comienzo de una nueva etapa

Mientras atravesaba esa época de introspección y búsqueda personal, tuve que tomar trabajos temporales para sobrevivir. Trabajé en un restaurante, como extra en películas e incluso como asistente personal de un arquitecto. Finalmente, encontré un empleo en relaciones públicas para un periódico.

Fue durante este tiempo lleno de incertidumbre cuando decidí retomar mi pasión por la pintura. Empecé a documentar mi evolución artística a través de Instagram y compartirla con los demás. Poco a poco fui ganando reconocimiento y vendiendo mis cuadros.

En 2015 tuve mi primera exposición individual junto a mis amigos y familiares más cercanos. Un año después, realicé mi segunda exposición abierta al público llamada “Retro Pop”. En ese momento supe que había tomado la decisión correcta al convertirme oficialmente en pintor.

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Aprendizajes y lecciones valiosas

A lo largo del camino hacia convertirme en artista profesional, he aprendido algunas lecciones importantes:

  • No dejarse dominar por el miedo: Muchas personas se quedan estancadas en su zona de confort por miedo al fracaso. Es importante enfrentar ese miedo y arriesgarse a perseguir nuestros sueños.
  • Generar oportunidades: Todos tenemos la capacidad de crear nuestras propias oportunidades. No debemos esperar a que las cosas sucedan, sino tomar acción y luchar por lo que queremos.
  • No adoptar las inseguridades de los demás: A menudo, las personas nos dirán que no podemos lograr algo o nos desalentarán con comentarios negativos. Debemos aprender a ignorar esas opiniones y confiar en nosotros mismos.
  • Hacer sacrificios: El camino hacia el éxito requiere sacrificio y dedicación. Estamos dispuestos a renunciar a ciertas comodidades para alcanzar nuestras metas.

En mi caso, he seguido pintando sin descanso durante siete años desde el día en que decidí convertirme en artista. No ha sido un camino fácil, pero cada día me motiva más la posibilidad de trascender con mi arte y tocar la vida de otras personas.

Mi nombre es Javier Andrés y soy un pintor apasionado por el arte. A través de mis experiencias personales, he aprendido la importancia de seguir nuestros sueños sin dejarnos vencer por el miedo o las inseguridades de los demás. El camino hacia convertirse en artista puede ser difícil, pero con perseverancia y dedicación podemos lograrlo. Si logro inspirar o impactar positivamente a alguien a través de mi trabajo, sabré que mi vida ha sido un éxito. Así que los invito a seguir sus pasiones y luchar por lo que realmente aman, porque la vida es una aventura y cada uno de nosotros tiene el poder de ser el cambio en nuestras propias vidas.

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