Matrimonio igualitario: justicia y igualdad para un país inclusivo

¿Qué podemos aprender de una charla TED sobre el matrimonio igualitario y la justicia para las parejas del mismo sexo? Este artículo resume las ideas inspiradoras de Gabriela Zavaleta, arquitecta y activista. ¡Descubre más!

Hola, ¿alguna vez te has enamorado? Seguramente sí, es algo que nos ha pasado a muchos en la vida. Y si te pregunto qué imagen se te viene a la mente cuando piensas en una pareja, lo más probable es que pienses en un chico y una chica. ¿Por qué? Porque así nos lo han mostrado la mayoría de películas, series y novelas. Pero déjame decirte que estas historias de amor “normales” no son las únicas que existen.

En el video de esta charla Tedx, Gabriela Zavaleta nos cuenta cómo vivió el conflicto interno al darse cuenta desde los 8 años de edad que le gustaban las mujeres. En ese momento se dio cuenta de que su orientación sexual era todo lo contrario a lo esperado por la sociedad.

Descubriendo el amor

A pesar del desafío que supuso aceptar su orientación sexual, Gabriela finalmente comprendió que el amor entre dos personas del mismo género es tan natural como el amor entre una pareja heterosexual. Las relaciones entre dos mujeres, dos hombres o dos personas no binarias también son historias de amor legítimas.

Al igual que cualquier otra pareja enamorada, estas parejas quieren demostrarse su amor: abrazarse, besarse y hacer todas las cosas normales que hacen otras parejas. Sin embargo, esto puede ser peligroso cuando se trata de una pareja LGBTQ+. El simple hecho de caminar tomados de la mano o mostrar afecto en público puede llevar a juicios y críticas injustas por parte de algunas personas.

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Juzgados e ignorados

No solo enfrentan el juicio de la sociedad, sino también el de las autoridades que toman decisiones en los distintos niveles de gobierno. Incluso una ministra de estado se negó a opinar sobre las parejas del mismo sexo, como si estuvieran haciendo algo malo. Se les trata como ciudadanos de segunda categoría y se les niegan derechos básicos.

Además, el conjunto de leyes en nuestro país castiga a estas parejas por no conformarse con la “norma”. En Perú, ninguna pareja LGBTQ+ ha podido casarse legalmente debido a que el principal requisito es que uno sea hombre y la otra mujer. Esto deja a estas parejas viviendo en un absoluto desamparo legal.

La injusticia del desamparo legal

El desamparo legal significa que estas parejas no tienen los mismos derechos y protecciones que una pareja heterosexual tiene al casarse. No pueden ser dueños conjuntos de su patrimonio ni tomar decisiones médicas en caso de emergencia. Tampoco pueden beneficiarse del seguro médico o recibir pensiones en caso de fallecimiento.

Gabriela nos cuenta un ejemplo trágico: cuando falleció Luis Repetto, ex director del Instituto Nacional de Cultura y defensor del patrimonio histórico y cultural peruano, su pareja Jonathan Huamaní fue desalojado injustamente por la familia porque no aceptaron su relación. Jonathan solo pudo salir con una mochila después de haber compartido 8 años con Luis.

Luchando por igualdad

Mientras tanto, millones de personas LGBTQ+ luchan contra obstáculos similares todos los días sin recibir atención mediática. Durante la pandemia, ¿cuántas parejas del mismo sexo perdieron a sus seres queridos sin poder casarse y cobrar pensiones? ¿Cuántos no pueden beneficiarse del seguro médico de su pareja?

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Es injusto que en pleno siglo XXI, Perú sea uno de los pocos países en América Latina que no reconoce el matrimonio igualitario. Otros países como Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador y Uruguay ya han legalizado el matrimonio para todas las parejas. Es hora de que Perú se una al progreso.

Un país más justo

Gabriela nos invita a levantarnos y decir “¡basta!” a esta situación injusta. Todos juntos podemos unirnos para cambiar nuestro país y hacerlo más justo para todas las personas que viven aquí.

A medida que Perú se acerca a su bicentenario el próximo año, debemos alzar nuestras voces y exigir igualdad para todas las parejas. Debemos aceptar un país que no discrimina por orientación sexual y respeta a todas las familias.

Nuestra lucha por la justicia debe convertirse en la lucha de todo el país. Digamos “¡sí!” al matrimonio igualitario y construyamos un Perú más inclusivo, justo y acogedor. No permitamos que estas injusticias continúen sucediendo delante de nuestros ojos.

Como Gabriela nos pregunta: ¿cómo queremos dejar nuestro país a las generaciones futuras? Queremos un Perú donde todas las personas sean iguales ante la ley y en la sociedad. Un Perú donde podamos pensar en el futuro al lado de la persona que amamos, con optimismo y sin temor.

¡Digamos “¡sí!” a la igualdad y construyamos juntos un Perú mejor!

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