Nunca des el 100: Descubre cómo evitar el burnout y escoger tus batallas

¿Alguna vez te has preguntado si estás viviendo la vida que realmente quieres? Mónica nos hace reflexionar sobre esto en su inspiradora charla TED. Como diseñadora gráfica, deportista y experta en maratones y karate, Mónica sabe de primera mano la importancia de escoger nuestras batallas. Nos enseña a no desperdiciar nuestros esfuerzos y reservarlos para aquello que realmente vale la pena

Hoy quiero compartir contigo una charla TEDx que me dejó realmente impactado. Se llama “Nunca des el 100%” y fue presentada por Mónica Aranda. En esta charla, Mónica nos invita a reflexionar sobre nuestra obsesión por ser siempre eficientes y productivos, y nos muestra cómo dar lo mejor de nosotros no siempre significa dar el máximo esfuerzo en todo momento.

El error que cambió todo

Mónica comienza su charla contándonos una anécdota personal que le hizo replantearse su forma de trabajar. En aquel entonces, ella trabajaba en una importante imprenta de la ciudad, donde cualquier error se imprimiría en miles de ejemplares. Un día, cometió un error en una publicación con un tiraje de 50,000 ejemplares.

Al contarle esto a su amiga Gabi, recibió una respuesta sorprendente: “Nunca des el 100%”. Al principio no entendió qué quería decir Gabi con eso, pero poco a poco comenzó a darse cuenta del significado detrás de esas palabras.

La sociedad obsesionada con la eficiencia

Vivimos en una sociedad donde se valora enormemente la eficiencia y la productividad. Nos sentimos presionados para ser competitivos y estar siempre ocupados. Decir que estamos ocupados nos hace sentir importantes y exitosos. Pero Mónica nos advierte que esta mentalidad puede quitarnos el sueño, hacernos sentir enfermos e incluso cuestionar si nuestras versiones adultas cumplen las expectativas de nuestra versión infantil.

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Necesitamos cuestionarnos a qué nos estamos esclavizando y si eso es realmente lo que queremos para nosotros. No debemos olvidar que hay momentos en los que dar el máximo esfuerzo no es necesario ni beneficioso.

Los ejemplos de la vida cotidiana

Mónica nos da varios ejemplos de cómo en diferentes situaciones, dar el 100% no siempre es lo más adecuado. Por ejemplo, cuando jugamos un videojuego, no usamos nuestra mejor arma contra cualquier enemigo, sino que la reservamos para el jefe final.

En eventos sociales importantes como una boda o una graduación, nos arreglamos y hacemos todo lo posible para vernos bien. La ropa se convierte en una especie de armadura que eleva nuestra apariencia y deja una buena impresión.

Cuando donamos un órgano, lo hacemos por nuestros seres queridos, para tener más tiempo con ellos. Y cuando vamos a un concierto de nuestro grupo favorito, esperamos ansiosamente su canción más exitosa al final del espectáculo.

Incluso correr un maratón requiere meses de entrenamiento progresivo. No se recomienda correr la distancia completa durante los entrenamientos porque el cuerpo necesita tiempo para recuperarse después de semejante esfuerzo. Durante la carrera, encontramos pequeñas recompensas visuales o mentales que nos ayudan a seguir adelante hasta cruzar la línea de meta.

Empujones hacia nuestras metas

Mónica destaca la importancia de identificar objetos, sonidos o imágenes que nos impulsen a seguir adelante en nuestras metas. Estos “empujones” pueden ser una camiseta con un lema motivador, unos calcetines de la suerte o incluso una playlist de canciones que nos den energía y nos hagan sentir invencibles.

Para Mónica, esos empujones se traducen en pensar en su familia y amigos, recordar por qué está haciendo lo que hace y encontrar momentos de felicidad en medio del esfuerzo. Es importante reconocer que no siempre debemos darlo todo al principio, sino reservar nuestra mejor versión para el momento adecuado.

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Ganando el concurso de la vida

Mónica nos invita a imaginar que estamos participando en un concurso de talentos. Cuando llega nuestro turno, sabemos que no debemos presentar nuestro mejor acto desde el principio. Debemos guardar los ases bajo la manga para las siguientes etapas del concurso.

La vida es como ese concurso: nunca sabemos qué va a pasar a nuestro alrededor. Pero lo importante es saber elegir cuándo y dónde dar lo mejor de nosotros mismos. No podemos controlar los acontecimientos externos, pero sí podemos controlar nuestra actitud y demostrarle al mundo que merecemos estar allí.

Mónica Aranda nos ha enseñado una valiosa lección: nunca des el 100% en todo momento. La eficiencia y la productividad son importantes, pero también lo es saber elegir cuándo y dónde dar lo mejor de nosotros mismos.

No debemos dejarnos llevar por la obsesión por ser perfectos o estar siempre ocupados. Necesitamos aprender a cuidar de nosotros mismos y encontrar momentos de felicidad en medio del esfuerzo.

Recuerda que dar lo mejor de ti no significa agotarte constantemente, sino saber administrar tus recursos y reservar tu máximo potencial para los momentos clave. Así podrás enfrentar nuevos proyectos con resiliencia y demostrar al mundo que eres una campeona de resistencia.

No olvides que la vida es un libro en blanco esperando a ser escrito por ti. Elige cómo quieres escribir tu narrativa y recuerda siempre que todo es posible si lo acompañas con esperanza, resiliencia y la actitud adecuada.

Nunca des el 100%, pero siempre da lo mejor de ti.

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