El Futuro del Amor y el Sexo: Liberación Sexual y Libertad de Prejuicios

Hola, amigo! Hoy quiero contarte sobre una charla TED que vi y que me ha dejado pensando en el futuro y en la liberación sexual. La ponente se llama Noemí Casquet, una periodista y escritora especializada en sexualidad, que nos transmitió la necesidad de naturalizar el sexo a través de su experiencia.

Me pareció increíble cómo Noemí habló de las libertades individuales,

Hola, soy Noemí Casquet y hoy quiero compartir contigo algo que ha cambiado mi forma de ver el sexo y las relaciones. Hace unos años, me sumergí en el mundo de las aplicaciones para ligar y descubrí una nueva forma de conectarme con otras personas. Parecía tan fácil, solo tenía que deslizar mi dedo sobre la pantalla y decidir si me gustaba alguien o no. Pero pronto me di cuenta de que estos encuentros eran superficiales y vacíos.

Quedábamos, tomábamos algo rápido, me daba igual su mente porque solo necesitaba su cuerpo. Nos dirigíamos a su casa, nos desnudábamos rápidamente y teníamos un encuentro sexual sin conexión emocional real. Era una consumidora de personas, viviendo en lo que llamo “la cultura del aquí te pillo, aquí te empotro”. Esta cultura se caracteriza por la inmediatez en los encuentros sexuales, la falta de implicación emocional y la falta de estabilidad en las relaciones.

Pero todo esto comenzó a dejarme vacía e insatisfecha. Me preguntaba por qué seguía sintiéndome así a pesar de tener acceso a tantas experiencias sexuales diferentes. Fue entonces cuando descubrí el poder del autoplacer femenino.

La revolución del autoplacer

Me compré un estimulador de clítoris y experimenté orgasmos intensos en tan solo 60 segundos. Mis días comenzaron a girar alrededor del placer personal: me masturbaba al menos una vez al día dedicándole solo dos minutos. Nunca antes había experimentado tanto placer en tan poco tiempo. Además, en ese momento, también me sumergí en la cuarta ola del feminismo y descubrí la revolución de los juguetes sexuales.

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Escuchaba a influencers de todo el mundo hablar abiertamente sobre la masturbación femenina y cómo las mujeres debían tomar el control de su propio placer. Me sentía empoderada por este discurso feminista, pero al mismo tiempo me di cuenta de que seguía atrapada en viejas conductas y patrones sexuales.

La carga sexual masculina

Fue entonces cuando me pregunté: ¿qué pasa con los hombres? Me habían dicho que ya estaban empoderados, pero al hablar con varios hombres entendí la presión que ellos también enfrentan en cuanto al sexo: el tamaño del pene, la erección, la eyaculación, el rendimiento… Tenían que leer señales y conocer las zonas erógenas. Me di cuenta de que si bien se reivindicaba mucho el placer femenino, aún existían muchos tabúes y estereotipos sobre la sexualidad masculina.

En ese momento comprendí que todavía vivimos en una sociedad donde el sexo es un tabú. Y eso no tiene sentido para mí. El sexo debería ser algo natural y libre de prejuicios. No deberíamos buscar normalizarlo, sino naturalizarlo. Porque lo normal está determinado por normas sociales impuestas desde una estructura externa a nosotros.

Mitos e idealizaciones

También me di cuenta de cómo como mujer estaba mitificada: siempre tenía que oler bien y estar depilada; mi cuerpo debía ser suave y perfecto. Pero me di cuenta de que lo importante no era si estaba “buena” según los estándares impuestos, sino que estaba viva y tenía un cuerpo capaz de vivir experiencias y sentir sensaciones.

Además, antes vivía en una intensidad vertical: un día estaba feliz, al siguiente triste. Esta intensidad resultaba tóxica para mí. Pero descubrí la intensidad horizontal, donde encontré equilibrio y profundidad en mis experiencias sexuales y emocionales.

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Construyendo el futuro del sexo

En este proceso de autoconocimiento, me planteé cómo quería que fuera mi futuro en el sexo. Quería ser más consciente y dejar atrás la dependencia de ciertas técnicas o juguetes sexuales para experimentar placer. Aprendí a comunicarme abiertamente sobre mis deseos y necesidades porque nadie puede leer mi mente.

También reflexioné sobre cómo quería que fueran mis relaciones amorosas. Descubrí el poliamor como una alternativa válida para mí, basada en la empatía, la comunicación, la confianza, el respeto y el amor mutuo. Me alejé del amor romántico tóxico y las medias naranjas; busqué crecimiento personal e igualdad en mis relaciones.

Desmontando mitos sociales

Pero lo más importante fue darme cuenta de quién se beneficia realmente del adoctrinamiento social en cuanto al sexo: aquellos que quieren mantener el sistema vigente, preservar la hegemonía y seguir manipulándonos individualmente.

La pirámide se sostiene por la base, y yo no quería estar en la cima. Quería actuar en colectivo, porque si los cimientos tiemblan, el sistema cae. Por eso te digo: plantéate para qué vives y para quién lo estás haciendo. El sexo ha sido una herramienta censurada durante mucho tiempo, pero es hora de preguntarnos por qué.

El futuro está en nuestras manos y debemos reclamarlo. No permitas que nadie te quite tu poder sexual y recuerda que solo vivimos una vez. Depende de ti aprovechar al máximo esta experiencia maravillosa.

En resumen, mi experiencia con las aplicaciones de ligar me llevó a darme cuenta de la vacuidad de los encuentros sexuales sin conexión emocional real. Descubrí el poder del autoplacer femenino y cómo este puede empoderarnos como mujeres.

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También comprendí que los hombres también enfrentan presiones y estereotipos sexuales, aunque muchas veces se ignoren o minimicen estos aspectos.

Aprendí a desafiar los mitos sociales sobre la belleza femenina y a valorar mi cuerpo por su capacidad de experimentar placer y sensaciones.

Asimismo, reflexioné sobre mis relaciones amorosas e incorporé valores como la empatía, la comunicación, el respeto y el crecimiento mutuo.

Pero lo más importante fue darme cuenta del interés detrás del adoctrinamiento social en cuanto al sexo: mantenernos manipulables e individualistas para preservar la hegemonía del sistema.

Por eso, te invito a cuestionar y desmontar los tabúes sobre el sexo, a reclamar tu poder sexual y a vivir de forma consciente y plena. El futuro está en nuestras manos.

Recuerda que solo vivimos una vez. Depende de ti aprovechar al máximo esta experiencia maravillosa.

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