Impulsa la innovación: Descubre el mundo de la biotecnología

¿Has oído hablar de la biotecnología? Seguro que sí, pero ¿sabes realmente lo que es y cómo puede cambiar nuestras vidas? Pues bien, ¡yo he visto una charla TED que te lo va a poner fácil! Minerva Castellanos, co-fundadora de Scintia, nos lleva de la mano a través del fascinante mundo de la biotecnología.

En su charla

Recuerdo cuando era niño y soñaba con ser científico, estudiar las estrellas del universo y explorar el vasto cosmos. Aunque no sabía leer ni entender los libros de astronomía que tenía mi abuelo en su enorme biblioteca, me bastaba con ver las fotografías de galaxias, planetas y el universo para emocionarme. Sin embargo, mi camino me llevó a la tecnología y ahora me dedico a lo micro en lugar de lo macro. Me apasiona pensar en todo lo que puedo lograr: curar el cáncer, revertir los daños causados por la contaminación o garantizar la seguridad alimentaria del planeta. Sueño con rediseñar la vida misma.

En este mundo futuro que imagino, la tecnología y el planeta no están peleados; al contrario, se complementan. Podremos cambiar el color de las flores, regenerar nuestros órganos e incluso comer alimentos super nutritivos que no provengan de animales ni usar ropa hecha a partir de fibras animales. Algunos creen que este futuro está a cientos de años de distancia, pero para mí ya ha comenzado.

El ADN: La molécula que origina todo

Todo esto es posible gracias al descubrimiento del ADN en 1953. El ADN se encuentra en cada célula y funciona como un código genético compuesto por información genética representada por unos y ceros. Si pensamos en cada célula como una computadora, los genes son programas necesarios para su funcionamiento.

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A lo largo del tiempo desde ese descubrimiento hasta hoy han ocurrido avances significativos gracias al ADN. Se ha descubierto la insulina humana producida por bacterias, lo que ha mejorado la calidad de vida de las personas con diabetes. Además, se concluyó el Proyecto del Genoma Humano, descifrando el código que dio origen a nuestra especie y permitiendo avances en medicina moderna.

Hoy en día podemos borrar, pegar y eliminar información genética para tratar enfermedades como el cáncer. La tecnología ha avanzado tanto que ahora podemos usar una nueva tecnología revolucionaria llamada CRISPR para corregir errores genéticos y mejorar nuestra salud.

La evolución de la tecnología

Pero no solo la biotecnología ha avanzado a pasos agigantados. Recordemos cómo era el mundo antes de las computadoras: máquinas enormes operadas únicamente por especialistas e ingenieros. Luego llegó Internet y todos tuvimos acceso a compartir información gracias a la Ley de Moore, que nos dice que cada dos años podremos duplicar el número de transistores en un microprocesador.

Los tamaños disminuyeron y los precios se volvieron más accesibles hasta llegar al punto en el que todos tenemos un smartphone. Pero ¿qué pasa con la información genética? ¿Todos podemos acceder a ella? ¿Podemos usarla? Hasta hace poco tiempo, solo los especialistas o instituciones tenían acceso a ella.

Afortunadamente, esto está cambiando rápidamente gracias a los avances en biotecnología. Las soluciones antes inimaginables ahora están al alcance de nuestras manos y las siguientes generaciones verán esta disciplina como una herramienta de la vida cotidiana. Pero para lograrlo, necesitamos educación científica.

La importancia de la educación científica

Hablar de educación es hablar de un tema crucial. Sin embargo, me refiero a la educación científica, no a la tradicional que se encuentra limitada y desactualizada. Necesitamos innovar en el ámbito educativo a través de experiencias reales y prácticas.

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El mundo cambia rápidamente y nuestros modelos educativos deben adaptarse a esta realidad. No podemos memorizar todo ni aprender únicamente mediante planes preestablecidos. Debemos aprender a utilizar la información disponible para generar aprendizaje significativo.

Afortunadamente, existen tendencias como la realidad virtual, aumentada y gamificación que buscan transformar los modelos tradicionales de enseñanza en experiencias más dinámicas e interactivas para los alumnos. Así como aprendimos a usar una computadora en primaria sin planas ni dibujos, ahora debemos enseñar biotecnología desde temprana edad.

Educadores que están cambiando las reglas del juego

En este contexto, es importante destacar el papel fundamental de aquellos que están impulsando cambios revolucionarios en el campo de la biotecnología: los biohackers. Estas personas hacen ciencia fuera del ámbito académico o institucional y comparten valores como democratizar el conocimiento y promover la divulgación científica.

Por ejemplo, tenemos el caso del laboratorio comunitario BioCurious en Estados Unidos, donde invitan tanto a padres como a niños a sumergirse en la ciencia y realizar proyectos de investigación. Además, existen empresas como Boeing, una farmacéutica que se dedica a desarrollar medicamentos para enfermedades crónico-degenerativas y ha implementado un laboratorio comunitario para enseñar ciencia a niños.

Pero sin duda, mis favoritos son los biohackers como Andy, un apasionado de la educación que imparte talleres de ingeniería genética a niños. A pesar de las barreras económicas y tecnológicas, él ha creado sus propios equipos de laboratorio para enseñar biotecnología y hacerla accesible para todos. Estos ejemplos internacionales nos inspiran y nos hacen preguntarnos qué está pasando en México.

La situación en México

Afortunadamente, también hay iniciativas destacables en nuestro país. Una asociación civil llamada YoGenero ha impactado la vida de más de 1,300 niños a través de cursos de biotecnología dirigidos principalmente a estudiantes de secundaria y escuelas en zonas vulnerables.

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Personalmente, mi rol en esta historia es querer abrir mi propio laboratorio comunitario donde cualquier persona pueda aprender y hacer biotecnología. Sin embargo, no tenía los recursos ni la infraestructura necesaria para lograrlo por mí mismo. Así fue como surgió Sintió: un estado que diseña tecnología accesible, genera material educativo y promueve la divulgación científica con el objetivo de facilitar el camino hacia una educación científica más sencilla.

Nuestro proyecto comenzó como una idea en un hackathon donde ganamos el premio en la categoría de educación. Gracias a esto, pudimos atender nuestros primeros equipos y luego nos unimos a comunidades de biohackers y jóvenes biotecnólogos que nos motivaron a seguir adelante.

Actualmente, seguimos trabajando en nuestro sueño de abrir el primer laboratorio comunitario en la ciudad de Monterrey. Queremos que cualquier persona pueda aprender y hacer biotecnología, al igual que yo puedo hacer bacterias brillar en la oscuridad. Esperamos poder lograrlo muy pronto.

La biotecnología ha avanzado a pasos agigantados gracias al descubrimiento del ADN y los avances tecnológicos. Ahora podemos corregir errores genéticos, desarrollar medicamentos más efectivos e incluso producir alimentos sintéticos.

Sin embargo, para aprovechar todo el potencial de la biotecnología necesitamos una educación científica innovadora que fomente experiencias prácticas y significativas para los alumnos. Debemos aprender a utilizar la información disponible para generar aprendizaje real.

Además, es fundamental reconocer el papel revolucionario de los biohackers y las iniciativas comunitarias que están cambiando las reglas del juego. Estas personas están democratizando el conocimiento científico y promoviendo su acceso para todos.

México también está dando pasos importantes en este campo con proyectos como YoGenero y Sintió. Estas iniciativas buscan facilitar el acceso a la educación científica y abrir puertas hacia un futuro donde cualquier persona pueda aprender y hacer biotecnología.

No importa cuál sea nuestro papel en esta historia, todos podemos contribuir a construir un mundo donde la biotecnología sea una herramienta cotidiana. Sigamos aprendiendo, innovando y soñando en grande.

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