Descubriendo oportunidades de emprendimiento

¿Te gustaría descubrir cómo encontrar proyectos que te llenen tanto a nivel personal como profesional? Pues estás de suerte! Recientemente he visto una charla TED fascinante impartida por el inspirador Pedro Náñez Ceballos. No puedo esperar a compartir contigo todo lo que he aprendido en este artículo.

¡Hola! Hoy quiero compartir contigo algo que me ha dejado realmente impactado. Acabo de ver un video de una charla TEDx y tengo tantas cosas que contarte. El autor, Pedro Náñez Ceballos, aborda un tema que creo que todos hemos experimentado en algún momento: la incertidumbre laboral y la búsqueda de nuestra verdadera pasión.

El inicio del camino

Según cifras del INEGI, en 2010 solo el 30% de los recién egresados consiguió empleo. Y en 2015, se reportó que el 41% de los profesionistas menores de 30 años estaban desempleados. Estas estadísticas resonaron fuertemente conmigo porque me hizo cuestionar si yo estaba listo para trabajar cuando terminara mis estudios universitarios.

Mientras veía a mis compañeros resolviendo sus planes futuros, algunos ya tenían trabajo, otros iban a viajar o incluso tenían su propio negocio. Me di cuenta de que lo importante era hacer lo que realmente amaba y fijarme metas claras para lograrlo.

El objetivo: trabajar en el extranjero

Tener la oportunidad de viajar por el mundo siempre fue mi sueño desde pequeño. Así que decidí enfocarme en conseguir un trabajo en el extranjero. Sabía que esto no sería algo inmediato, así que dividí mi objetivo principal en pequeñas metas alcanzables.

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Comencé buscando trabajo y tuve éxito al encontrar una oportunidad en Hungría para desarrollar tecnologías de la información. Luego, llegaron oportunidades en Perú y Colombia para trabajar en el desarrollo de idiomas extranjeros. Pero hubo una oferta que realmente me marcó: Ecuador. Era un trabajo relacionado con mi área de especialidad y se enfocaba en difundir la cultura y el sentido de pertenencia por el país, algo que considero sumamente importante en estos tiempos.

Después de esperar ansiosamente, finalmente recibí la confirmación el 23 de diciembre. Lo consideré como un regalo adelantado de Navidad. Sin embargo, justo antes de partir, la incertidumbre comenzó a invadirme. ¿Realmente estaba preparado para esto? Nunca había viajado en avión y no tenía idea de cómo sería mi vida allá: las personas, la comida o incluso si sería capaz de desenvolverme profesionalmente.

La maleta llena de confianza

En medio de mis dudas sobre quedarme o no, recordé algo muy importante: una maleta que mi tío me prestó especialmente para este viaje. Al verla nuevamente antes del vuelo, noté unas etiquetas que indicaban claramente que era nueva. Mi tío había comprado esa maleta solo para mí porque confiaba en mí y sabía que lo lograría.

Ese fue el empujón final que necesitaba para tomar la decisión correcta. Decidí enfrentar mis miedos y subir al avión rumbo a Quito, Ecuador.

El descubrimiento personal

Mi estancia en Quito superó todas mis expectativas. Conocí un modelo de trabajo diferente y descubrí la importancia de tener pasión por lo que haces. Además, hice muchas amistades que aún mantengo contacto hasta el día de hoy.

Al regresar a casa, me sentía realizado. Pensaba que las empresas estarían ansiosas por contratarme y que tendría la libertad de elegir dónde trabajar. Pero para mi sorpresa, no fue así. Comencé a buscar empleo en diferentes lugares y envié innumerables currículums sin recibir ninguna respuesta positiva.

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Esta situación me llevó a reflexionar sobre todo lo que había logrado hasta ese momento. ¿Realmente no había una empresa interesada en contratar a un mercadólogo con mi experiencia? Fue entonces cuando entré en un periodo de trabajos temporales mientras seguía buscando mi verdadera pasión.

La lección del trabajo por necesidad

Durante este tiempo, aprendí mucho sobre los negocios y el comportamiento humano en diferentes entornos laborales. Descubrí que existen dos tipos de personas: las que trabajan por necesidad y las que trabajan solo por dinero.

Aquellos que trabajan por necesidad son aquellos que siempre se esfuerzan por hacer su trabajo mejor, mejorar procesos y acortar tiempos. Cada uno tiene sus propias necesidades: algunos quieren llevar comida a sus hogares, otros buscan superación personal e incluso hay quienes desean ahorrar para emprender su propio negocio.

Por otro lado, están aquellos que solo trabajan por dinero. Cumplen con su horario laboral sin importar realmente si hacen bien o mal su trabajo. Solo encuentran felicidad los fines de semana o en sus días libres, cuando pueden gastar el dinero que han ganado.

El camino hacia la verdadera pasión

A pesar de las dificultades, decidí continuar buscando lo que realmente me apasionaba. Sabía que estaba cerca de encontrarlo, pero también noté que los sueldos ofrecidos eran cada vez más bajos. Mucha gente me decía que debía conformarme con un trabajo que no necesariamente me gustara, solo por la estabilidad económica y pensar en mi jubilación.

Sin embargo, seguí adelante con lo que ya estaba haciendo. Me di cuenta de que a pesar de realizar muchas acciones, no las enfocaba correctamente. Fue entonces cuando recordé una cita inspiradora de William Butler Yeats: “No esperes a que el hierro esté caliente para martillarlo; martíllalo hasta calentarlo”.

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Decidí forzar las cosas y buscar empleo en otras ciudades. Poco a poco fui acercándome más a mi verdadera pasión, aunque eso significara aceptar salarios más bajos. Aprendí mucho durante este tiempo y descubrí el valor de rodearme de personas correctas.

La importancia del camino y la felicidad

A través de todas estas experiencias, entendí algo fundamental: la felicidad está en el camino y no solo en el destino final. Hice cosas porque realmente me gustaban y no solo por obtener una retribución económica.

A pesar de los altibajos, logré ahorrar dinero suficiente para iniciar mi propio negocio e impulsar un proyecto digital que me apasionaba. Este proyecto se ha convertido en un portal para emprendedores y ha abierto muchas puertas en mi vida.

Reconozco que pasaron cosas buenas y malas durante este tiempo, pero al final, siento que estuve donde debía estar. Me di cuenta de que cada uno tiene su propio tiempo y momentos clave en la vida en los que el rumbo cambia por completo.

A través de la charla de Pedro Náñez Ceballos, aprendí la importancia de seguir nuestra verdadera pasión y no conformarnos con trabajos por necesidad o dinero. Descubrí que el camino hacia la felicidad implica forzar las cosas, rodearse de personas correctas y no tener miedo a enfrentar nuestros miedos e incertidumbres.

Hoy te invito a reflexionar sobre tus propias metas y sueños. ¿Estás dispuesto/a a ir más allá de tu zona de confort para lograr lo que realmente te apasiona? Recuerda, la felicidad está en el camino.

¡No tengas miedo! Tú también puedes encontrar tu verdadera pasión y alcanzar tus metas si te atreves a tomar ese primer paso.

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