La revolución del ingenio: Descubre las últimas ideas e innovaciones en propiedad intelectual

Hoy quiero compartir contigo una charla TED que acabo de ver. El ponente es un experto en neurociencia que te dejará sin aliento con su visión revolucionaria del potencial del cerebro humano. Después de ver esta charla, te aseguro que nunca volverás a ver tu mente de la misma manera.

En un mundo donde los talentos parecen ser otorgados al azar, me he preguntado durante mucho tiempo cuál es el don que se me ha concedido. A diferencia de mis padres ingenieros y mi brillante hermano artista, no encontré mi lugar en los números ni en la creación de obras dentro de obras existentes. Sin embargo, descubrí que mi pasión radica en proteger y cuidar los dones del resto.

Me convertí en una obstetra de tecnologías, una abogada especializada en propiedad intelectual. Mi aventura comenzó cuando fui convocada junto a otros abogados para aumentar el indicador de patentabilidad a nivel nacional. El reto era subirlo por encima del 1%, con el fin de ingresar a una importante agremiación internacional.

Durante esta búsqueda, me encontré con inventos sorprendentes. Uno de ellos fue la esfera de rescate, un dispositivo del tamaño de una canica que permite encontrar personas en situaciones inaccesibles durante desastres. Con diferentes mecanismos, las esferas lanzadas dentro del área afectada pueden determinar la cantidad y estado de las personas atrapadas. Además, si alguien encuentra una de estas bolitas, puede interactuar con ella y facilitar su rescate.

Recuerdo claramente el primer momento que tuve contacto con esta tecnología. Como responsable de propiedad intelectual en una universidad costera, llegó un joven investigador diciendo: “Doctora, tengo una idea del tamaño de una canica”. Pocas personas creyeron en este dispositivo revolucionario inspirado por Matrix; sin embargo, aposté por ello y finalmente obtuvimos la patente.

Leer también:  Restaurando el corazón del océano:

El programa brigadas de patentes buscó encontrar tecnologías que pudieran protegerse mediante patentes. Recorrimos universidades, centros de investigación y desarrollo tecnológico en busca de talento oculto. Los resultados fueron impresionantes: se lograron 412 patentes en Bogotá, 197 en Medellín, 81 en Bucaramanga, 73 en Cali y 54 en Barranquilla. Colombia superó las expectativas y pudo ingresar a la agremiación internacional deseada.

Mi aventura continuó en una universidad reconocida por generar la mayor cantidad de patentes para el país. A través del programa de propiedad intelectual, duplicamos el volumen de patentes generadas, lo cual nos brindó progreso y visibilidad como institución educativa.

Fue allí donde me di cuenta de cuál era mi don: proteger el conocimiento creativo que corre por mis venas. Decidí emprender y buscar talentos escondidos para que compartan sus dones con el mundo. Descubrí que la revolución del ingenio circula entre nosotros.

Colombia tiene grandes personajes desarrollando soluciones científicas para problemas humanos. Desde fórmulas para medicamentos contra el Alzheimer hasta inventores del marcapasos, nuestro país está lleno de innovadores destacados. Mujeres también han dejado su huella resolviendo problemas humanos y acercándonos al espacio exterior.

Si tuviera los conocimientos técnicos necesarios, me encantaría inventar una nueva versión de la esfera de rescate: una esfera capaz de encontrar talentos ocultos. Me gustaría descubrir desarrolladores de dispositivos, actores, compositores musicales y programadores de software. Jugaría un buen partido de canicas con el universo para ver qué podemos crear y proteger juntos.

En honor a las palabras del nobel de literatura colombiano, Gabriel García Márquez, deseo que las estirpes condenadas a cien años de soledad encuentren una segunda oportunidad en la faz de la tierra. Proteger los dones creativos es mi vocación y pasión en la vida.

Leer también:  El futuro de la energía: cómo cambiar el mundo a través de ella

En resumen, he aprendido que todos tenemos talentos únicos y valiosos. A veces puede llevar tiempo descubrirlos, pero cuando lo hacemos, debemos protegerlos y compartirlos con el mundo. La propiedad intelectual es una herramienta poderosa para preservar el ingenio humano y fomentar la innovación. Así que sigamos buscando talentos ocultos y hagamos que cada persona tenga su segunda oportunidad para brillar en este mundo lleno de posibilidades infinitas.

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.