Ética y decisiones: Cómo administrar incertidumbres para alcanzar el éxito

Héctor Zagal nos habla sobre las emociones y el éxito en su charla TED. Descubre cómo nuestras habilidades intelectuales y nuestra actitud pueden influir en nuestra vida. No te pierdas este fascinante artículo donde resumimos las lecciones aprendidas de esta inspiradora charla.

¡Hola! Hoy quiero compartir contigo algo muy importante que aprendí en una charla TEDx. El ponente, Héctor Zagal, es profesor de filosofía en la Universidad Panamericana y nos habló sobre la gran empresa de nuestra vida: nuestra propia felicidad.

Comenzó su charla con una anécdota relacionada con la comida. A él le encanta hablar de comida y ver programas sobre el tema. Un día vio un reto en el que varios chefs de primer nivel tenían que hacer la mejor cena posible utilizando únicamente ingredientes de una tienda de conveniencia, con un presupuesto muy limitado y en pocos minutos. Mientras él admitió que probablemente solo podría hacer una simple sincronizada (una especie de quesadilla) con jamón y queso, uno de los chefs sorprendió a todos al crear un plato delicioso utilizando tortillas, jamón, manzanas, azúcar y aguardiente para flamear los ingredientes.

Esta historia hizo reflexionar a Héctor sobre las habilidades y recursos necesarios para enfrentar los retos. En este caso, los recursos eran iguales para todos los chefs, pero lo que marcó la diferencia fue la creatividad y habilidad del chef ganador. Esto nos lleva a pensar en cómo podemos enfrentar los desafíos de nuestras vidas cuando no tenemos control total sobre las circunstancias.

Lo que está en nuestro poder

Héctor mencionó una enseñanza del filósofo griego Aristóteles: “La vida es como ser un zapatero al que le envían un trozo de piel”. El zapatero no puede elegir la calidad de la piel que recibe, pero tiene que hacer los mejores zapatos posibles con ese trozo. Un mal zapatero arruinará incluso un buen trozo de piel, mientras que un buen zapatero podrá hacer algo decente incluso con una piel mala. En otras palabras, hay aspectos de nuestra vida que no podemos controlar, como nuestro lugar de nacimiento o nuestra edad, pero lo importante es concentrarnos en aquello que sí está en nuestro poder.

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Aristóteles nos invita a hacernos dueños de nosotros mismos a través de la virtud. La virtud son esos hábitos y habilidades mediante los cuales nos convertimos en dueños de nuestras propias emociones. Cuando logramos controlarnos a nosotros mismos, tenemos más posibilidades de éxito en la vida.

En medio del contexto actual marcado por la pandemia, este mensaje cobra especial relevancia. No podemos controlar la pandemia en sí misma, pero sí podemos controlar cómo enfrentamos esta situación y cómo nos adaptamos a ella.

El capitán del barco

Héctor utilizó una metáfora marinera para ilustrar su punto: “Imaginemos que estamos en un barco y el capitán no puede controlar los vientos ni las corrientes marinas”. Sin embargo, el capitán puede decidir cómo desplegar las velas y manejar el timón. Si el capitán se deja llevar por las circunstancias sin tener fuerza de voluntad para resistir durante una tormenta, el barco probablemente se hundirá. Por otro lado, si el capitán es dueño de sí mismo y tiene la habilidad de tomar decisiones inteligentes, podrá guiar el barco hacia un puerto seguro.

En nuestra vida, también existen dos tipos de personas: aquellas que se hacen dueñas de sí mismas y forjan su carácter a través de la virtud, utilizando sus emociones para impulsarlos en la dirección que desean; y aquellas personas cuyo carácter es frágil y está modelado por las circunstancias. Estas últimas son como veletas que cambian constantemente de dirección según las corrientes externas.

Las virtudes morales e intelectuales

Héctor también habló sobre las virtudes morales e intelectuales. Las virtudes morales nos ayudan a ser dueños de nosotros mismos, mientras que las virtudes intelectuales nos permiten interpretar el mundo de la mejor manera posible. En medio de la incertidumbre, necesitamos administrar nuestras emociones y tener habilidades para enfrentar los hechos con sabiduría.

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La ética aristotélica no es más que una estrategia para ser felices en medio de la incertidumbre. La pandemia ha demostrado lo rápido que pueden cambiar nuestras vidas en cuestión de días o semanas. Por eso, es fundamental aprender a ser felices incluso cuando las circunstancias son difíciles.

Aprendí mucho del video TEDx impartido por Héctor Zagal. Nos recordó que aunque hay aspectos en nuestra vida que no podemos controlar, podemos hacer mucho enfocándonos en lo que sí está bajo nuestro poder: nuestras emociones y habilidades intelectuales. Debemos hacernos dueños de nosotros mismos a través de la virtud, utilizando nuestras emociones como impulso para alcanzar el éxito. La ética aristotélica nos enseña a administrar la incertidumbre y a encontrar la felicidad en medio de los desafíos.

Recuerda lo que decía el cantante: “Atrévete a saber”. Atrévete a ser feliz y a enfrentar los retos de la vida con valentía y sabiduría.

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