Formación personal y profesional en la educación universitaria del siglo XXI

¿Te has preguntado alguna vez dónde se enseña a ser persona? Descubre en esta inspiradora charla TED nuevas formas de formación universitaria y cómo aplicarlas en nuestras vidas. ¡No te lo pierdas, sigue leyendo!

Sobre el video que acabo de ver, quiero comenzar diciendo que me ha dejado con una gran cantidad de reflexiones y aprendizajes. El autor, Gustavo Gregorutti, plantea una pregunta muy interesante al inicio de su charla: ¿para qué tenemos universidades? Y aunque la respuesta parezca obvia a primera vista, nos invita a profundizar en las funciones esenciales de estas instituciones.

El primer propósito que menciona es el aprendizaje. Las universidades son lugares donde podemos adquirir conocimientos y habilidades para nuestra vida profesional. Esto nos brinda mejores oportunidades económicas y sociales, así como una mayor calidad de vida. Sin embargo, también destaca otra función igualmente importante: la investigación y generación de conocimiento.

En los últimos años, se ha desarrollado cada vez más la idea de “universidad comprometida” o “engage and university”, donde se busca integrar a la sociedad en el ámbito académico. Se trata de trabajar junto con diferentes actores sociales para transferir y enseñar mejor.

Para ilustrar esta idea, Gregorutti comparte una historia personal sobre un viaje en avión hacia Canadá. Durante el vuelo, entabla conversación con una profesora universitaria de biología llamada Andrea. Ella relata su experiencia viviendo en Costa Rica durante seis meses como parte de un intercambio estudiantil.

Andrea cuenta cómo al regresar a Estados Unidos después de vivir en una comunidad rural costarricense, experimentó un choque cultural al entrar a una tienda llena de objetos materiales en exceso. Este contraste entre la abundancia consumista y su experiencia previa le llevó a cuestionarse los valores predominantes en nuestra sociedad actual.

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A partir de esta historia, el autor observa que el modelo universitario imperante en todo el mundo se enfoca principalmente en entrenar a las personas para un trabajo y mejorar su impacto social y económico. Sin embargo, esto no parece ser suficiente para lograr el éxito personal y colectivo.

Aquí es donde entra en juego la problemática del aumento alarmante de los suicidios, especialmente entre jóvenes y universitarios. Gregorutti muestra estadísticas sobre este incremento preocupante en Estados Unidos y también menciona un caso particular en Córdoba, Argentina.

Una de las razones que identifica como causa de este fenómeno es el individualismo y consumismo creciente en nuestra sociedad actual. El aislamiento social y la falta de propósito más allá del éxito material parecen estar afectando negativamente a las personas.

En este contexto, el autor plantea una alternativa desde la perspectiva universitaria: crear espacios académicos para abordar preguntas relacionadas con las necesidades más íntimas del ser humano. Se trata de ir más allá de la formación profesional e incluir reflexiones sobre temas como elección de profesión, sentido de vida, legado personal, relaciones interpersonales y cuidado del cuerpo.

Estos espacios curriculares podrían ayudar a los alumnos a desarrollar sabiduría, entendida como la capacidad de tomar decisiones que beneficien tanto al individuo como a la sociedad. La idea es preparar a los estudiantes no solo para ser buenos profesionales, sino también para enfrentarse a los desafíos personales y grupales con una visión más amplia.

El autor menciona ejemplos históricos como Alfred Nobel o Albert Einstein, quienes se dieron cuenta del impacto negativo que podía tener el conocimiento sin una orientación ética y espiritual. Además, destaca la importancia de incluir la dimensión espiritual en estos espacios curriculares, ya que diversos estudios demuestran que las personas con una fe viva tienden a tener mejores propósitos de vida y contribuyen más a la sociedad.

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En resumen, esta charla nos invita a repensar el papel de las universidades en nuestra sociedad actual. Más allá de formar profesionales exitosos, se plantea la necesidad de crear espacios académicos para abordar preguntas fundamentales sobre el sentido de la vida y promover un desarrollo integral del ser humano. La sabiduría y la conexión con algo más grande que nosotros mismos podrían ser clave para enfrentar los desafíos actuales y construir un futuro mejor.

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