El parto bajo medicación: descubre los efectos asombrosos y desconocidos

Hola, amig@! Hoy te contaré sobre una charla TED que te dejará alucinado. Descubre cómo drogas naturales pueden alterar la conciencia durante el parto. Sigue leyendo y no te arrepentirás!

En una noche de invierno, en el asiento trasero de un lujoso auto al costado de una villa en Buenos Aires, se desarrollaba una escena que parecía sacada de una película. Vidrios empañados, gemidos y algunos gritos resonaban desde adentro del vehículo. Patrulleros y narcotraficantes merodeaban por los alrededores. En medio de todo esto, había una mujer desnuda arrodillada en el asiento trasero, frente a ella, una tarta recién horneada reposaba sobre la luneta trasera. Estaba viviendo un eterno parto multiorgásmico.

Esta experiencia surrealista pero verídica fue completamente opuesta al primer parto que presencié como estudiante de partería en un hospital. Lleno de emoción e ilusión por ser parte del milagro del nacimiento, me encontré con una situación impactante: la mujer estaba acostada boca arriba sobre una camilla, con las piernas atadas colgando de unas tiras de cuero y un goteo endovenoso acelerando el parto. Había alguien apretándole el vientre como si fuera un tubo de pasta dental y cortaron su vagina sin piedad.

Fue entonces cuando me di cuenta de que este no era un parto común y corriente; era uno estándar, sin complicaciones aparentes. Aunque temí por la vida de la mujer debido a la cantidad excesiva de sangre que salía mientras ella hacía fuerza y le separaban los genitales como si quisieran abrirle la boca al tamaño de un pomelo.

Cuando finalmente la cabeza del bebé asomó, quien asistía el parto lo tomó y tironeó hasta que salió por completo. El bebé se veía azul y flácido, colgando de las manos de otra persona que rápidamente lo envolvió en una manta antes de acercárselo a la madre por un breve momento. Luego se lo llevaron para ponerlo en observación mientras la madre quedaba sola en un pasillo, agotada y con los brazos vacíos.

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En ese momento, me sentí vacía y desorientada. A medida que pasaban los años y presenciaba cientos y miles de nacimientos, siempre me surgían las mismas preguntas: ¿era necesario usar medicación para acelerar el parto? ¿Era correcto apretarle el vientre a las mujeres y cortarles sus genitales? ¿Habría sido más fácil parir estando sentadas o agachadas?

La importancia del entorno

Para encontrar respuestas a estas preguntas, decidí viajar a Canadá para pasar algunas semanas junto a colegas parteras. Allí pude ver cómo las mujeres tenían la libertad de probar diferentes posiciones durante el parto: sentarse, agacharse, caminar; siempre acompañadas por alguien querido. Podían abrazarse, acariciarse mutuamente e incluso darse baños de inmersión para aliviar el dolor.

Incluso había algunas mujeres que optaban por ponerse en posición de cuatro patas durante el parto. Al principio me pareció un poco extraño, pero luego entendí que seguimos siendo hembras mamíferas, a pesar de pedir delivery o usar WhatsApp.

Este fue mi primer contacto con el parto natural, sin inhibiciones y lejos de casa. Les confieso que probé las “drogas” del parto natural y me volví adicta a ellas, especialmente a la oxitocina. Esta poderosa sustancia, que fabricamos en nuestro cerebro y viaja por la sangre, se encuentra presente en altas concentraciones cuando nos abrazamos, acariciamos o compartimos momentos placenteros con otros.

Pero los beneficios de la oxitocina van más allá de la sexualidad humana y el mundo de la maternidad. Esta hormona previene enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial y cáncer. Además, nos impulsa a sentir estados emocionales de plenitud y calma que nos brindan confianza para establecer vínculos afectivos libres de violencia.

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La oxitocina también dispara la producción de betaendorfinas, unas potentes calmantes similares al opio. Estas endorfinas recompensan el cansancio físico y el gran esfuerzo del parto con estados elevados de energía, bienestar y alegría. De ahí su título como “hormonas de la felicidad”.

Otra hormona importante durante el parto es la prolactina. Esta hormona induce un estado de ternura hacia el bebé en la madre pero también actúa como una tigresa protectora hacia su entorno. La prolactina permite el cuidado y supervivencia del niño e incluso protege a los niños contra la violencia familiar.

Por último, la adrenalina entra en escena durante el final del parto. Esta hormona nos pone alerta, acelera los latidos del corazón y protege al bebé de posibles daños durante su paso por el canal de parto.

La importancia de cómo nacemos

Todas estas hormonas, conocidas como las “hormonas del amor”, se generan en altísimas concentraciones durante el parto y el nacimiento. Como un perro mojado que se sacude, impregnan a todas las personas que están cerca compartiendo ese momento.

Pero para que estas sustancias puedan activarse y fabricarse adecuadamente, es necesario contar con entornos de privacidad e intimidad donde la mujer se sienta respetada, segura, cuidada y en confianza. Esto es posible en lugares más parecidos a un té que a un quirófano.

Más allá de esta explicación científica y lógica sobre las hormonas del parto, creo profundamente que el modo en que nacemos tiene un impacto significativo en nuestras vidas. Michel Odent, un médico francés especializado en obstetricia y anestesia, ha escrito extensamente sobre este tema.

Odent sostiene que para cambiar al mundo primero debemos cambiar la forma de nacer. Puedes pensar que no puedes hacer nada con esta información, pero si puedes cambiar la forma de nacer de alguien más, eso repercutirá no solo en su vida sino también en nuestra sociedad.

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Cambiar la forma de nacer es una tarea fundamental para mejorar nuestra sociedad. El parto natural, sin intervenciones médicas innecesarias, permite que las hormonas del amor se activen y fabriquen en altas concentraciones tanto en la madre como en el bebé.

Estas hormonas nos brindan estados emocionales de plenitud y calma, nos protegen contra enfermedades y nos permiten establecer vínculos afectivos libres de violencia. Además, el parto natural favorece un desarrollo neurológico normal en los bebés.

Por eso, es importante cuestionar la epidemia de cesáreas en nuestro país y promover un cambio hacia una tasa más acorde a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. Debemos evitar el uso indiscriminado de medicación artificial durante el parto y fomentar entornos respetuosos e íntimos donde las mujeres se sientan seguras y cuidadas.

Cambiar la forma en que nacemos puede cambiar nuestras vidas y tener un impacto positivo en nuestra sociedad. Así que recordemos siempre: cómo nacemos importa.

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