La economía circular: el futuro sostenible revelado

¿Sabías que nuestro mundo tecnológico depende de materiales escasos y poco reciclables? Yo acabo de ver una charla TED que me ha abierto los ojos sobre este tema. El ponente, un ingeniero industrial y doctor en química, nos cuenta cómo los chips, baterías y piezas que utilizamos a diario incorporan metales raros sin un buen sistema de reciclaje. Una locura!

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En mi búsqueda constante por aprender y descubrir nuevas ideas, me encontré con un fascinante video de una charla TEDx impartida por Maider García de Cortázar. En esta charla, Maider nos invita a imaginar cómo será nuestro mundo en el año 2050 y nos plantea una pregunta muy interesante: ¿Qué nos encontraríamos si hiciéramos ese ejercicio?

Maider comienza su charla enfocándose en dos conceptos clave que nos llevan a reflexionar sobre el futuro de nuestra sociedad: la sensibilidad del planeta ante nuestra forma de vida y la finitud de los recursos naturales.

Nuestro planeta es sensible a nuestra manera de vivir. Nuestra economía se basa en el consumo desmedido de combustibles fósiles, lo cual genera emisiones de gases de efecto invernadero que están calentando gradualmente la Tierra. Según las mediciones científicas, ya hemos calentado el planeta más de un grado centígrado y si seguimos al mismo ritmo, podríamos llegar a un aumento incluso mayor para el año 2050. Este calentamiento global tiene consecuencias catastróficas e irreversibles.

Cada año emitimos alrededor de 51 mil millones de toneladas al planeta, siendo aproximadamente el 30% proveniente del proceso industrial, otro 27% relacionado con la generación energética y cerca del 16% asociado a nuestros medios de transporte. Esto significa que acciones orientadas hacia la descarbonización industrial, la transición hacia fuentes renovables y una movilidad sostenible podrían abordar hasta un 75% del problema.

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Pero no solo debemos preocuparnos por el impacto ambiental de nuestra forma de vida, sino también por la finitud de los recursos naturales. La población mundial está en constante crecimiento y se estima que para el año 2050 seremos alrededor de 10 mil millones de personas. Esto plantea un gran desafío, ya que necesitaremos más recursos para abastecer esa demanda.

Además, nuestro modelo lineal basado en extraer, producir, usar y tirar no es sostenible a largo plazo. Estamos llenando el planeta de basura y contaminando nuestros océanos. Pero hay un tipo específico de recurso del cual quiero hablarles: los metales críticos.

Estos metales son esenciales para desarrollar soluciones hacia la energía limpia, la movilidad sostenible y la digitalización de nuestra sociedad e industria. Sin embargo, su disponibilidad es limitada y están concentrados principalmente en ciertos países como China o República Democrática del Congo. Además, muchos de estos países presentan bajos niveles de desarrollo y altos índices de corrupción.

Algunos ejemplos conocidos son el níquel, cromo, cobalto e indio; pero también existen otros menos conocidos pero igualmente importantes como el neodimio o disprosio. Y aquí viene lo impactante: todos llevamos estos metales críticos con nosotros a diario sin siquiera darnos cuenta. Por ejemplo, solo por llevar un teléfono móvil en nuestro bolsillo ya estamos portando una cantidad considerable.

Si queremos lograr una transición hacia las energías renovables o electrificar nuestro parque automotor sin tener en cuenta esta limitación en la disponibilidad de metales críticos, nos encontraremos con grandes obstáculos. Necesitaremos encontrar soluciones innovadoras y sostenibles para garantizar un suministro adecuado.

Ante esta situación, Maider nos plantea una misión como ciudadanos del año 2021: iniciar la transformación más grande que hemos conocido hasta ahora. Esta transformación debe ser integral y urgente, ya que el reloj está en marcha. La solución radica en la suma de muchas acciones encaminadas hacia la sostenibilidad, la reducción de emisiones y un modelo circular.

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Como educadores, debemos dejar de enseñar en base a la abundancia y el derroche, e inculcar valores de solidaridad y responsabilidad ambiental. Como consumidores, debemos demandar productos y servicios verdes que impulsen el desarrollo de soluciones sostenibles. Como profesionales, científicos e ingenieros debemos integrar el ecodiseño en nuestro pensamiento y considerar siempre los materiales utilizados y su ciclo de vida. Y como gobernantes y tomadores de decisiones políticas, necesitamos implementar medidas fiscales favorables, promover políticas público-privadas e invertir estratégicamente en líneas tecnológicas clave.

En resumen, tenemos una gran tarea por delante si queremos asegurar un futuro habitable para las generaciones venideras. No podemos ignorar ni subestimar el impacto que nuestras acciones individuales pueden tener en este proceso de cambio hacia un mundo más sostenible.

Así que te invito a reflexionar sobre lo expuesto por Maider García de Cortázar en su charla TEDx. ¿Estás dispuesto/a a formar parte activa de esta transformación? Recuerda que cada pequeña acción cuenta y juntos podemos lograr un futuro mejor.

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