Descubre nuevas perspectivas: cómo cambiar tu vida

Hola, amigo! Hoy quiero compartir contigo algo increíble que he descubierto al ver una charla TED. Se trata de cómo ver la vida desde otro ángulo nos permite derribar nuestras limitaciones y abrazar nuevas posibilidades.

El ponente de esta charla es una mujer fascinante. Es arquitecta de profesión, pero también tiene un doctorado en educación y es profesora de yoga. Una

Hola, ¿cómo estás? Mi nombre es María Luisa Pineda, pero mis amigos me llaman Mariluz. Antes de comenzar, déjame preguntarte: ¿has comido algo afuera? Espero que estés bien. Quiero contarte que he visto muchas charlas TED en mi vida, pero nunca pensé que viviría esto en persona. Estoy realmente emocionada y feliz de estar aquí, aunque también siento un nudo en el estómago por toda esta emoción.

Para no sentirme sola en este escenario, decidí invitar a alguien muy especial: yo misma cuando era niña. Hace aproximadamente 30 años, con esos ojos curiosos y llenos de inocencia. Creo que ese día fue muy importante para mí porque fue quizás la primera vez que me tomaron una foto. Estaba tan emocionada…

Mi vocación como arquitecta

Desde esa época supe cuál era mi vocación: ser arquitecta. En mi familia todos están relacionados con la construcción: mi papá es ingeniero civil, mi mamá está inmersa en el mundo de la construcción y tengo tíos y tías arquitectos e ingenieros. Incluso mi padrino es arquitecto. Aunque tenía muñecas y carritos como cualquier niña, mis juegos preferidos eran ir los sábados a las obras y treparme a las excavadoras para simular que estaba construyendo cosas.

Ya desde pequeña sentía cómo todo lo tenía planificado en mi mente: ser arquitecta era lo único que quería hacer. Ingresé a la universidad y mi corazón se llenó de emoción al comenzar a diseñar, a transformar ciudades y crear cosas nuevas. No había otra cosa en mi mente.

De profesora jamás a qué pasaría si

Pero un día, mientras estaba en la universidad, mi asesor de tesis se me acercó y me dijo: “Oye Mariluz, ¿te gustaría acompañarnos como profesora?”. Mi mente respondió automáticamente: “¡Profesora? ¡Jamás!”. Pero algo dentro de mí, tal vez ese porcentaje de ojitos curiosos de niña que aún quedaba en mí, me susurró: “¿Y si lo intentas?”. Ese “¿qué pasaría si lo intentas?” abrió una puerta que nunca consideré.

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Así que aparte de ser arquitecta, también me convertí en profesora. Pasé del jamás al qué pasaría si lo intento. Y hasta el día de hoy estoy disfrutando esta experiencia increíble. Comencé mi carrera profesional como arquitecta, diseñando y teniendo un buen trabajo. Al mismo tiempo enseñaba en mi facultad y todo iba perfectamente bien.

Un terremoto llamado vida

Pero los terremotos suceden y pueden sacudir nuestra vida por completo. Un martes cualquiera por la mañana, mi mamá cayó al vacío desde las escaleras de nuestra casa. Éramos tres personas en casa ese día y solo atinamos a gritar y llamar a la ayuda. El tiempo parecía dilatarse cada vez más mientras esperábamos auxilio.

Desafortunadamente, mi mamá no sobrevivió. Ese día perdí a mi mamá y sentí un caos interno que nunca había experimentado antes. Pero luego ocurrió otro milagro: inexplicablemente, los médicos vieron cómo la herida en el cráneo de mi mamá comenzó a cerrarse y los coágulos disminuyeron de tamaño. Mi mamá volvió a nacer y nosotros con ella.

Reconstruyendo desde los cimientos

Después de ese terrible terremoto en mi vida, me pregunté qué hacer ahora. Decidí volver a la rutina, pensando que todo estaba mejorando. Seguí con mis clases y mi trabajo como arquitecta. Pero los terremotos dejan huellas, tanto físicas como emocionales.

Fue entonces cuando decidí buscar ayuda y empecé a explorar diferentes opciones para reconstruirme desde adentro. Entre tantas conversaciones surgió el tema del yoga. La primera vez que fui a una clase de yoga, me quedé dormida… ¡en serio! Juré que nunca volvería a una sesión de yoga.

Pero en otra ocasión escuché al profesor decir algo mientras yo estaba medio dormida: “Tienes que disfrutar del proceso”. Esa frase se quedó grabada en mí y decidí agregar una hora diaria de yoga en mi rutina.

Conectándome conmigo misma

Poco a poco empecé a reconectarme conmigo misma, descubriendo cosas olvidadas dentro de mí. Me sentía perdida y necesitaba hacer conexiones. Empecé a correr por los edificios, a tocar paredes, a oler cosas diferentes y a abrazar columnas. Todo esto era increíble para mí.

Me di cuenta de que este proceso era mágico. Y mientras todo esto sucedía, apareció alguien en mi vida. Alguien me preguntó si recordaba haber mencionado alguna vez que quería ir de viaje a China y Japón cuando estaba en la universidad. Mis ojos de niña se abrieron aún más y sin pensarlo dos veces respondí: “¡Sí! ¡Quiero ir!”.

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Ese fue otro momento clave en mi vida, otro jamás derribado. Me reconecté con mi corazón de arquitecta y también volví a sentirme como una niña. Empecé a correr por todos los edificios, tocar paredes, oler cosas diferentes y abrazar columnas.

De qué pasaría si en qué pasaría así

Y luego me pregunté: ¿qué pasaría si cambio más jamases por qué pasaría así? Así que lo apliqué en todas las áreas de mi vida. Empecé a incluir elementos inesperados en mis clases, como interpretar conceptos musicales y diseñar cosas relacionadas con ellos.

También decidí retomar mi época como bajista e invitar a mis estudiantes a analizar superhéroes y villanos para diseñar un pabellón que los representara. En lugar de hacer una práctica calificada tradicional sobre historia de la arquitectura del siglo XIX, creamos un Instagram para esos arquitectos eclécticos y conectamos su obra con conceptos de una galaxia muy, muy lejana: la Estrella de la Muerte de Star Wars.

Incluso me atreví a hacer una investigación sobre un edificio que nunca se construyó en el siglo XVIII y lo relacioné con los conceptos de esta arma letal. También me pregunté qué pasaría si incorporaba yoga en mis clases para que los estudiantes sintieran lo que realmente siente un edificio, porque al fin y al cabo, nosotros también somos arquitectura y estructura.

Descubriendo nuevas posibilidades

Me di cuenta de que todas estas conexiones eran mágicas. Y mientras más posibilidades veía, más cerca estaba de mí misma. Descubrí cómo ver el mundo desde diferentes ángulos, desde nuestras raíces peruanas hasta nuestros ojos de niño. Podemos transformar el mundo si nos abrimos a nuevas posibilidades.

Así fue como descubrí mi pasión por enseñar. Para mí, enseñar está ligado a qué pasaría así. Es compartir desde el corazón y conectar con esa energía hermosa que nos une a todos. Cuando vemos todas estas posibilidades, podemos vernos a nosotros mismos desde lo cotidiano pero con una nueva perspectiva.

A veces los terremotos sacuden nuestra vida por completo y nos hacen replantearnos todo lo que creemos saber. Pero también nos dan la oportunidad de reconstruirnos desde los cimientos y descubrir nuevas posibilidades.

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No tengas miedo de derribar tus propios jamases y preguntarte qué pasaría si. Conecta con tu esencia, con tus raíces y abre tu mente a nuevas opciones. No te conformes con lo establecido, atrévete a explorar y descubrir quién eres realmente.

Recuerda que todos somos arquitectura y estructura, capaces de construir y reconstruirnos una y otra vez. No tengas miedo de ser tú mismo, de enseñar desde el corazón y de conectarte con esa emoción que te estructura.

Así que ahora te invito a ponerte de pie junto a mí. Coloca tus pies al ancho de caderas, lleva los hombros hacia arriba y hacia atrás. Coloca tu mano izquierda sobre el corazón y la derecha en el estómago. Respira profundamente…

¿Qué pasaría si nos ponemos todos de pie? ¿Qué pasaría si abrimos nuestro corazón a todas las posibilidades? ¡Vamos! Estoy hablando en serio, levántate… Allá al fondo veo que algunos se están quedando sentados. Pon los pies al ancho de caderas, eleva los hombros hacia arriba… Ahora coloca tu mano izquierda sobre el corazón y la derecha en el estómago…

Inhala… exhala… inhala… exhala…

¡Bravo! ¡Qué bonitos se ven todos ustedes! Recuerda que hemos hecho la postura del árbol o Vrksasana. Esta postura nos conecta con nuestras raíces, así como la arquitectura de un árbol. Somos una arquitectura que puede tener cimientos fuertes y crecer, abrirse a nuevas posibilidades.

¿Alguna vez pensaron hacer yoga en clase? ¿Qué pasaría si el mundo se hubiera quedado con los jamases en lugar de atreverse a explorar nuevas ideas? Imaginen construir las tres pirámides más grandes del mundo y conectarlas con el cielo. O crear un edificio completamente de hierro que se convierta en un símbolo para el mundo.

Podemos volar, ir al espacio exterior, diseñar para amarte… Incluso más cerca, podemos construir una fortaleza super fuerte en medio de la selva o la montaña. Todo es posible cuando nos abrimos a nuevas posibilidades.

Los jamases nos protegen y también nos remecen como terremotos. Pero debemos aprovechar estos momentos para reconstruirnos desde nuestros cimientos y ver qué pasaría así. Tal vez descubramos nuestras pasiones más profundas y conectemos con nuestra esencia de niño.

Todos tenemos la capacidad de transformar el mundo si nos atrevemos a derribar nuestros propios jamases y preguntarnos qué pasaría si… Así que no tengas miedo de abrirte a nuevas opciones, porque solo así podremos construir un futuro mejor.

Gracias por acompañarme en esta charla llena de emociones e inspiración. ¡Vamos juntos a cambiar el mundo!

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