El poder del juego para empoderar estudiantes

¿Te gustaría aprender sobre el poder del juego para el empoderamiento de estudiantes? ¡Pues estás en el lugar correcto! He visto una charla TEDx super interesante protagonizada por Dina, una emprendedora social mexicana apasionada por el juego como herramienta educativa.

¡Hola! Hoy quiero compartir contigo algo increíble que vi en un video de una charla TEDx. Se trata de una charla impartida por Dina Buchbinder, quien nos cuenta una experiencia conmovedora que presenció en el parque mientras su hija jugaba. Esta historia me hizo reflexionar sobre la importancia de aprender a compartir y cómo puede ser una idea revolucionaria para cambiar el mundo.

La charla comienza con Dina describiendo cómo su hija, Clara, es un poco tímida para jugar con otros niños, pero un día vio a unos niños jugando con dinosaurios, ¡una de sus pasiones! Clara se acercó y les preguntó si podía unirse a ellos, pero al principio la ignoraron. Sin embargo, no se rindió y volvió a intentarlo. Finalmente, uno de los niños le prestó un dinosaurio.

Este gesto generoso hizo que Clara se sintiera satisfecha y realizada. Incluso dijo: “Cuando sea grande, a los ocho años, voy a ser maestra”. Según Dina, ella ya es una maestra en ese momento. Esta anécdota nos muestra lo gratificante que puede ser compartir.

Dina plantea la pregunta: ¿qué idea podría revolucionar el mundo? Podríamos pensar en vacunas milagrosas o soluciones para problemas globales como el acceso al agua potable o internet para todos. Pero según Dina, la idea más revolucionaria comienza aprendiendo a compartir.

Compartir es un valor antiguo pero vigente como nuestro lugar en este planeta Tierra. Aunque pueda parecer curioso o poco importante para cambiar el mundo cuando hay tanto en juego y las emociones son intensas, Dina nos dice que compartir desempeña un papel central y vital en este proceso de reimaginar la vida durante y después del COVID-19.

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Incluso los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, que incluyen erradicar la pobreza extrema, lograr una vida saludable para todos y reducir las desigualdades, no se pueden alcanzar sin compartir. La colaboración y el trabajo en equipo son fundamentales para lograr estos objetivos.

Dina nos habla sobre cómo los animales también comparten. Menciona un experimento fascinante con bonobos en el Congo. Estos primates comparten voluntariamente su comida con otros bonobos. Incluso abren las jaulas para permitirles acceder a la comida. Este comportamiento nos muestra que compartir es algo innato en nosotros.

Sin embargo, a medida que crecemos, algunos adultos dejamos de compartir o lo hacemos solo cuando nos conviene. Pero Dina nos cuenta sobre un estudio realizado por el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Alemania que revela cómo los niños aprenden a compartir a partir de los 3 años.

El estudio demostró que cuando hay colaboración entre niños y se obtienen premios como resultado, están más dispuestos a compartir. Es decir, aprenden a integrar la noción de justicia distributiva desde temprana edad. Esto demuestra que podemos seguir nutriendo esta habilidad durante toda nuestra vida.

Dina comparte su experiencia personal al dirigir una organización dedicada a la educación para compartir mediante el juego. Ella afirma que jugar y compartir son clave para desarrollar capacidades adaptativas y creativas necesarias en este mundo lleno de retos. El juego es nuestra tecnología para adaptarnos exitosamente a un mundo en constante cambio.

La organización de Dina trabaja con maestros y estudiantes para fomentar espacios de colaboración donde los niños aprenden a compartir mientras juegan. Ella menciona un juego llamado “El baile del calentamiento global”, donde los niños simulan refugiarse en una isla representada por un círculo en el suelo. A medida que el nivel del mar sube, deben buscar la próxima isla juntos, preocupándose no solo por sí mismos sino también por sus compañeros.

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Dina nos invita a abrazar este regalo evolutivo y redescubrir nuestra creatividad y capacidad de compartir. Nos inspira a pensar en cómo podemos ser como los bonobos, quienes comparten y juegan toda su vida, en lugar de ser como los chimpancés, que solo juegan cuando son niños.

En resumen, aprender a compartir puede ser una idea revolucionaria para cambiar el mundo. Compartir nos hace más felices y facilita nuestras vidas. Además, es fundamental para alcanzar grandes objetivos globales como erradicar la pobreza o luchar contra el cambio climático.

Así que te invito a reflexionar sobre cómo puedes incorporar más momentos de colaboración y compartir en tu vida diaria. Recuerda que cada pequeño acto de generosidad puede marcar la diferencia tanto para ti como para el mundo entero. ¡Compartir te hará feliz!

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