Explorando un mundo sin género: desafiando las normas

Hoy vengo a contarte sobre una charla TED que acabo de ver y estoy emocionado por compartir contigo. La ponente es una psicóloga especializada en psicología clínica y educativa, y te aseguro que sus ideas son fascinantes! En esta charla, ella nos reta a cuestionar nuestras etiquetas y preguntarnos qué sucedería si no las utilizáramos. ¿Te imag

¡Hola! Hoy quiero compartir contigo algo que me ha dejado pensando y reflexionando profundamente. Recientemente, tuve la oportunidad de ver una charla TEDx muy interesante impartida por Amalia Díaz. En esta charla, Amalia nos lleva a cuestionar nuestras ideas preconcebidas sobre el género y cómo este influye en nuestra percepción del erotismo.

La influencia social en la erótica

Amalia comienza su charla planteándonos una pregunta intrigante: ¿crees que es más erótico ver un pecho en una sociedad que en otra? Nos hace reflexionar sobre cómo nuestras percepciones del erotismo están moldeadas por nuestro entorno social y cultural.

Nos habla de las teorías biologicistas que explican nuestra conexión con el pecho materno, la liberación de oxitocina al verlos y cómo esto ha sido fundamental para nuestra supervivencia como especie. Sin embargo, también nos hace notar que estas teorías pueden sesgar nuestra visión del erotismo.

Amalia continúa preguntándonos por qué consideramos unos labios más eróticos que un codo o por qué ciertas prendas de vestir son consideradas sensuales en algunas culturas pero no en otras. Nos invita a reflexionar sobre cómo el erotismo es socialmente construido y aprendido.

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Género: un constructo social

A continuación, Amalia nos adentra en el concepto de género como un constructo social-cultural flexible. Nos explica cómo nuestras sociedades categorizan lo que debe ser, hacer, desear y parecer un hombre o una mujer, estableciendo roles y estereotipos de género.

Nos hace notar que estos roles y estereotipos determinan nuestras características físicas y psicológicas, así como nuestros gustos y preferencias. Amalia nos recuerda que somos seres sociales que necesitamos pertenecer a algo y alguien, lo cual nos lleva a adoptar identidades de género específicas.

Imaginando una sociedad sin género

Amalia plantea la interesante idea de cómo sería vivir en una sociedad sin género. Nos invita a imaginar la libertad de ser, hacer y desear independientemente del género al que pertenezcamos. Señala que existen culturas en las cuales se reconocen terceras opciones de género, como los “muxe” en México o los “two-spirit” en América del Norte.

Nos habla también sobre su propia experiencia personal como mujer cisgénero (identificada con el sexo asignado al nacer) y cómo ha cuestionado las expectativas impuestas por la sociedad basadas en su género. Nos cuenta cómo se ha sentido irritada por estas expectativas y cómo ha soñado con vivir sin género.

La historia de Sam: un viaje hacia la identidad

Durante su charla, Amalia comparte la historia de Sam, una persona transgénero no binaria. Sam relata su búsqueda personal desde los 14 años para entender su identidad de género. Finalmente encuentra el término “género fluido”, aunque admite no creer mucho en las etiquetas pero reconoce que fue necesario para sentirse comprendida y existir.

Amalia destaca una frase impactante que Sam le dijo: “lo que no tiene nombre no existe”. A partir de ahí, Sam ha evolucionado en su identidad de género y se define como una persona no binaria transgénero. Su historia nos muestra la importancia de escuchar y comprender las experiencias individuales desde la normalidad más absoluta.

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Reflexiones sobre la identidad de género

Tras escuchar a Sam y reflexionar sobre el tema, Amalia se plantea por qué nos cuesta tanto tener una visión más amplia sobre la identidad de género. Nos hace notar que cada uno de nosotros ha tenido que luchar contra los estereotipos de género impuestos en algún momento de nuestras vidas.

Nos recuerda que términos como “transgénero”, “género fluido” o “no binario” están cada vez más presentes en nuestra sociedad. Sin embargo, aún hay resistencia a aceptar estas realidades como algo normal y válido.

A través del relato inspirador e introspectivo de Amalia Díaz, he aprendido mucho sobre cómo el género influye en nuestra percepción del erotismo y cómo este es un constructo socialmente construido. También he reflexionado sobre la importancia de escuchar las experiencias individuales sin juzgar ni valorar desde nuestra posición privilegiada.

Sueño con un mundo donde todos podamos sentarnos en las mismas sillas sin juzgar ni discriminar a nadie por su identidad de género. Un mundo donde la diversidad sea celebrada y respetada. ¿No sería maravilloso vivir en una sociedad sin género, donde cada uno pueda ser auténticamente sí mismo?

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