El valor de la frustración en la educación de los hijos

Hey, amigos! Hoy quiero compartir con ustedes algo que aprendí de una charla inspiradora sobre educación y la importancia de la frustración. ¡No te la pierdas!

Hoy quiero compartir contigo algo que acabo de descubrir en un video TEDx muy interesante. Se trata de una charla impartida por Alejandro De Barbieri, donde nos habla sobre la felicidad y cómo los padres de hoy en día estamos fallando en educar a nuestros hijos de manera adecuada.

El perro y la comida

Alejandro comienza su charla planteándonos una pregunta: ¿Cuándo es más feliz un perro? Nos da dos opciones: cuando le están por dar de comer o cuando ya le dieron de comer. Para responder a esta pregunta, nos cuenta una anécdota sobre su perro llamado Mandala.

Cuando Alejandro está por darle de comer a Mandala, el perro se da cuenta por los gestos que hace su dueño. Desde abrir el portón hasta poner la comida en el tacho, Mandala va identificando cada paso y se llena de alegría al saber que se acerca su momento. Pero lo curioso es que una vez que come, ya no le importa más Alejandro. Su felicidad ha alcanzado su clímax y ahora solo quiere dormir la siesta.

La búsqueda de la casa perfecta

Luego, Alejandro nos plantea otra pregunta: ¿Cuándo es más feliz su mujer Marcela? Cuando estaban buscando una casa para mudarse o cuando finalmente encontraron la casa ideal y se mudaron. La respuesta es sorprendente: Marcela era mucho más feliz mientras buscaban la casa.

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Durante ese proceso, ella estaba entusiasmada enviando correos electrónicos con ideas para reformas y cambios en cada posible casa. Había una ilusión y expectativa en el aire que hacían que su nivel de felicidad fuera alto. Sin embargo, una vez que encontraron la casa y se mudaron, ese nivel de felicidad cambió.

Esperar para ser feliz

Alejandro continúa su reflexión contándonos una anécdota personal de cuando era niño. Él y su hermano Juan Andrés le pidieron a su padre una bicicleta. Su padre les dijo que pidieran la bicicleta a Papá Noel y ellos esperaron todo el año con esa ilusión en sus corazones.

Cuando llegó la Navidad, Alejandro y Juan Andrés recibieron un triciclo en lugar de las bicicletas que tanto deseaban. A pesar de esto, Alejandro agradeció a su padre siguiendo lo que le había enseñado: siempre dar las gracias por lo que te toca.

Aquí es donde Alejandro nos hace reflexionar sobre cómo nuestros padres nos educaron en comparación con cómo estamos educando nosotros ahora a nuestros hijos. En aquel entonces, se vivía en la sociedad de la pobreza, donde se sabía que no se podía lograrlo todo pero se disfrutaba lo poco que se tenía.

Hoy en día vivimos en la sociedad de la abundancia, donde queremos tenerlo todo sin importar el tiempo o el esfuerzo necesario para conseguirlo. Nos hemos acostumbrado a obtener instantáneamente lo que deseamos sin aprender a valorarlo realmente.

La sobreprotección como forma de maltrato

Alejandro plantea un problema muy actual: los padres de hoy en día estamos sobreprotegiendo a nuestros hijos. Nos preocupa más su posible dolor y sufrimiento que permitirles aprender de sus propias experiencias. Nos da miedo que se caigan, que fracasen o que sientan frustración.

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La sobreprotección es como una forma de maltrato encubierto, ya que anulamos la autoestima, independencia e iniciativa de nuestros hijos al hacer cosas por ellos que podrían hacer por sí mismos. Esto repercute negativamente en su desarrollo emocional y psicológico.

El coraje de ser adultos

Alejandro nos invita a tener el coraje y la humildad de ser adultos. Agradecer a nuestros padres por lo que hicieron con las herramientas que tenían en ese momento y dejar atrás la idea de querer cambiar nuestra infancia.

Ser adulto implica tener el valor para decir “no” cuando es necesario y ayudar a nuestros hijos a enfrentar sus frustraciones. Debemos permitirles experimentar el sufrimiento como parte del aprendizaje y crecimiento personal.

La fórmula de la felicidad

Ahora llegamos al punto clave de esta charla: ¿cuál es la fórmula para alcanzar la felicidad? Según Alejandro, esa fórmula reside en dos aspectos fundamentales:

  1. Nuestros hijos deben ver felices a sus padres
  2. Nosotros debemos tener el coraje de ser adultos y ayudarlos a enfrentar sus frustraciones

El mejor tutorial de felicidad para nuestros hijos es nuestra propia actitud y forma de enfrentar la vida. Si les transmitimos alegría, gratitud y resiliencia, ellos aprenderán a ser felices por sí mismos.

Alejandro De Barbieri nos ha dejado una gran reflexión acerca de cómo estamos educando a nuestros hijos en la sociedad actual. La sobreprotección y el miedo al sufrimiento están impidiendo que crezcan como personas autónomas y felices.

Debemos tener el coraje de ser adultos, de decir “no” cuando es necesario y permitirles enfrentar sus propias frustraciones. Solo así podremos enseñarles el verdadero valor del esfuerzo, la gratitud y la perseverancia en busca de la felicidad.

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Es hora de cambiar nuestra forma de educar y darles a nuestros hijos las herramientas necesarias para enfrentarse al mundo con confianza y determinación. ¡La felicidad está en nuestras manos!

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