Encuentra la verdadera inspiración: el poder de elegir una profesión o un oficio

¿Te has sentido alguna vez fuera de lugar? Descubre el objetivo de elegir una profesión u oficio a través de la inspiradora charla TED de Miguel, escritor y editor de textos.

Hace un tiempo, un par de años, me encontré con un amigo cerca de fin de año. Estábamos charlando y él me contó que había estado en una tienda de libros y que en la fila para empacar las cosas que estaban comprando había un muchacho joven llevando uno de mis libros. En ese entonces, tenía dos libros publicados pero ninguno había sido reseñado ni recibido mucha atención. Siempre los veía acumulando polvo en las estanterías de las librerías. Esa historia me hizo cuestionarme mucho sobre el propósito del escritor y por qué decidí serlo.

Entonces, imaginé una historia en mi mente. Este chico llamado Manuel estaba comprando mi libro para regalarlo a alguien especial. Los libros no son regalos comunes como chocolates o bolígrafos que se pueden dar a cualquier persona. Por lo general, se regalan a alguien a quien conocemos y sabemos que le gusta leer. Quizás esa persona le había mostrado algún texto que le gustaba, tal vez un poema triste u obsceno.

Cuando Manuel fue a la tienda y comenzó a hojear mi libro, descubrió no solo uno sino muchos poemas tristes, obscenos y mal hablados. Entonces pensó: “Este es perfecto para esa persona”. Aunque esta versión puede no ser cierta, me gusta creerla porque me hizo comprender por qué decidí ser escritor.

La búsqueda de distracción

Volvamos atrás en el tiempo cuando yo era niño e iba al colegio durante cinco horas al día sin poder hacer nada más que estar allí encerrado entre cuatro paredes. Eran 25 horas a la semana, mucho tiempo perdido. Buscaba formas de distraerme, pero en esa época los celulares no eran tan populares y no podía llevar mi consola portátil de videojuegos al colegio debido a las reglas.

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Así que me acerqué a los libros y la música. Me gustaba leer desde pequeño, pero no sentía una gran conexión con ello. Estudié música, pero tampoco me sentía cercano a ella. Sin embargo, descubrí que cuando leía historias o escuchaba canciones, me sentía más conectado emocionalmente que cuando hablaba con mis compañeros de clase.

Tenía amigos y hablaba con gente, pero era un acto mecánico sin mucha profundidad. Era un intercambio de información vacío como decir “buenos días” al subir al minibús sin importar realmente cómo estaban esas personas o cómo era su día. En cambio, cuando leía historias o escuchaba canciones, experimentaba una empatía profunda hacia esas personas aparentemente lejanas.

El descubrimiento del arte

A medida que pasó el tiempo, fui descubriendo nuevas formas de comunicarme con estas personas “lejanas”. Me adentré en el cine, el teatro y la pintura. Estos medios se convirtieron en puentes para conectar con otros artistas y sus obras.

Pero mientras tanto, también tenía que enfrentarme a las preguntas sobre mi futuro: ¿Qué quería hacer? ¿En qué área quería especializarme? La gama de respuestas se iba reduciendo a medida que el tiempo pasaba y tenía que considerar factores como el mercado laboral y los salarios.

A pesar de todo, seguía pensando en ser escritor. Sentía que estaba fuera de lugar en comparación con mis compañeros, pero encontraba consuelo en la lectura y la escritura. Pero esta sensación de estar desubicado se volvió más fuerte cuando ingresé a la universidad y tuve que enfrentarme nuevamente a preguntas sobre mi carrera y mi futuro.

El propósito del escritor

Cuando me pidieron hablar hoy, me dijeron que tenía que llegar al menos a una persona aquí presente. Y sé que hay muchas personas aquí hoy satisfechas con sus decisiones profesionales y académicas, lo cual es genial. Pero también sé que hay otros, como yo en su momento, quienes se sienten fuera de lugar.

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Quiero decirles a esos últimos: no están solos. A lo largo de la historia, ha habido muchas personas desubicadas como nosotros. Personas con intereses diferentes e ingenuos en apariencia, pero aún así siguieron haciendo lo que decidieron hacer por muchas razones.

Una de esas razones era poder comunicarse con otras personas “fuera del lugar”, dejar rastros para aquellos que también se sentían diferentes o perdidos. La historia de Manuel comprando mi libro me hizo entender eso: quería ser escritor para poder comunicarme con otros e inspirarlos diciéndoles “no estás tan fuera de lugar” o al menos recordándoles que no son los únicos.

A veces nos sentimos fuera de lugar en un mundo que parece no entender nuestros intereses y pasiones. Pero a lo largo de la historia, ha habido personas como nosotros, desubicadas pero decididas a seguir su camino. La escritura y el arte nos brindan una forma de comunicarnos con aquellos que también se sienten diferentes. No estás solo, y tu voz puede ser un rastro para otros que buscan su lugar en este mundo.

Así que no te preocupes si tus libros están acumulando polvo en las estanterías o si tus obras no son ampliamente reconocidas. Lo importante es poder conectarte con otras personas y transmitirles esa sensación de pertenencia. Porque al final del día, todos estamos buscando nuestro lugar en este vasto universo.

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