El camino del autoconocimiento a través de la enfermedad

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¡Descubre la historia inspiradora de una mujer valiente que superó el vitíligo y se convirtió en un verdadero ejemplo de resiliencia! No te lo puedes perder.

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Hola, buenas noches. Sé que allá abajo se están encargando del frío, pero no saben lo difícil que es subir esta escalera con estos zapatos. Buenas noches, mi nombre es Cynthia Marihuana y esta noche quiero traerles un tema que está bastante en sintonía con la situación mundial que estamos atravesando.

La importancia de la mirada

Estamos siendo atravesados por la enfermedad y yo creo que depende de la mirada que tengamos acerca de los hechos, porque el hecho de estar atravesando una pandemia puede llevarnos a estar del lado de la dificultad o del lado de la posibilidad.

Antes de entrar en materia, quiero hacerles un pedido: vinculen con sus propios cuerpos y sientan cada una de las emociones que vienen a través de ustedes al escuchar este relato. No vayan a la mente ni al pensamiento; simplemente pregúntense qué están sintiendo en su cuerpo. ¿Tienen frío? ¿Calor? ¿Angustia? ¿Alegría? Registren todas estas emociones y sosténganlas.

Muchas veces escucho conversaciones donde se habla sobre cómo alguien “se agarró” cáncer o alguna otra enfermedad. Y mientras escuchaba esto, me preguntaba cómo sería si las enfermedades realmente nos “agarraran” como si fueran algo tangible. Salir de casa caminando o ir a trabajar y ¡boom!, te agarraste un cáncer y te lo llevas contigo.

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Las emociones y las enfermedades

Tal vez han escuchado que hay una relación entre las emociones y la enfermedad, que algunas enfermedades tienen un trasfondo emocional. Pero lo cierto es que no estoy segura de que todas las enfermedades tengan un trasfondo emocional. Puede haber algunas, unas pocas o muchas, pero no todas.

Sin embargo, les voy a contar una historia en la cual pude comprobar que esto es así. Yo soy la mayor de cuatro hermanos y a mis 18 años recibimos la noticia de que mi mamá se enfermó de cáncer de páncreas, un cáncer fulminante terminal. En ese momento me convertí en la hermana mayor responsable y me hice cargo de todo: lavar, planchar, ocuparme de mis hermanos y mantener la casa impecable.

No tenía tiempo para pensar ni sentir; simplemente tenía que hacer todo lo necesario para sobrevivir en ese momento tan difícil. Recuerdo no haber llorado mucho por su muerte porque no me permití el tiempo para hacerlo. Fue un recurso para seguir adelante.

El descubrimiento del vitíligo

A los 18 años descubrí una manchita blanca en mi pecho cerca del corazón. No le di mucha importancia al principio, pensé que había sido por el sol o por el moñito de la bikini. Pero pasaron los días, las semanas y los meses, y la mancha seguía ahí.

Fui al dermatólogo y me diagnosticaron vitíligo. Me dijeron que no había tratamiento efectivo y que debía resignarme a quedarme totalmente blanca. Sin embargo, mi espíritu innovador me llevó a buscar otras soluciones. Probé todo tipo de cremas, tratamientos y terapias, pero con resultados casi nulos.

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Un día alguien me dijo que mi cuerpo quería decirme algo, que había algo que no estaba queriendo mirar ni enfrentar. Fue entonces cuando empecé a darme cuenta de la importancia de hacernos cargo de nuestras emociones y permitirnos sentirlas.

El poder del autoconocimiento

Descubrí las constelaciones familiares y comprendí que no era casualidad que mi piel, el órgano más extenso del cuerpo humano, estuviera reflejando mis emociones internas. La piel nos permite sentir el calor, el frío, una caricia o un golpe. Es nuestro contacto con el exterior.

Aprendí a atar los cabos y me di cuenta de que en aquellos 18 años no había sentido muchas cosas relacionadas con la pérdida de mi mamá. No me había dado cuenta de todas las experiencias que ella se perdería: verme crecer, conocer a mis hijos o estar presente en momentos importantes.

Comprendí la importancia de hacernos cargo de nuestras emociones y dejarlas fluir en lugar de resistirlas o guardarlas debajo de la alfombra. Todas esas emociones tienen su forma particular de manifestarse si no les permitimos ser sentidas.

La sanación desde adentro

A partir del momento en que cambié mi perspectiva y empecé a hacerme cargo emocionalmente, comenzaron a aparecer técnicas y tratamientos para sanar mi vitíligo. Hoy en día, mi piel está casi completamente recuperada, aunque aún quedan algunas pequeñas secuelas que veo con cariño.

Este proceso me enseñó que la sanación comienza desde adentro. Debemos mirarnos y autoconocernos para poder enfrentar nuestras emociones y permitirnos sentirlas plenamente. Vivimos en un mundo que nos distrae de esto, donde nos han dicho desde pequeños que no lloremos, que no tengamos miedo.

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Pero el llanto y las emociones son parte de nuestra esencia humana. No debemos negarlas ni reprimirlas; al contrario, debemos abrazarlas y aprender de ellas.

Aprendí que la enfermedad no siempre tiene un trasfondo emocional, pero nuestras emociones pueden afectar nuestra salud física. La sanación comienza cuando nos permitimos sentir todas nuestras emociones y nos hacemos cargo de ellas.

No olvidemos nunca que vinimos a este mundo a sentir, a experimentar cada emoción intensamente. No dejemos que nada ni nadie nos distraiga de esa misión tan hermosa e importante.

Muchas gracias por acompañarme esta noche.

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