Emociones y empatía: claves para el futuro – Descubre las enseñanzas de una apasionada experta en liderazgo y resolución de conflictos

Hola, amigo! Hoy quiero contarte sobre una charla TED muy interesante que acabo de ver. Se trata de una ponente llamada Carolina Hidalgo Herrera, una mujer apasionada y con una trayectoria impresionante

La primera vez que me tocó dar un discurso político fue una experiencia inolvidable. Fue el 2 de mayo, en la rendición de cuentas del presidente saliente. La atmósfera era fría y sombría, todos vestían de negro y predominaban los rostros masculinos. Había un silencio profundo en la sala cuando me tocó hablar.

Me acerqué al podio y noté un detalle curioso: el micrófono estaba demasiado alto para mí. Tuve que pedir un banquito para poder subirme y hablar con claridad. En ese momento, me di cuenta de algo importante: la política tradicional no estaba diseñada para mujeres como yo, que aspiraban a estar a la altura de la presidencia de la asamblea legislativa.

Humanizar la política

En mi charla TEDx quiero compartir con ustedes una idea clave: hay que humanizar la política si queremos lograr verdaderos cambios en nuestra sociedad. Pero ¿qué significa esto? Implica tener conciencia de nuestras emociones, porque son absolutamente humanas y compartidas por muchos animales.

Voy a mencionar dos emociones fundamentales: el miedo y el enojo. El miedo surge cuando sentimos que nuestro sistema de supervivencia está en riesgo o experimentamos cambios significativos en nuestra vida cotidiana. A menudo nos aferramos a lo conocido por temor a lo desconocido, incluso cuando sabemos que es necesario cambiar.

Por otro lado, el enojo es una emoción natural que compartimos con los animales. Surge cuando no nos sentimos visibles ni reconocidos por nosotros mismos o por los demás. Es una respuesta a la falta de claridad y comprensión en nuestras vidas.

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Es importante recordar que estas emociones no son permanentes, sino que cambian, evolucionan y se mueven. Sin embargo, para comenzar a transformar la política, debemos ser conscientes de su presencia en nosotros.

El poder de la empatía

Permítanme contarles una historia personal. En el Día de la Mujer, estábamos en la asamblea legislativa con un 46% de mujeres diputadas. Durante una actividad, una compañera diputada con un pensamiento radicalmente distinto al mío se acercó y me dijo: “¿Caro, qué significa ‘sororidad’?” Sororidad es un término que representa la solidaridad entre mujeres.

Tuve dos opciones frente a mí en ese momento. Podría haber compartido esa historia en Twitter y ganado fácilmente miles de likes. Pero eso hubiera arruinado parte de mi capital político y hubiera sido solo un impulso egoísta para hacerme famosa contando esa anécdota reveladora.

En cambio, elegí el camino de la empatía. Recordé las herramientas de comunicación no violenta que había aprendido y decidí aplicarlas. Primero, observé lo que estaba sucediendo: alguien que no sabía algo se acercaba a preguntarme, mostrando su vulnerabilidad y pidiendo ayuda.

Luego identifiqué los sentimientos que ella experimentaba: probablemente se sentía juzgada y preocupada por su falta de conocimiento. Por último, reconocí su necesidad insatisfecha de claridad y conocimiento. Yo tenía el privilegio de haber tenido acceso a ese conocimiento, así que ¿por qué no compartirlo?

El resultado no fue un montón de likes en Twitter, pero sí gané algo mucho más valioso: su agradecimiento y la construcción de una relación basada en la solidaridad. A partir de ese momento, pudimos llegar a acuerdos y apoyarnos mutuamente.

La política desde la colaboración

Cada día me levanto y veo las noticias sobre América Latina. Observo cómo muchos países están cada vez más polarizados, con discusiones llenas de burlas hacia personajes e situaciones políticas. Estas divisiones ponen en riesgo la economía, las finanzas y la educación de esos países.

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Sin embargo, creo firmemente que tenemos otra opción. Me viene a la mente Costa Rica en tiempos de guerra, cuando tuvimos la oportunidad de elegir entre seguir ese camino o abolir el ejército por completo. Elegimos romper paradigmas y conservar nuestra paz.

Hoy en día estamos inmersos en un contexto geopolítico complicado y peleado. Pero aún podemos tomar decisiones desde la colaboración, la solidaridad y la empatía para construir un futuro mejor.

En conclusión, mi misión es humanizar la política para lograr cambios reales en nuestra sociedad. Esto implica reconocer nuestras emociones como seres humanos fundamentales: el miedo y el enojo.

También implica practicar la empatía y la comunicación no violenta, para construir relaciones basadas en la solidaridad y el apoyo mutuo. Y finalmente, nos invita a tomar decisiones desde la colaboración y la comprensión, en lugar de caer en las trampas de la polarización.

¿Quiénes se suman a esta misión conmigo?

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