Diseño sostenible: una visión auténtica y responsable

¡Hey, amigo! Hoy te quiero contar sobre una charla TED que te dejará con ideas revolucionarias sobre sostenibilidad en moda y diseño. Descubre la visión única de Martina, una diseñadora industrial apasionada por un estilo de vida auténtico y en armonía con la naturaleza. ¡Sigue leyendo y sé testigo del cambio!

Hace mucho tiempo, en un país lejano, vivía una pequeña niña curiosa. Desde muy joven, esta niña creció rodeada de mujeres que tejían y bordaban, manteniendo así una antigua tradición textil. A la niña le encantaba este mundo y decidió aprender a coser para vestir a sus juguetes. En cada puntada descubría el amor y la sabiduría que se encontraban en ese trabajo artesanal.

A medida que crecía, la niña comenzó a enfrentar momentos difíciles en su vida. Sin embargo, siempre encontraba refugio en sus labores de costura. Como adolescente, empezó a hacer su propia ropa, pintaba a mano sus jeans y bordaba prendas usadas para darles nueva vida. No se daba cuenta en ese momento, pero estaba desarrollando una mirada sobre la sustentabilidad ligada al mundo textil.

Para muchas personas puede parecer frívolo hablar de moda o ropa. Pero lo cierto es que vestirse es una necesidad básica y un derecho fundamental para todas las personas. Nuestra ropa tiene una relación íntima con nuestros cuerpos y representa nuestra expresión más contundente en el mundo.

La sostenibilidad como respuesta

En el contexto actual de crisis climática y social que estamos viviendo, no podemos ignorar el impacto de nuestras decisiones relacionadas con la ropa que elegimos usar. La sostenibilidad implica utilizar los recursos necesarios para nuestra vida sin agotarlos ni contaminarlos, permitiendo así su uso por parte de las generaciones futuras.

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Sin embargo, ¿cómo lograr la sostenibilidad en un mundo dominado por la mega producción y el consumismo desmedido que promueve el capitalismo patriarcal? La respuesta es clara: necesitamos hacer cambios radicales.

El filósofo Edgar Morán nos dice que la crisis ecológica que estamos viviendo es en realidad una crisis de la humanidad. Nos hemos desconectado completamente de nuestras raíces y, desde ese lugar de deshumanización, hemos destruido el mundo pensando que lo estábamos construyendo.

No acceder a nuestra propia humanidad implica no saber quiénes somos, no reconocer nuestro impacto y desconocer nuestros valores. Por eso, te pregunto: ¿quién eres en el mundo?

La moda como expresión genuina

Cuando logramos responder esta pregunta, aunque sea parcialmente (porque es una pregunta eterna), dejamos de dañar a la naturaleza y a otras personas. Empezamos a vestir nuestra propia piel y usar nuestra propia ropa. Nos volvemos sostenibles porque nos sostenemos a nosotros mismos.

Nuestra forma de vestir se convierte en una expresión genuina de nuestro ser. No hay nada superficial en esto. La explotación petrolera, la megaminería, la explotación laboral y todos los demás actos ecocidas que presenciamos tienen su origen en fuentes individuales de violencia ambiental, social y colectiva.

Susana Saulquin, socióloga argentina especializada en moda, habla sobre “la muerte de la moda”. Según ella, vivimos durante mucho tiempo bajo un sistema de moda que buscaba homogeneizar a las personas. Recurríamos a la moda para pertenecer a ciertos estatus sociales o tribus urbanas.

Sin embargo, ahora estamos en un momento en el que nuestras prendas pueden convertirse en la expresión más genuina de nuestro ser en el mundo. La motivación no debe ser externa, sino una manifestación desde nuestro interior hacia el exterior.

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La moda rápida vs. la moda lenta

Hoy en día, existen dos panoramas dentro del mundo de la moda y la producción textil: la moda rápida y la moda lenta.

La moda rápida es como la comida rápida: tóxica y perjudicial. Se producen millones de prendas al año en condiciones laborales precarias, con materiales tóxicos que rápidamente pasan de moda y terminan siendo desechados.

Afortunadamente, cada vez más diseñadores emprendedores alrededor del mundo están apostando por una producción ética y ecológica que revaloriza las culturas locales y los saberes tradicionales. Esto es lo que se conoce como “flow fashion” o “moda lenta”.

La propuesta de la moda lenta es simple: volver a lo básico, reconectar con lo nutritivo y lo que nos hace bien. La experiencia es única e intransferible. Puedo contarles por experiencia propia que usar una prenda hecha con materia prima natural tiene una textura suave y especial para nuestra piel, muy distinta a las prendas sintéticas.

Entonces, ¿qué puedes hacer para ser un consumidor responsable? Primero valorar las prendas que ya tienes en tu armario. La prenda más sostenible es la que ya posees. También puedes reparar tus prendas, conectarte con tus propios saberes o buscar a reparadores locales.

Reciclar y darle una oportunidad a los mercados de segunda mano también es una opción. Puedes reacondicionar prendas usadas a tu gusto y preferir consumir local y regional, apoyando así a pequeños emprendedores y productores.

Optar por prendas atemporales que no pasen de moda y construir un armario minimalista también contribuye a la sostenibilidad. Prefiere materia prima natural, compostable y no dañina para tu salud, como el cáñamo, el lino o el algodón orgánico.

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No olvides que los materiales sintéticos como el poliéster o el nylon son derivados del petróleo y contaminan tanto en su producción como en su uso diario al desprender microfibras plásticas durante los lavados.

La sostenibilidad debe ser abordada con una mirada hacia nuestro pasado, tejiendo así nuestro futuro. Debemos reconectar con nuestras raíces campesinas, artesanas y ancestrales para construir un presente coherente y sostenible.

Ser un consumidor responsable implica valorar lo que ya tenemos, reparar en lugar de desechar, reciclar e invertir en productos locales y éticos. Elige prendas atemporales hechas con materiales naturales y evita los sintéticos dañinos para nuestra salud.

Recuerda: saca la careta y folk the system. La moda puede ser una forma de expresión genuina y un camino hacia la sostenibilidad. ¡Viste tu propia piel y sé el cambio que quieres ver en el mundo!

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