La transformación radical: cómo encontrar luz en medio de la oscuridad

¿Te imaginas cómo cambiaría tu vida si de un día para otro te quitaran todo lo que más disfrutas? Omar Rueda vivió esa experiencia y nos cuenta cómo logró encontrar luz en medio de la oscuridad.

Hola, ¿cómo estás? Mi nombre es Omar Rueda y tengo 36 años, aunque parezco de 35 con 11 meses y 25 días. Soy originario de Coatzacoalcos, Veracruz, y quiero agradecer a los organizadores de este primer TEDx Acuáticos por la invitación y a todos ustedes por estar aquí presentes.

Este evento tiene un eslogan con el cual me sentí identificado desde la primera vez que lo escuché: “Renacimiento”. Y es que hace un año con siete meses me tocó vivir en carne propia el significado del renacer. Permíteme platicarte mi historia.

El encuentro inesperado

El 4 de junio del 2018, aproximadamente a las 16 horas, mi vida cambió rotundamente. Ese día fui víctima de un asalto después de haber realizado una operación bancaria en efectivo. De repente, sin siquiera verlo venir, un hombre sacó un arma de fuego y me disparó a quemarropa.

Quedé bañado en sangre y perdí la conciencia. Lo que te estoy contando ahora es gracias a la recopilación de datos hecha por mis amigos y familiares, ya que no tengo memoria clara sobre ese momento. Imagina por un momento encontrarte estacionando tu vehículo para ir al trabajo cuando alguien aparece a tu lado izquierdo con una pistola en mano y te dispara sin previo aviso.

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La importancia de la amistad

En medio del caos e incertidumbre, mis compañeros de trabajo actuaron rápidamente para bajarme del auto, ponerme en el suelo y tapar la herida con un trapo para evitar que me desangrara aún más. Si no hubieran actuado tan rápido, es probable que no estuviera aquí frente a ti contándote esta historia.

Después del asalto, pasé varias horas sin recibir atención médica. Finalmente, fui trasladado a una clínica particular donde un equipo de médicos realizó una operación de emergencia. A pesar de las expectativas en mi contra, la intervención fue exitosa gracias a sus conocimientos y habilidades.

El despertar

Cuando finalmente recuperé la conciencia, lo primero que vi fue una enfermera al pie de mi cama diciéndome que todo estaría bien. Me di cuenta de que todavía estaba cubierto de manchas de sangre y tenía tubos y sondas conectados a mí. Fue un momento impactante.

Poco a poco, fui tomando consciencia de lo sucedido mientras me recuperaba en casa. Me di cuenta de que mi habitación ahora estaba equipada con una cama especial, un reposet y un barandal. En ese preciso momento, una voz interna me dijo: “Omar, ya valiste; ya no podrás caminar”.

Aceptando los cambios

Al día siguiente descubrí realmente qué había pasado. No podía creer cómo una persona puede cambiarle la vida a otra en cuestión de segundos. Pero pronto comprendí que pensar en el balazo o en quién lo había mandado ya no importaba. Lo que importaba era cómo iba a enfrentar mi nueva realidad.

La idea de no poder caminar, correr, ir al fútbol o cantar con la orquesta me invadió de negatividad. Mi vida se llenó de pensamientos pesimistas y sentimientos de incapacidad.

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El cambio de chip

Pero todo cambió cuando empecé mi terapia física para recuperar mis movimientos. Conocí a muchas personas que, a pesar de sus dificultades, luchaban por volver a ser independientes. Ver a un señor de 85 años pedaleando en una bicicleta después de haber sufrido tres infartos fue el punto de quiebre para mí.

En ese momento comprendí que con esfuerzo se logran cosas importantes. Aunque mi vida había sido impactada y desarrollé hipoacusia (sordera) debido al balazo, eso no me impedía hacer muchas cosas. Poco a poco retomé mi vida normal: saliendo con amigos, disfrutando del béisbol, cantando con la orquesta y asistiendo a fiestas.

Aprendizajes valiosos

A lo largo de esta difícil etapa he aprendido varias lecciones importantes:

  • Si la vida te da una segunda oportunidad, ¡aprovéchala al máximo!
  • Ante las pruebas difíciles, debes superarte.
  • La vida puede ser muy difícil en cualquier aspecto que la mires.
  • El apoyo familiar y el apoyo divino son fundamentales en momentos difíciles.
  • Uno mismo es quien realmente importa, y si no quieres hacer las cosas, no las lograrás.

En este proceso difícil, la única discapacidad que desarrollé fue la hipoacusia. Aunque perdí la audición del lado izquierdo, eso no me limita para disfrutar de la vida y seguir adelante con determinación.

A lo largo de mi experiencia, he aprendido que las desgracias pueden dejarnos enseñanzas importantes. La vida puede cambiar en un instante, pero depende de nosotros cómo enfrentamos esos cambios. Siempre hay una oportunidad para renacer y encontrar el valor necesario para superar cualquier obstáculo.

No debemos vivir con miedo ni permitir que nuestras circunstancias nos limiten. Cada rincón de nuestro país está hecho para ser disfrutado con precaución. La vida es preciosa y merece ser vivida al máximo.

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Soy Omar Rueda y estoy aquí frente a ti como prueba viva de que podemos superar cualquier adversidad si nos lo proponemos. Gracias por escuchar mi historia.

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