La danza: una herramienta para promover la cultura y el arte

Descubre cómo la danza puede promover la cultura y el arte en nuestra sociedad a través del apasionante testimonio de Monika Cuesta. ¡No te lo pierdas y sigue leyendo!

Hola, ¿cómo estás? Hoy quiero compartir contigo algo que acabo de descubrir en un video de una charla Tedx. El tema es sobre la danza y cómo puede impactar positivamente en diferentes aspectos de nuestra vida. La conferencista se llama Monika Cuesta, una bailarina y coreógrafa con más de 10 años de experiencia en la gestión cultural.

Descubriendo las múltiples realidades

Monika comienza su charla hablando sobre las diferentes realidades que todos tenemos como seres humanos. Ella misma se identifica como mujer, madre, esposa, administradora del hogar (aunque no le guste mucho), artista y gestora cultural. Nos invita a reflexionar sobre cómo estas distintas facetas nos definen y cómo no podemos ignorar ninguna de ellas cuando enfrentamos un bloqueo creativo o cualquier otro problema.

Para ejemplificar esto, Monika comparte un dibujo que su hija hizo de ella. Es increíble cómo los trabajos artísticos de nuestros hijos pueden reflejar tanto de nosotros mismos. Y precisamente este dibujo fue el punto inicial para que Monika recordara una introducción que hace a sus alumnos en la cual les muestra las diversas realidades que tienen como seres humanos.

La danza está en mí

A partir del dibujo y esta reflexión, Monika comienza a buscar en los cajones de su historia personal para entender por qué la danza siempre ha sido parte fundamental de su vida. Llega a la conclusión de que la danza está en ella desde antes incluso de tener conciencia sobre ello; está codificada en su sangre. Y aunque puede sonar cliché, es la verdad.

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Monika comparte una anécdota de cuando tenía solo 3 años y pidió a sus padres que la inscribieran en clases de ballet. La primera clase fue fantástica, muy lúdica y divertida. Pero en la segunda sesión, cuando pusieron música, ella comenzó a llorar desconsoladamente. Su respuesta a los 3 años fue que la música le dio pena. Así es ella: siente mucho, tal vez incluso demasiado.

A pesar de algunos altibajos emocionales con el ballet durante su adolescencia, Monika descubrió su verdadera pasión por la danza cuando tomó una clase electiva de historia de la danza en la universidad. Fue amor a primera vista y decidió que eso era lo que quería hacer el resto de su vida.

Beneficios inesperados

Pero no fue hasta más adelante, cuando tuvo una lesión que le impidió continuar bailando como antes, que Monika pudo reconocer todos los beneficios que había obtenido gracias a la danza: aprendizaje orgánico sobre disciplina, trabajo en equipo, liderazgo y autocrítica. Estos beneficios no solo se aplican al ámbito artístico sino también a otros aspectos de nuestra vida.

Desde entonces, Monika ha dedicado su tiempo a la gestión cultural y ha sido testigo del impacto económico positivo que tiene el arte y especialmente la danza en una sociedad. Según un informe de las Naciones Unidas del año 2010 sobre economía creativa, esta industria ha crecido más rápidamente en los países desarrollados que las industrias tradicionales. Además, la música y el arte en general transmiten valores como la solidaridad, armonía y compasión.

La danza como agente de cambio

Monika se convirtió en embajadora de la danza a través del Consejo Internacional adscrito a la UNESCO porque cree firmemente en el poder transformador de esta disciplina. La danza es un lenguaje universal que nos conecta entre sí, mediando conflictos y promoviendo valores positivos. Es por eso que Monika ve a la danza como una herramienta para combatir no solo la pobreza material, sino también la pobreza humana y espiritual.

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En conclusión, el video de esta charla Tedx me ha dejado con una sensación de inspiración y admiración hacia Monika Cuesta. Su historia personal demuestra cómo la danza puede ser beneficiosa para nuestra educación, desarrollo económico y bienestar social. Nos invita a reconocer nuestras múltiples realidades como seres humanos y a aprovechar al máximo los beneficios que nos brinda esta expresión artística.

Así que te animo a explorar tu propia pasión por alguna forma de arte, ya sea bailar, pintar o tocar un instrumento musical. Recuerda siempre estar abierto a nuevas experiencias y permitirte ser vulnerable, porque ahí es donde radica nuestra fortaleza.

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