La fórmula del fracaso en el deporte

¿Sabías que el deporte puede enseñarnos mucho sobre el éxito y el fracaso? En una charla TED que he visto recientemente, Luciano nos invita a reflexionar sobre las bases de éxito y fracaso que tenemos planteadas a través del deporte. ¡Sigue leyendo para descubrir qué nos enseña Luciano en su charla TED!

Recuerdo cuando era chico y estaba en el club con mis amigos. Llegaba la hora del pan y el queso para seleccionar los equipos, y esta era la forma más democrática de elegir. El primero en ser elegido iba a ser el que mejor jugaba, mientras que el último sería considerado como el peor jugador. Yo temblaba por dentro, porque no quería ser el último. Esto me hacía reflexionar sobre cuántas veces juzgamos a los demás basándonos en su desempeño, sin conocer su historia ni sus virtudes.

En muchas ocasiones, decirle a una persona que es mala en un deporte o que no sirve para algo puede llevar al abandono prematuro de esa actividad y generar una sensación de fracaso. Muchas veces hacemos juicios de valor sin saber cuál fue el proceso que llevó a esa persona hasta ahí.

Todos tenemos historias de éxito y fracaso en nuestra vida, pero ¿cuántas veces nos hemos sentido exitosos o fracasados dependiendo del contexto? En la escuela, por ejemplo, al sacar la nota más alta o más baja de la clase. A veces nos acercamos a las personas por su éxito y evitamos a aquellos que consideramos como “fracasados”.

Nuestra soberbia personal nos lleva a criticar y juzgar al resto sin saber realmente quiénes son ni qué han vivido. Esto es algo habitual en nuestra sociedad.

El deporte: un reflejo del éxito y fracaso

El deporte es uno de los mayores exponentes del éxito y fracaso en nuestra sociedad. Les pedimos a los deportistas que sean rápidos, ágiles, tengan buen estado físico y obtengan resultados. Les pedimos que sean ganadores y exitosos en todos los aspectos de su vida.

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¿No creen que es mucho? ¿No deberíamos resignificar el éxito y el fracaso en nuestra vida cotidiana? En lugar de preguntarles a los chicos cómo les fue en un partido o si ganaron, deberíamos valorar el proceso, si lo disfrutaron, aprendieron algo nuevo y conocieron a nuevos amigos.

El proceso es lo más importante. Es donde vivimos nuestros mejores y peores momentos. Es donde forjamos nuestro carácter y creemos en nosotros mismos. Muchas veces nos encontramos dudando antes de una competencia o después de rendir un examen, pero al final del día, lo importante es el proceso que hemos transitado.

El running: un ejemplo de valoración del proceso

Hace 11 años me dedico al running como profesor. Una de las cosas que más me gusta de este deporte es la valoración del proceso. En una carrera, no importa la distancia ni la posición en la clasificación general; todos los participantes reciben una medalla por haber estado allí y haber cruzado la línea de meta.

El primero siempre será aplaudido por su rapidez, pero también se aplaude al último porque cumplió con su objetivo personal. No importa si llegó detrás de muchos otros corredores; lo importante es todo el camino recorrido hasta llegar allí.

En mi experiencia como profesor de running he aprendido a valorar el proceso por encima del resultado final. Orden y perseverancia son clave para obtener ganancias, y aunque a veces no logremos cumplir nuestros objetivos, eso no significa un fracaso. Simplemente debemos ajustar el proceso y replantearnos si el objetivo que nos planteamos era adecuado para nosotros.

¿No sería maravilloso aplicar estas enseñanzas del deporte en nuestra vida cotidiana? Ser los protagonistas, valorar nuestros pequeños grandes procesos y dejar de juzgarnos por el tiempo que nos llevan las cosas. El éxito y el fracaso son solo partes de este gran proceso que es nuestra vida.

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El video me hizo reflexionar sobre cómo juzgamos a los demás sin conocer su historia ni sus virtudes. Aprendí la importancia de valorar el proceso por encima del resultado final, tanto en el deporte como en la vida cotidiana. El éxito y el fracaso dependen de quién lo mire y cómo lo vea. Debemos esforzarnos por ser personas más íntegras, solidarias, respetuosas y empáticas.

El deporte nos enseña a unirnos más allá de nuestras diferencias y a comprender que el éxito está en hacer que las cosas sucedan, más allá del resultado. Así que dejemos de juzgar a los demás y comencemos a valorar nuestros propios procesos.

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