Lecciones increíbles de correr 300 km en la montaña

Si te digo que he visto una charla TED sobre correr 300 kilómetros en la montaña, seguro pensarás que estoy loco. Pero déjame decirte algo, esta charla me ha enseñado lecciones increíbles y quiero compartirlas contigo. El ponente es un ultramaratonista, una mujer valiente que ha logrado correr 100 y 200 millas, rompiendo barreras y desafiando

¡Hola! Hoy quiero compartir contigo lo que acabo de ver en un video de una charla Tedx. Se trata de una mujer llamada Ligia Madrigal, y déjame decirte que su historia es realmente inspiradora. En esta charla, Ligia nos cuenta cómo logró superar sus límites y convertirse en la primera mujer centroamericana en cruzar la meta del Tour de los Gigantes, una carrera de 330 kilómetros en los Alpes italianos.

El poder de los sueños

Ligia comienza su charla hablando sobre el poder de los sueños. Nos dice que siempre que cumplimos un proyecto que nos proponemos, siempre vamos a lograr convertirnos en una mejor versión de nosotros mismos. Sin embargo, también nos advierte sobre la importancia de ser realistas y conocer nuestras fortalezas y debilidades.

Ella menciona que para ella correr 330 kilómetros era algo realizable, ya que ha corrido toda su vida. Pero para alguien que nunca ha hecho deporte en su vida, correr solo 5 kilómetros podría ser todo un desafío. Nos enseña así la importancia de empezar a trabajar nuestros sueños hoy mismo.

El momento perfecto nunca llega

Otro punto interesante que Ligia menciona es el hecho de que el momento perfecto nunca llega. Siempre estamos esperando sentirnos listos o preparados para comenzar algo nuevo, pero eso nunca va a pasar si no damos el primer paso hoy mismo.

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Ella misma se pregunta qué es lo imposible. ¿Es imposible para ella correr 330 kilómetros siendo una madre que trabaja de 9 a 5? ¿Es imposible para ella porque no tiene patrocinios? Ligia nos dice que lo imposible para ella es quedarse sentada y ver qué pasa, es no intentarlo. Y con esa mentalidad, se dispuso a trabajar duro por su sueño.

Un proyecto de cero

Ligia nos cuenta cómo empezó a prepararse para el Tour de los Gigantes. Investigó sobre la carrera, estudió las montañas más duras y altas de Europa, los Alpes italianos. Descubrió que tendría que subir y bajar el Everest tres veces en términos de ascenso acumulado.

También investigó sobre los requisitos necesarios para estar en la carrera y descubrió todo el equipo reglamentario que debía llevar: crampones para la nieve, ropa adecuada para temperaturas bajo cero, una mochila mucho más grande para cargar todo lo necesario. Todo esto le parecía un poco abrumador al principio, pero también emocionante porque significaba vencer límites nunca antes alcanzados.

El plan de acción

Ligia nos habla sobre la importancia de tener un plan de acción. Ella estableció un entrenamiento específico: pesas dos veces a la semana, entrenamiento funcional tres veces a la semana y correr cinco días a la semana. Además, incluyó dos días de fondo aumentando gradualmente el volumen hasta llegar a 160 kilómetros por semana.

Ella también menciona que si es posible correr dos carreras previas con distancias similares como parte del entrenamiento. Su plan suena realmente duro y fuerte, pero Ligia nos recuerda que nada que vale la pena en la vida viene fácil y sin esfuerzo.

Enfrentando obstáculos

Ligia nos habla sobre los obstáculos que se presentaron durante su preparación para la carrera. Su suegra enfermó y falleció, lo cual afectó mucho a su esposo y a ella misma. Tuvo que empezar a entrenar en solitario, ya que su esposo no podía acompañarla debido a la situación familiar.

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Ella recuerda un día en particular cuando iba camino al Chirripó para hacer un entrenamiento de subida y bajada. Su esposo le llamó para decirle que su padre también se había enfermado. Ligia corría preocupada pensando en su suegro, deseando despedirse de él antes de que fuera demasiado tarde.

Pero estos obstáculos son parte del proceso de cualquier proyecto, según Ligia. Ella nos dice que hay que tomarlos en cuenta y resolverlos inmediatamente. Para ello, dedica una parte de su plan de trabajo a los imprevistos y problemas potenciales.

El poder del apoyo

Ligia destaca el papel fundamental del apoyo durante todo el proceso. En su caso, su mayor apoyo ha sido siempre su esposo. A pesar de estar pasando por momentos difíciles debido a las enfermedades y fallecimiento de sus padres, él siempre estuvo ahí para ella.

También menciona el importante rol de sus entrenadores, quienes le dieron consejos valiosos e hicieron todo lo posible por ayudarla en esta gran hazaña. Ligia nos cuenta que una de las últimas conversaciones que tuvo con su suegro fue sobre el reto que se estaba proponiendo. Él le dijo que estaba seguro de que ella lo lograría, y eso se convirtió en su mayor motivación.

La visualización y la motivación

Ligia nos habla sobre la importancia de la visualización y la motivación durante todo el proceso de preparación. Ella se transportaba mentalmente a los Alpes cada vez que entrenaba, imaginándose cruzando la meta y sintiendo toda esa energía poderosa.

Y así llegamos al momento crucial: el día del viaje. Ligia y su esposo decidieron cancelar el viaje debido al fallecimiento de su suegro. Pero luego, tomaron una decisión valiente: dedicarle todo a él y hacer el viaje tal como estaba planeado originalmente.

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Cruzando la meta

Finalmente, llegó el día de la carrera. Ligia nos cuenta lo duro que fue enfrentarse al clima frío desde los primeros días y cómo incluso desarrolló bronquitis durante la competencia. Los médicos querían sacarla de la carrera, pero ella no iba a rendirse después de tanto esfuerzo.

Ella avanzó kilómetro tras kilómetro, subiendo y bajando montañas imponentes. Tuvo encuentros inesperados con cabras salvajes e hizo amistad con corredores de todo el mundo. Hubo momentos en los que se sentía en lo más alto del mundo y otros en los que se sentía insignificante.

Pero finalmente, cruzó la meta del Tour de los Gigantes. Ligia logró completar los 330 kilómetros en un tiempo de 120 horas, 49 minutos y 32 segundos. Terminó en la posición 102 de un total de 865 corredores y en la posición general femenina número 12 de un total de 256 mujeres.

El valor del esfuerzo

Ligia concluye su charla destacando que todo el trabajo, el esfuerzo, la perseverancia y los sacrificios valieron la pena. Aunque no logremos cumplir completamente nuestros proyectos, ya somos personas diferentes solo por haberlo intentado.

Ella nos invita a luchar por nuestros sueños sin importar lo locos que puedan parecer para los demás. Nos dice que no estamos locos y que sí se puede. Y nos recuerda una vez más que el momento para empezar es hoy mismo, porque mañana ya será demasiado tarde.

Ligia Madrigal nos ha enseñado con su historia que no hay sueño demasiado grande si estamos dispuestos a trabajar duro por él. Nos ha mostrado cómo enfrentar obstáculos y resolver problemas durante el camino hacia nuestras metas. Además, nos ha recordado la importancia del apoyo y la motivación para alcanzar nuestros objetivos.

No tengamos miedo de soñar en grande y perseguir nuestros deseos más profundos. Siempre habrá momentos difíciles, pero si tenemos determinación y disciplina, podemos superar cualquier reto que se presente en nuestro camino hacia el éxito.

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