El valor de la escuela: repensando la educación

Descubre por qué Bea cuestiona el propósito de la escuela y te sorprende al decir “Para nada” en esta charla TEDx. Su enfoque pedagógico transformador te dejará pensando. ¡No te la pierdas!

¡Hola! Hoy quiero compartir contigo todo lo que he aprendido al ver un fascinante video de una charla Tedx. En esta charla, Beatriz Greco nos habla sobre la importancia de la escuela y cómo esta nos ofrece algo único y valioso. Aunque en ocasiones no nos demos cuenta, la escuela es un lugar donde ocurren cosas especiales y se tejen experiencias entre todos los involucrados.

Cuando entramos a una escuela, es como si viajáramos en el tiempo hacia nuestra infancia. Nos encontramos con olores, colores y sensaciones que quedan grabadas en nuestra piel. El olor de la madera antigua de las bibliotecas, el olor del libro nuevo que tanto anhelábamos tener, los pizarrones verdes desgastados por tanto borrar y escribir, el polvillo de tiza que siempre flota en el aire… Todos estos objetos antiguos siguen existiendo en el mundo escolar a pesar de las nuevas tecnologías.

Pero no solo son los objetos físicos los que hacen especial a la escuela. También están las interacciones humanas: salir al recreo para jugar, tocar, sudar; el silencio absoluto en clase cuando intentábamos entender problemas matemáticos imposibles; aquellos nervios y dolores de estómago antes de un examen; pero también descubrir el lenguaje y encontrar palabras para expresar nuestras emociones a través de poemas.

La autoridad constructiva

Beatriz Greco menciona algo muy interesante: la autoridad constructiva que se encuentra presente en la escuela. No se trata de una autoridad impositiva, sino de la experiencia compartida entre todos los involucrados. Walter Benjamin, un filósofo, dice que la autoridad es como un camino: podemos verlo desde lejos, pero solo experimentamos su verdadera autoridad cuando lo caminamos y enfrentamos obstáculos.

Leer también:  Desafíos educación post pandemia: Ideas innovadoras para el futuro

Este es un momento especial en el que debemos aprovechar las oportunidades que nos brinda la escuela. Es el tiempo del “kairós”, ese tiempo no cronológico ni lineal en el cual podemos interrumpir nuestra rutina y hacer algo diferente con lo que aprendemos. La escuela nos muestra cosas antiguas para entrelazarlas con lo nuevo y así construir algo complejo y valioso entre todos.

La importancia de los niños y los libros

Beatriz Greco también reflexiona sobre la importancia de los niños y los libros en la escuela. Al igual que los niños, los libros nos muestran otros mundos, historias diferentes y perspectivas nuevas. Nos ayudan a levantar la mirada hacia lo desconocido y a compartir experiencias con otros.

Pero ¿para qué sirve realmente la escuela? Beatriz Greco plantea una respuesta sorprendente: “Para nada”. No se refiere a una utilidad inmediata o instrumental, sino al hecho de que la escuela nos ofrece la oportunidad del encuentro. A través del encuentro con otros y del intercambio de palabras, aprendemos juntos sobre nuestras similitudes pero también nuestras diferencias.

El tiempo suspendido

Otro concepto interesante mencionado por Beatriz Greco es el tiempo suspendido dentro de la escuela. Es un tiempo libre, pero no libre de hacer nada, sino liberado de las exigencias y presiones del mundo exterior. En la escuela podemos suspender el tiempo y centrarnos en construir lo común, reconocer al otro y comprender su singularidad.

Beatriz Greco nos cuenta la historia de Janusz Korczak, un pedagogo polaco que dirigió un orfanato en plena guerra. Ante la violencia entre los niños, Korczak les propuso escribir cartas explicando por qué querían pelear antes de hacerlo. Esta simple acción logró disminuir los golpes y abrir paso a una comunicación más pacífica.

Leer también:  Reforma educativa: Superando desigualdad y estancamiento

La escuela como espacio democrático

En resumen, la escuela tiene el potencial de ser un espacio igualitario y democrático donde se fomenta el encuentro con el otro a través del diálogo, el afecto y el reconocimiento mutuo. No se trata solo de adquirir conocimientos académicos, sino también de desarrollar habilidades sociales y emocionales que nos ayuden a ser adultos responsables tanto con nosotros mismos como con el mundo en que vivimos.

Así que te invito a reflexionar sobre estas ideas y pensar en cómo podemos aprovechar al máximo nuestra experiencia escolar para construir un futuro mejor para todos.

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.