Descubre tus voces internas para alcanzar el éxito

¿Recuerdas esa vez en la que tenías tanto miedo escénico que tus piernas temblaban y apenas podías hablar? Es más común de lo que crees. Pero quizás la clave para superarlo esté en la conexión que establecemos con los demás.

Hoy quiero compartir contigo algo que aprendí viendo una charla TED. Se trata de Andrea, una mujer apasionada por aprender y siempre disp

Hace unos días tuve la oportunidad de ver una charla Tedx muy interesante titulada “El miedo escénico y las voces de mi autoexigencia” impartida por Andrea Macarrone. En esta charla, Andrea compartió su experiencia personal con el miedo escénico y cómo logró superarlo al entender y enfrentar las voces de su autoexigencia.

Las voces que nos paralizan

Andrea comenzó su charla hablando sobre esos momentos en los que nos sentimos tan nerviosos al hablar en público que nuestras piernas tiemblan y las palabras parecen no salir. ¿A quién no le ha pasado? Yo levanté la mano sin dudarlo, porque puedo identificarme completamente con esa sensación abrumadora.

Ella relató cómo hace 15 años, cuando daba clases en la facultad, fue convocada para dar un curso de ingreso sobre metodologías del estudio. A medida que se preparaba para ese curso, unas voces empezaron a aparecer en su cabeza preguntándole si realmente tenía algo valioso para enseñar a los alumnos. Estas voces eran sus amigas inseparables cada vez que se enfrentaba a hablar en público.

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El día del curso

Llegó el día del curso y Andrea se encontraba frente al escritorio en un aula fría. Cada vez que entraba un alumno, su corazón latía más rápido hasta llegar al punto de no poder escuchar nada más aparte de su propio corazón y las persistentes voces en su cabeza.

Fue entonces cuando un alumno llamado Pablo levantó tímidamente la mano y compartió que creía que el curso le sería útil. Ese simple comentario de Pablo logró rescatar a Andrea de su tormento mental y le permitió conectar con lo que decían los alumnos.

El miedo escénico y las voces de nuestra autoexigencia

A partir de esa experiencia, Andrea comenzó a investigar más sobre el miedo escénico y encontró una definición que la describía perfectamente: “una respuesta psicofísica del organismo generalmente intensa, acompañada de pensamientos anticipatorios catastróficos sobre la situación real o imaginaria de hablar en público”.

Andrea se dio cuenta de que esas voces en su cabeza eran las voces de su autoexigencia, anticipando catástrofes relacionadas con su imagen y reputación. Se preguntó entonces de dónde venían esas voces y descubrió tres grandes dueños:

1. La voz del perfeccionismo

Como psicopedagoga, Andrea recordaba cómo estas mismas voces aparecían cuando atendía a sus pacientes en el consultorio. Pero en ese contexto, las voces no le cuestionaban su capacidad para ayudar a sus pacientes, sino qué hubiera dicho Freud o Lacan en cada intervención. Siempre sentía que podía haber hecho algo mejor, pero eso no ayudaba ni a ella ni a sus pacientes.

2. El miedo al error

Nos cuesta mucho aceptar la posibilidad de equivocarnos, aunque está científicamente probado que aprenderemos más profundamente si capitalizamos nuestros errores. Sin embargo, nos aferramos a la idea de que cada error es una amenaza para nuestra identidad y reputación. Cuanto más nos focalizamos en el posible error, más riesgo tenemos de equivocarnos.

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3. La necesidad de control absoluto

Por último, Andrea reflexionó sobre nuestra obsesión por tener todo bajo control y saberlo todo. Nos empecinamos en un perfeccionismo casi imposible que nos lleva a dudar constantemente y nunca enfocarnos en el objetivo real de lo que debemos hacer.

Afrontando las voces de la autoexigencia

Andrea confesó que nunca encontró una forma definitiva para apagar esas voces de su autoexigencia, pero aprendió algunas lecciones valiosas:

1. Tomar conciencia

Cuanto más consciente somos de estas voces y nos atrevemos a desafiarlas, menos poder tienen sobre nosotros.

2. Conectarse con los demás

Pablo fue importante para Andrea porque le permitió conectar con los demás alumnos y la tarea que tenía entre manos. Cuanto más conectados estamos con los otros y con nuestro propósito, menos volumen tienen las voces de nuestra autoexigencia.

3. Escuchar otras voces internas

También descubrió que dentro de nosotros hay otras voces aparte de las exigentes: nuestras voces de autoconfianza y potencial. Si nos animamos a escuchar esas voces, podemos cambiar la forma en que enfrentamos los desafíos y lograr nuestros objetivos de una manera más placentera.

Aunque el miedo escénico y las voces de nuestra autoexigencia pueden ser abrumadores, podemos aprender a enfrentarlos. Cuanto más conscientes somos de estas voces, más conectados estamos con los demás y más confiamos en nuestro potencial, menos poder tienen sobre nosotros. No hay una perilla mágica para apagar esas voces, pero podemos elegir qué voces queremos escuchar: las que nos limitan o las que nos impulsan hacia adelante.

Así que la próxima vez que sientas ese temblor en las piernas antes de hablar en público, recuerda que no estás solo. Todos hemos experimentado ese miedo. Pero también recuerda que tú tienes el poder de elegir qué voces quieres escuchar y cómo enfrentar esos desafíos. Confía en ti mismo y en tu capacidad para superar cualquier obstáculo.

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