Descubre tu propósito y transforma tu vida

¿Sabes qué te hace realmente feliz? ¿Cuáles son esos hábitos que te roban el bienestar? Descúbrelo en esta inspiradora charla sobre cómo cultivar la alegría en tu vida y trabajar para ser feliz.

Descubriendo la verdadera felicidad: un viaje de autodescubrimiento

Hace unos años, me di cuenta de que no estaba viviendo mi vida de la manera correcta. Solía ser una de esas personas que pensaba que la felicidad llegaría repentinamente, como si fuera un estado al que solo se llegaba después de alcanzar ciertas metas. Tenía muchas ideas preconcebidas sobre lo que significaba ser feliz, muchas de ellas influenciadas por lo que la sociedad consideraba aceptable para alguien de mi edad.

Comencé a fijarme metas muy altas, convencida de que cuando las alcanzara, sería sumamente feliz. Pero en lugar de sentirme orgullosa o satisfecha al lograrlas, comencé a vivir una vida marcada por la indiferencia. Me volví ermitaña y apática; me costaba trabajo socializar y hasta quitarme la pijama algunos días. Mis malos hábitos se multiplicaron y empecé a sentir ansiedad y nerviosismo sin darme cuenta realmente del impacto negativo en mi bienestar.

Fue entonces cuando sucedió algo inesperado en el supermercado y cambió mi perspectiva por completo. Mientras estaba allí agarrando una bolsa en el pasillo de frutas y verduras, vi a un niño acercarse a tomar un melón. En lugar de pensar “seguro va a hacer un desastre”, escuché cómo su mamá le habló con entusiasmo sobre el agua fresca hecha con melón.

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Me quedé observando cómo ese niño experimentaba la vida con asombro y curiosidad, y me pregunté por qué yo no podía ser más como él. ¿Dónde había quedado mi capacidad de asombro? ¿Por qué me molestaba tanto tener que hacer actividades cotidianas? Aquel momento en el supermercado se convirtió en un punto de inflexión para mí.

El camino hacia la autenticidad y la motivación

Como psicóloga organizacional, siempre había pensado en cómo las empresas podrían motivar a sus empleados o mejorar su productividad. Sin embargo, después de reflexionar sobre mi propia vida, me di cuenta de que debía ir un paso más atrás: ¿qué podía hacer yo para motivarme a mí misma? ¿Cómo podía encontrar respuestas que realmente me llenaran de vida?

Afortunadamente, mi trabajo era el único aspecto donde aún me sentía competente y autónoma. Me gustaban los retos, así que decidí convertirme en mi propio sujeto de estudio. Si las investigaciones decían que hacer ejercicio te hacía más feliz, lo haría; si socializar con otras personas era clave para el bienestar emocional, saldría de mi zona de confort.

Comencé midiendo mi bienestar físico. Las investigaciones sugieren caminar 10.000 pasos al día para mantenernos saludables. Recuerdo haberme puesto una pulsera contadorade pasos y estar segura de alcanzar esa cifra fácilmente: caminar del estacionamiento a la oficina, subir cuatro pisos por las escaleras… Pero cuando llegó la noche y vi cuántos pasos había dado realmente ese día, me di cuenta de que estaba equivocada. Las investigaciones no estaban exagerando, y los 10.000 pasos eran alcanzables si hacía pequeños cambios en mi rutina diaria.

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Comencé a implementar lo que llaman “snacks de ejercicio”, es decir, pequeños movimientos que suman más pasos a tu día a día. En lugar de tomar el elevador, tomaba las escaleras; si podía estacionarme un poco más lejos, lo hacía. Poco a poco, empecé a sumar más movimiento y mi estado de ánimo mejoró significativamente. Tenía más energía y ganas de desayunar porque sabía que tendría que distribuir esa energía durante el día.

Estaba fascinada con la idea de cómo algo tan sencillo como caminar podía hacerme sentir más feliz. Decidí profundizar aún más en el tema y me certifiqué en psicología positiva aplicada. Aprendí técnicas para activar mis sentidos y dejar atrás la rutina monótona para experimentar la vida con curiosidad y asombro.

El poder del autodescubrimiento

En mi camino hacia la felicidad auténtica, decidí iniciar un proyecto personal en el cual entrevistaría a personas al azar para descubrir qué les hacía felices. Comencé este proyecto en Nueva York, convencida de que era una ciudad perfecta para comenzar debido a su diversidad cultural e individualidad.

Me llevé gratas sorpresas al darme cuenta de que las personas realmente querían compartir sus experiencias y opiniones sobre la felicidad. Al escuchar sus respuestas, me di cuenta de que eran mis propias ideas limitantes las que me estaban alejando de la verdadera felicidad. Comprendí que la felicidad no es algo ambiguo y abstracto, sino más bien una elección personal basada en nuestras acciones y decisiones.

Para aplicar la psicología positiva en nuestras vidas, debemos partir de la humildad para reconocer nuestros hábitos tanto positivos como negativos. Debemos ser conscientes de aquellos hábitos que nos hacen sentir bien y los que no suman a nuestro bienestar. Cada persona es única y lo que nos hace feliz puede variar ampliamente.

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Después de dos años entrevistando a diferentes personas, he aprendido que el dolor y las inseguridades son compartidos por todos nosotros como seres humanos. Sin embargo, también tenemos el deseo innato de buscar la felicidad y vivir una vida apasionante. Es importante dedicarnos tiempo para hacer lo que nos gusta y estar dispuestos a salir de nuestra zona de confort, aunque pueda resultar incómodo al principio.

No dejemos de medir nuestro progreso hacia la felicidad auténtica porque si no lo hacemos, nunca sabremos si estamos avanzando o retrocediendo en nuestro camino hacia ella. La felicidad está ahí fuera esperando a ser experimentada; solo depende de nosotros atrevernos a buscarla.

El viaje hacia la verdadera felicidad comienza con un acto valiente: convertirnos en nuestros propios sujetos de estudio. Debemos dejar atrás las ideas preconcebidas sobre lo que significa ser feliz y explorar nuestras propias experiencias y deseos. La felicidad no es un estado al que se llega de repente, sino más bien una elección diaria basada en nuestras acciones.

Así que te invito a ti también a embarcarte en este viaje de autodescubrimiento. Deja de lado las expectativas externas y descubre qué es lo que realmente te hace feliz. Experimenta la vida con curiosidad, sal de tu zona de confort y date tiempo para hacer lo que amas. Recuerda medir tu progreso, porque solo así podrás ver si estás avanzando hacia una vida más plena y auténtica.

No hay una fórmula única para la felicidad, pero al tomar el control de nuestra propia vida, podemos encontrar nuestro propio camino hacia ella.

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