Inteligencia Emocional en Niños: Potenciar Bienestar

¡Descubre cómo una niña de 11 años te enseña a controlar tus emociones y alcanzar tus sueños en esta increíble charla TED! No te arrepentirás de seguir leyendo.

¡Hola! Mi nombre es Natalia y hoy quiero hablarles sobre un tema muy de moda: la inteligencia emocional. Pero, ¿qué es realmente la inteligencia emocional? Permítanme explicarles cómo la entiendo y cómo la aplico en mi vida.

Etiquetas que nos limitan

Cuando era pequeña, mis padres y abuelos solían decirme que era muy enojona y berrinchuda. Sin embargo, me di cuenta de que estas etiquetas no definían quién era realmente yo. Las etiquetas que nos ponen, como “eres corajudo” o “eres flojo”, pueden influir en cómo nos vemos a nosotros mismos durante toda nuestra vida. A veces, se nos hace más difícil descubrir quiénes somos realmente y qué podemos llegar a ser.

Las emociones básicas

Recuerdo cuando vi una película de Disney que mostraba las cinco emociones básicas: miedo, tristeza, ira, desagrado y alegría. Después de investigar un poco más sobre el tema, me di cuenta de que estas son las únicas emociones existentes y de ellas se derivan un sinfín de sentimientos diferentes. No hay nada malo en sentir cualquier emoción; lo negativo radica en dejarse dominar por una emoción con la cual no te identificas realmente.

Aprendiendo a aceptar nuestras emociones

¿Sabes cuál es la cosa más amada por los niños hoy en día? Los dispositivos electrónicos. Yo tengo un iPod que solía hacerme muy feliz… hasta que tuve un accidente con él. Estaba jugando con mi adorable peluche Pancho, que es un poco más grande que yo, y por descuido suyo, mi iPod resbaló de su panza y dejó de funcionar. Esto me llevó a experimentar una mezcla de miedo, enojo y tristeza profunda.

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En momentos como este, necesitamos comprensión en lugar de regaños o recomendaciones sobre cómo cuidar algo que ya está roto. Aprendí a reconocer estas emociones porque las sentimos en nuestro cuerpo: me duele la garganta, luego el estómago y finalmente siento un peso en el pecho. Sin embargo, no me sentí mal por tener estas emociones; todos las hemos sentido cuando perdemos algo que queremos.

Cuando estoy pasando por estas emociones intensas, me gusta irme a encerrar en mi habitación para vivirlas sin desquitarme o culpar a alguien más. Imagínense el daño que podemos hacer a las personas si no controlamos nuestras reacciones. A pesar de estar aislada, siempre aprecio cuando alguien viene a darme un abrazo y compartir mi dolor; nunca falla.

Aprendiendo a respirar

Cuando era más pequeña solía practicar yoga y aprendí una técnica muy útil: respirar adecuadamente. Cuando te alteras, tu respiración cambia: se acorta y se agita. Para volverla a su ritmo normal junto con la claridad mental, solo tienes que cerrar los ojos durante unos segundos e imaginar cómo el aire entra y sale de tu cuerpo. Es sorprendente cómo la respiración vuelve mágicamente a su ritmo normal.

Recuerda, aprender a respirar no es tan difícil como parece. Volviendo al ejemplo de mi iPod, cuando estuve más tranquila supe que no tenía que estar enojada con Pancho porque no tuve la culpa del accidente. Acepté la responsabilidad de lo que había pasado y comprendí que la solución sería más fácil si mantenía una buena actitud. También me di cuenta de que siempre hay cosas que están en mis manos para resolver.

Experimentar y equivocarse

No todos los días perdemos algo tan valioso como mi iPod, ¿verdad? Pero ¿qué pasa con las pequeñas cosas desagradables que nos ocurren a diario? Yo tengo un hermano llamado Bruno, quien cree ser bueno y amable, pero conmigo no es así. Solía molestarme o burlarse de mí constantemente, lo cual me desesperaba y sacaba lo peor de mí.

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Sin embargo, aprendí a tomar sus comentarios como un juego sin mala intención. Y ¡sorpresa! Esos comentarios desaparecieron y ahora nos llevamos bien; pasamos buenos momentos juntos.

Empatizar con los demás

A veces llego a la escuela y alguna de mis amigas tiene mala cara o no me contesta cuando la saludo. En lugar de enojarme, trato de relajarme y ponerme en su lugar. Tal vez tuvo una mala mañana o está pasando por algo difícil. Intento hablar con ella para entenderla mejor; si no quiere hablar, le doy su espacio sabiendo que se tranquilizará después de un rato. Generalmente platicamos y todo sigue como si nada hubiera pasado.

Paciencia y comprensión

Algunos niños tienen problemas en casa que los afectan emocionalmente. En mi caso, solía angustiarme mucho durante los exámenes, aunque estudiara lo suficiente. La constante idea de que mis resultados serían malos y el temor a las calificaciones me hacían pasar muy malos momentos. Ahora, simplemente espero lo mejor, hago mi parte y estoy más tranquila.

Esperar siempre lo mejor

Recuerda que esperar siempre lo mejor ayuda mucho a hacer nuestro camino más feliz. Como mencioné al principio, los niños somos amor y alegría; tratamos de ver el lado positivo de las cosas. Así que por favor, papás, no nos llenen la cabeza con información que aún no podemos procesar porque solo nos causan miedos e inseguridades hacia un mundo que todavía estamos listos para comprender.

Vive desde tu propia perspectiva

En conclusión, para mí la inteligencia emocional es poder controlar nuestros sentimientos y emociones con el fin de reaccionar de una manera más adecuada. Es algo básico en nuestra vida diaria. Ya saben: cuando se les rompa o pierdan algo valioso para ustedes, no se pongan tristes o enojados; estas cosas suceden y existen soluciones mientras mantengamos una buena actitud frente a ellas.

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Si crees que no puedes poner buena cara ante las adversidades, piensa en todas las cosas por las cuales tienes que dar gracias. La lista es inmensa y te puede distraer de cualquier emoción negativa. Y por último, recuerda que conocerse a uno mismo es el primer paso para convertirse en una persona diferente, una persona optimista.

Gracias por leerme y espero que estos consejos sobre inteligencia emocional te sean útiles. ¡Hasta la próxima!

Aprender a manejar nuestras emociones y reacciones es fundamental para tener una vida más plena y feliz. No dejemos que las etiquetas o los eventos negativos nos definan; en su lugar, aprendamos a aceptar nuestras emociones y encontrar soluciones desde una actitud positiva. Empaticemos con los demás, seamos pacientes con nosotros mismos y siempre esperemos lo mejor. La inteligencia emocional nos permite vivir desde nuestro propio ser, disfrutando cada momento con amor y alegría.

¡Recuerda que tú tienes el poder de controlar tus emociones!

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