La importancia de la música en la educación – Descubre su poder

Descubre el impacto de la música en la vida de Rodrigo y cómo puede cambiar la tuya. ¡No te arrepentirás de leer este artículo!

¡Hola! Hoy quiero compartir contigo algo que acabo de descubrir y que me ha dejado realmente impactado. Acabo de ver un video de una charla TEDx sobre la importancia de la música en nuestras vidas, y déjame decirte que ha sido una revelación total.

¿Para qué sirve la música?

Muchos responderían que para divertirse, entretenerse o relajarse, ¿verdad? Y es cierto, la música tiene ese poder. Sería muy difícil encontrar a alguien en el mundo al que no le guste la música. En mayor o menor medida, todos somos consumidores de música.

Pero lo interesante es que también hay personas que son intérpretes y otros cuantos más son creadores. Es decir, producen y reproducen música para su propio disfrute o para el de otras personas.

Cuando tenía cinco años, recibí un regalo extraordinario: un violín. Resulta que en mi escuela tenían la brillante idea de enseñar a todos los niños a tocar violín a partir de los 3 años. Así que todos lo hacíamos. Todos adquirimos poco a poco la habilidad de producir sonidos más o menos melodiosos con ese diplomático instrumento.

En ese entonces yo no lo sabía, pero resulta ser que son muy pocas las escuelas que dan tanta importancia a la música en la educación como aquella donde estudié.

El legado del método Suzuki

Uno de los primeros visionarios fue Shinichi Suzuki, quien pensó que los niños podrían y deberían aprender a tocar un instrumento musical en los primeros años de su vida. Suzuki, nacido el 7 de octubre de 1898 en Japón, hijo de un fabricante de violines, inició sus estudios de violín en el conservatorio de Tokio en 1915.

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Más tarde, a los 26 años de edad, se fue a Berlín, Alemania para perfeccionar su técnica. Y es ahí donde conoció a alguien que nadie más que el mismísimo Albert Einstein. Como dato curioso te contaré que Einstein era un gran aficionado al violín.

Después, Suzuki decide volver a Japón para transmitir sus conocimientos a los niños pequeños y es cuando se le ocurre la idea revolucionaria: ¿por qué no enseñar música como aprendemos a hablar? No importa la dificultad del idioma materno porque todos logramos aprenderlo. Entonces ¿por qué no hacer lo mismo con la música?

Así nace el Método Suzuki, una forma más natural y efectiva para que los niños aprendan a tocar un instrumento musical desde temprana edad. Aunque este método estaba enfocado principalmente en el violín, ha sido utilizado también en otros instrumentos.

Las cuatro ideas primordiales del Método Suzuki

En la filosofía del Método Suzuki hay cuatro ideas primordiales:

  1. El ser humano es producto del ambiente que lo rodea: esto significa que si un niño crece en un ambiente enriquecido y estimulante, su cerebro se va a desarrollar mejor que uno que crece en un ambiente limitado y poco estimulante.
  2. Cuanto antes mejor: esto se refiere a que mientras más temprana edad uno empiece a aprender música, mejor lo hará cuando crezca.
  3. La repetición de las experiencias es importante para el aprendizaje: esto significa que las experiencias que se repiten son conexiones neuronales en el cerebro que se refuerzan. En el caso del violín, implica practicar y practicar todas las piezas, incluso aquellas que ya hemos aprendido tiempo atrás. La repetición crea nuevas conexiones neuronales y nos ayuda a retener la información con mayor facilidad.
  4. Tanto los maestros, los estudiantes como los padres deben ser parte del desarrollo del niño: esto significa crear un ambiente favorable para su educación musical. El maestro no es solamente una figura de autoridad, sino también un guía y un apoyo constante en este proceso de aprendizaje.
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Sin duda alguna, el Método Suzuki ha dejado un legado impresionante. A pesar de haber fallecido a los 99 años de edad, su trabajo sigue vivo y continúa impactando la vida de muchas personas alrededor del mundo.

El impacto de la música en nuestro cerebro

Pero ¿cómo es posible que tocar el violín pueda ayudar al cerebro? Pues resulta que cuando tocamos un instrumento musical activamos varias partes del cerebro que utilizamos en nuestra vida cotidiana: la lógica, la coordinación, la movilidad o incluso la memoria.

En los últimos años se han realizado numerosas investigaciones científicas sobre el impacto de la educación musical en el cerebro, y lo que parece evidente es que la fisiología del cerebro cambia de manera positiva cuando aprendemos a tocar un instrumento musical. Aprender música físicamente mejora nuestro cerebro.

Según Luz, investigador del Instituto Tecnológico de Zúrich, la educación musical ayuda a las habilidades del lenguaje, la memoria, la conducta y la inteligencia espacial. Esta última se refiere a nuestra capacidad para crear imágenes mentales sobre el mundo que nos rodea. La inteligencia espacial no solo nos ayuda a resolver problemas cognitivos complejos, sino también aquellos que enfrentamos en nuestra vida diaria.

Otro estudio realizado por un investigador de la Universidad de Helsinki afirma que la música puede incluso ayudar a personas que han sufrido lesiones cerebrales a recuperar y mejorar sus habilidades fisiológicas. En sus estudios, los pacientes no solo mejoraron su capacidad de atención y memoria verbal, sino también experimentaron una mejora en su estado de ánimo.

En otras palabras, podemos decir que la música es tan buena para nuestra mente como para nuestro alma.

Mi experiencia personal

Durante más de 10 años he aprendido y practicado el violín. Al principio no me gustaba mucho y puedo admitirlo sin problema alguno (¡pero no le digas eso a mi mamá!). Me aburría un poco al principio. Pero estoy feliz de haber perseverado y de que mi mamá haya insistido en ello.

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Hoy disfruto muchísimo tocando música con mi violín. Es como si fuera un gran compañero en este viaje musical. Gracias a él, he superado varios retos. Hace poco participé en dos orquestas modernas y en un ensamble. Estos fueron retos porque tuve que practicar todos los días sin descuidar mis tareas y estudios escolares.

Pero más allá de los logros que he obtenido con el instrumento, me he dado cuenta de cómo ha mejorado mi memoria y mi rapidez cerebral. Puedo recordar piezas que no he tocado en mucho tiempo y para los exámenes solo necesito repasar un poco para acordarme de lo que el profesor dijo en clase.

La música nos desarrolla el cerebro, nos hace más disciplinados, perseverantes, mejora nuestra memoria, nos vuelve más creativos y sensibles. Pero lo más importante es que nos conecta con la parte más humana de nosotros mismos.

Conclusión

En resumen:

La música es una gran maestra. Su importancia en las escuelas ha sido minimizada o incluso ignorada completamente, pero su impacto en nuestras vidas va mucho más allá del entretenimiento o la diversión.

El último fin de la educación es crear mejores seres humanos, y la música cumple justamente con ese propósito. Nos ayuda a desarrollar nuestro cerebro de manera integral: mejora nuestras habilidades cognitivas, emocionales y sociales.

No importa si tocas el violín u otro instrumento musical; lo importante es abrirnos a esta experiencia única que puede transformarnos desde adentro hacia afuera.

Ahora entiendo por qué la música siempre ha estado presente en nuestras vidas. Es una herramienta poderosa que nos ayuda a conectar con nuestra esencia, a expresarnos y a comprender el mundo de una manera más profunda.

Así que te invito a que, si aún no lo has hecho, descubras el maravilloso mundo de la música. ¡No te arrepentirás!

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