Mariana Arias: Inspirando esperanza en niños con cáncer

¡Descubre cómo Mariana Arias está cambiando vidas en su charla TED! Te compartiré su historia que te inspirará a ayudar a los niños con cáncer y sus familias.

Enfrentando el dolor y encontrando un propósito

Desde muy pequeña he tenido la convicción de que la vida nos presenta momentos que nos guían para poder encontrar el propósito de nuestra existencia, pero hace poco logré entender que muchas veces es a través del dolor como encontramos nuestro motor de vida. En mi caso, cáncer, una palabra corta pero devastadora. Lo más curioso es que no fue mi propio dolor lo que me llevó a tomar acción, sino ver el sufrimiento de tantos niños que son diagnosticados diariamente.

El cáncer es la principal causa de muerte por enfermedad en niños a nivel mundial. Hoy, 274 niños morirán a causa del cáncer, pero la gente nunca lo sabrá porque no es algo que se vea en las noticias. Son niños que perdieron su vida por una enfermedad que consumió sus pequeños cuerpos. Muchos mueren por falta de atención y por condiciones extremas de pobreza y vulnerabilidad.

Pero lo más triste no es solo ser conscientes de esta realidad, sino no hacer nada para cambiarla. Entonces, ¿qué hacemos con ese dolor? ¿Cómo convertirlo en una oportunidad para vivir mejor? Para que cada niño sepa que esta vida es mucho más que solo su enfermedad; hay esperanza y una infinidad de momentos maravillosos por vivir aún estando en esta lucha.

Historias inspiradoras

Hace poco conocí la historia de Clair, una joven de 21 años con fibrosis quística. Su vida estuvo llena de grandes logros. Todo comenzó al cambiar su perspectiva y dejar de sentir lástima por su vida y su enfermedad. Utilizó ese sufrimiento para hacer de su vida la más grande aventura. Pero hacer este cambio también depende de nosotros, depende de la alegría que seamos capaces de transmitirles a estos pequeños para que cada día su lucha se convierta en una nueva oportunidad para ser felices.

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Quiero compartir con ustedes la historia de un niño colombiano llamado Matías. A los 18 meses fue diagnosticado con un cáncer muy agresivo llamado rabdomiosarcoma. Pasó por muchas rondas de quimioterapia y radiación hasta ser declarado libre de enfermedad, pero unos años más tarde se encontró frente a una batalla mucho más grande: un cáncer secundario causado por la radiación recibida. Este pequeño perdió su pierna y hoy, 11 años después, sigue en esta lucha.

Enfrentando el dolor y creando esperanza

Matías es un niño con una energía impresionante y un carisma muy especial. A pesar de todo lo que ha pasado, no pierde las ganas de vivir y seguir adelante. Él sabe que puede hacer más que solo estar en este mundo; toca avanzar cuando otros se rinden.

Así como Matías, hay cientos de historias inspiradoras protagonizadas por niños valientes que enfrentan el cáncer todos los días. Fue una experiencia en especial la que me mostró esta realidad cuando yo tenía 12 años: tuve que ir a la clínica por una gastroenteritis y mientras estaba allí, entró una niña vomitando sangre. Quedé impactada, pero nunca me imaginé que ese día vería cara a cara el dolor más grande que cualquier padre puede experimentar. A los pocos minutos, la niña falleció por una leucemia. Tenía 12 años y su nombre era Camila.

Camila fue quien me mostró esta realidad y poco a poco fui acercándome a las historias de otros pequeños que luchan contra esta enfermedad en todo el mundo. En ese momento encontré el propósito de mi vida, pero también llegaron miedos que me hicieron dudar de lo que podía lograr. Pensaba que nadie me iba a escuchar o apoyar debido a mi corta edad, y dejé que esos pensamientos me impidieran comenzar.

Pero en 2016, cuando tenía 15 años, conocí las historias de Brooks y Más, dos niños de seis años que luchaban contra el cáncer. Ellos me mostraron la necesidad de estas familias de tener a alguien que luche a su lado y los acompañe en este camino. Gracias a ellos decidí correr el riesgo e intentar hacer algo para cambiar la realidad de estos pequeños y sus familias.

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Un camino lleno de esperanza

Así nació “Ignacio Momentos de Esperanza”. Mi propósito ha sido darles motivos para sonreír y ser felices a pesar del dolor y la enfermedad. Durante estos tres años he alcanzado lo inimaginable y he conocido personas maravillosas que cada día reafirman que esta ha sido la decisión más valiosa en mi vida.

Todo comenzó con una página de Instagram y un solo propósito: dar a conocer las historias de todos estos pequeños que luchan contra el cáncer en todo el mundo. Pero unos meses más tarde, me di cuenta de las muchas necesidades económicas y materiales de estas familias, así que decidí hacer algo más.

Con la ayuda de patrocinadores, hemos logrado enviar y entregar más de 750 paquetes a niños en Colombia, otros países de Sudamérica, Canadá, Estados Unidos y Reino Unido. Cada uno personalizado según los gustos del niño e incluyendo artículos que puedan satisfacer algunas de sus necesidades para hacer su estadía en el hospital más agradable. Con esto logramos llegar a sus vidas y sembrar esperanza.

En 2018 llegó a mi vida una niña llamada Valeria. Ella cambió mi forma de ver el mundo y me hizo creer en lo que era capaz de lograr. Me impulsó a intentar cosas nuevas y más grandes. Valeria tenía un cáncer muy agresivo desde hacía muchos años, pero eso no le impidió impactar infinitos corazones.

El día que la conocí quedé cautivada por su sonrisa y sus ganas de vivir. Pero también supe que su tiempo era limitado. Sus padres me dijeron que Valeria tenía el deseo de conocer el mar antes de partir al cielo. Esa noche prometí encontrar la manera para hacer realidad ese sueño.

No dormí pensando en cómo conseguir cinco millones pesos para hacer realidad ese sueño para Valeria. Gracias al apoyo incondicional de muchísimas personas, en dos semanas todo el dinero estaba reunido y Valeria pudo ir por cuatro días a San Andrés con su familia. Tan solo un mes después de cumplir su sueño, Valeria dejó nuestro lado y partió al cielo, pero no sin antes dejar un legado de infinito amor que mueve muchos corazones.

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He aprendido que la vida es el regalo más preciado que tenemos, pero depende de nosotros vivirla bien. Alrededor del mundo hay muchas personas que han decidido enfrentar cada obstáculo para construir eso que siempre soñaron. Ellos son el mejor ejemplo de que ni la edad ni el dinero son impedimentos para alcanzar lo que queremos.

Un llamado a la acción

Hace algunos meses estos niños tenían vidas normales y sus familias días cotidianos. Pero un día, el cáncer lo cambió todo. Entonces, ¿por qué esperar a que sea tu hija, tu sobrina o tu nieta para tomar acción? Unamos nuestras voces para darle una voz a nuestros niños y lograr un cambio inimaginable.

Hoy espero que nos demos cuenta de lo mucho que podemos hacer por estos pequeños valientes. No necesitan solo una cura física; necesitan apoyo emocional, alegría y momentos de felicidad en medio del dolor. Juntos podemos cambiar sus vidas y brindarles esperanza.

A través del dolor y las experiencias personales, he descubierto mi propósito: ayudar a los niños con cáncer a encontrar momentos de felicidad en medio del dolor. Cada día me inspiran historias como la de Matías, Valeria y tantos otros valientes que enfrentan esta enfermedad.

He aprendido que la vida es frágil y debemos aprovecharla al máximo. No importa nuestra edad ni nuestros recursos; todos tenemos el poder de crear una diferencia en la vida de quienes sufren. Es hora de unir nuestras voces y trabajar juntos para cambiar esta realidad.

El cáncer infantil no puede ser ignorado ni olvidado. Cada niño merece tener esperanza, alegría y momentos maravillosos por vivir. Hagamos todo lo posible para que así sea.

Gracias por leer mi historia y por unirte a esta causa tan importante. Juntos podemos hacer una diferencia en la vida de estos pequeños valientes.

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