El futuro de la educación: ¿Adiós al docente en el aula?

¿Que tal, amigo? Recientemente vi una charla TED que me dejó pensando en el valor que los profesores universitarios ofrecemos en la era de los cursos en línea y la inteligencia artificial. El ponente, una socóloga y experta en desarrollo humano, nos invitó a reflexionar sobre qué estamos entregando en nuestras aulas y cómo podemos alinear el currículum a las expectativas de los estudiantes. Además, nos

Hola, ¿cómo estás? Hoy quiero compartir contigo un video de una charla Tedx que acabo de ver y que me ha dejado realmente impresionado. La charla fue presentada por Beatriz Hasbún, una experta en innovación y procesos de aprendizaje. En su discurso, Beatriz nos habla sobre una técnica llamada “impulsores de mejorar” que utiliza en el proceso de ideación para generar nuevas ideas a partir de las existentes.

Los impulsores de mejorar

Beatriz explica que los impulsores son tarjetitas con instrucciones que se aplican a ideas ya existentes para generar nuevas propuestas. Uno de estos impulsores es la sustracción, donde se quita un elemento o componente a una idea para crear algo nuevo.

Para ilustrar esto, Beatriz utiliza un ejemplo muy interesante: ¿qué pasaría si sacamos al profesor del aula? Esta pregunta deja de ser solo un ejercicio prospectivo cuando vemos cómo la inteligencia artificial está transformando la educación. Hoy en día, tenemos profesores virtuales capaces no solo de enseñarnos vocabulario y gramática, sino también corregir nuestra pronunciación y permitirnos tomar clases cuando queramos y donde queramos.

Leer también:  Arte emocional: el potencial de la Ciencia de Datos

La revolución digital en la educación

Efectivamente, las aulas están cambiando rápidamente gracias al avance tecnológico. Existe una gran cantidad de contenido disponible en línea y más universidades están ofreciendo cursos en formato virtual. Según Beatriz, hay más de 81 millones de estudiantes inscritos en cursos en línea y más de 800 universidades con al menos un curso en formato virtual. Ante esta realidad, nos preguntamos cuál es el valor agregado que estamos entregando en la experiencia universitaria si el contenido ya está disponible en línea.

Beatriz comparte una anécdota personal para ilustrar este punto. Cuando ella decidió estudiar sociología a los 17 años, su motivación era cambiar el mundo. Sin embargo, durante sus primeros años de universidad, se dio cuenta de que no sabía realmente qué hacía un sociólogo ni cómo aplicar lo que aprendía en el aula para transformar la sociedad. Esto es aún más grave cuando consideramos que muchos trabajos realizados durante la carrera carecen de relevancia y solo interesan al estudiante y su grupo de trabajo.

Aprendizaje y servicio

Ante este problema, Beatriz plantea una invitación: ¿cómo podemos acercar los desafíos del entorno a nuestras aulas? La respuesta está en una metodología llamada “aprendizaje y servicio”. Esta metodología consiste en vincular los contenidos curriculares con las necesidades del entorno, ya sea emprendedores, servicios públicos o el tercer sector. De esta manera, no solo mejoramos la experiencia de aprendizaje de los estudiantes, sino que también brindamos un beneficio a la comunidad.

Beatriz destaca que esta metodología no solo es un desafío para las universidades, sino también para las empresas. Las nuevas generaciones buscan un propósito transformador en su trabajo y las empresas están preocupadas por retenerlas ofreciendo más que simplemente un salario.

Leer también:  Aprendizaje reflexivo en sanidad: innovación y experiencia

Cambiando nuestra forma de enseñar

La implementación de aprendizaje y servicio implica un cambio en la forma en que enseñamos. Ya no podemos ser meros transmisores de conocimiento, ya que este está disponible en la nube. Lo que sí aporta valor es poder orientar a los estudiantes en el manejo de la incertidumbre y las habilidades relacionales necesarias para aplicar ese conocimiento en situaciones reales.

Beatriz nos invita a reflexionar sobre cómo podemos innovar nuestras cátedras y utilizar el aprendizaje activo para vincular el currículum con las necesidades reales de la sociedad. No importa cuál sea nuestra materia, siempre hay una manera de implementar esta metodología y generar un impacto positivo tanto en nuestros estudiantes como en la comunidad.

En conclusión, Beatriz Hasbún nos ha mostrado la importancia de utilizar técnicas como los impulsores de mejorar y el aprendizaje y servicio para transformar nuestras aulas y brindar una experiencia educativa más significativa. El contenido ya está disponible, pero lo que realmente marca la diferencia es cómo aplicamos ese conocimiento en el mundo real. Debemos dejar atrás trabajos sin sentido e incentivar a nuestros estudiantes a tener un propósito transformador desde el inicio de su formación académica.

A través del aprendizaje y servicio, podemos ayudarles a desarrollar destrezas prácticas mientras contribuimos al bien común. Esta nueva forma de enseñanza no solo beneficia a los estudiantes, sino también revitaliza nuestro rol como docentes al convertirnos en guías capaces de enfrentar los desafíos profesionales del siglo XXI.

Te invito a reflexionar sobre cómo podemos implementar estas ideas en nuestras cátedras y generar un cambio significativo en la educación. No importa cuál sea nuestra disciplina, siempre hay una manera de innovar y vincular el currículum con las necesidades reales de la sociedad. Juntos, podemos transformar nuestras aulas y formar una generación de profesionales comprometidos con el cambio.

Leer también:  Hospitales divertidos: ciencia para niños

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.